“Sobre la tierra amarga”

Autor: Antonio Machado

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Sobre la tierra amarga,
caminos tiene el sueño
laberínticos, sendas tortuosas,
parques en flor y en sombra y en silencio;

criptas hondas, escalas sobre estrellas;
retablos de esperanzas y recuerdos.
Figurillas que pasan y sonríen
—juguetes melancólicos de viejo—;

imágenes amigas,
a la vuelta florida del sendero,
y quimeras rosadas
que hacen camino… lejos…

 

“Dama de blanco”

Autora: Blanca Varela

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el poema es mi cuerpo
esto la poesía
la carne fatigada
el sueño el sol
atravesando desiertos
los extremos del alma se tocan
y te recuerdo Dickinson
precioso suave fantasma
errando tiempo y distancia
en la boca del otro habitas
caes al aire eres el aire
que golpea con invisible sal
mi frente
los extremos del alma se tocan
se cierran se oye girar la tierra
ese ruido sin luz
arena ciega golpeándonos
así será ojos que fueron boca
que decía manos que se abren
y se cierran vacías
distante en tu ventana
ves al viento pasar
te ves pasar el rostro en llamas
póstuma estrella de verano
y caes hecha pájaro
hecha nieve en la fuente
en la tierra en el olvido
y vuelves con falso nombre de mujer
con tu ropa de invierno
con tu blanca ropa de
invierno
enlutado

“Oda a la soledad”

Autor: José Ángel Valente

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Ah soledad,
mi vieja y sola compañera,
salud.

Escúchame tú ahora
cuando el amor
como por negra magia de la mano izquierda
cayó desde su cielo,
cada vez más radiante, igual que lluvia
de pájaros quemados,
apaleado hasta el quebranto, y quebrantaron
al fin todos sus huesos,
por una diosa adversa y amarilla.

Y tú, oh alma,
considera o medita cuántas veces
hemos pecado en vano contra nadie
y una vez más aquí fuimos juzgados,
una vez más, oh dios, en el banquillo
de la infidelidad y las irreverencias.

Así pues, considera,
considérate, oh alma,
para que un día seas perdonada,
mientras ahora escuchas impasible
o desasida al cabo
de tu mortal miseria
la caída infinita
de la sonata opus
ciento veintiséis
de Mozart
que apaga en tan insólita
suspensión de los tiempos
la sucesiva imagen de tu culpa.

Ah soledad,
mi soledad amiga, lávame,
como a quien nace, en tus aguas lustrales
y pueda yo encontrarte,
descender de tu mano,
bajar en esta noche,
en esta noche séptuple del llanto,
los mismos siete círculos que guardan
en el centro del aire
tu recinto sellado.

 

De: “Mandorla” – 1982
Recogido en José Ángel Valente – Poesía Completa
Ed. Galaxia Gutenberg 2014©

 

“La desobediente”

Autor: Eduardo Galeano

De: “El cazador de historias” Ed. Siglo XXI – España 2016© 

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Según dicen las más antiguas voces, Eva no fue la primera mujer que Dios ofreció a Adán. Otra hubo, antes. Se llamaba Lilith, y no estaba nada mal, pero tenía un grave defecto: no tenía el menor interés en vivir al servicio de Adán. Las imágenes, siempre obra de anónimos artistas masculinos, la muestran desnuda en su reino de la noche, dotada de alas de murciélago, envuelta en serpientes, ardiendo en fuegos bajo el vientre y con una sonrisa demoníaca, sedienta de sangre de machos. Lilith no es muy popular en el mundo masculino. Se entiende.

 

 

 

“Época de siembra”

Autor: Víctor Hugo

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Es la hora solemne del crepúsculo.
Bajo la parra del portal sentado,
miro el fulgor postrero que ilumina
los últimos afanes del trabajo.

En la tierra, que tornan renegrida
la sombra nocturnal y el corvo arado,
conmovido contemplo a un achacoso
sembrador que a los surcos lanza el grano.

Sobre el mudo horizonte se destaca
el escueto perfil de aquel anciano,
que deja ver, al rayo del poniente,
sombra en sus ojos y en su cuerpo harapos.

Y siento, al ver cuál lanza la futura
mies bendecida entre los surcos anchos,
la fe, la fe profunda que él abriga
en el útil transcurso de los años.

Recorre la llanura ilimitada,
pasa, vuelve, prosigue. Los puñados
lanza, y torna a lanzar, de la simiente
entre la vaga oscuridad del llano.

Y yo, mudo testigo, lo contemplo
y medito a la vez… La noche en tanto
confunde, al empañar los horizontes,
la negra tierra con el negro espacio.

Y parece que el viejo pensativo,
al extender con majestad la mano,
arroja al infinito la semilla
que en el surco del cielo son los astros.

 

Arte: tableau Jean-François Millet les glaneuses

 

Paco de Lucía: la discografìa del revolucionario del flamenco

Los discos imprescindibles del genio del flamenco

Un sentido homenaje a 3 años de su desapariciòn fìsica 

Paco de Lucía: la discografía del revolucionario del flamenco

ABC
Paco de Lucía amplió las fronteras del flamenco en sus más de 30 discos

Hasta su muerte, los dedos de Paco de Lucía (Algeciras, 1947) han escrito algunas de las páginas más bonitas de la historia de la música española y universal. Un vistazo rápido a su discografía es suficiente para saber que nos encontrábamos ante un artista inconmensurable que dejará un hueco imposible de rellenar. Un creador que cuestionó las reglas más ortodoxas del toque flamenco, un revolucionario de los conceptos, las formas y el sentir de ese arte, que terminó ganándose a sus peores críticos hasta ser reconocido como un genio de la guitarra en todo el mundo.

En sus más de 30 discos, Paco de Lucía expandió los límites del flamenco como nadie lo hizo jamás; se atrevió con los clásicos a pesar de no saber leer una partitura ni tener nociones académicas de composición, armonía, instrumentación u orquestación; grabó con algunos de los mejores músicos de jazz de la historia, como John McLaughlin oAl di Meola, e incorporó a su música elementos como la percusión o el bajo eléctrico. Pero, además, siguió componiendo temas de profunda raíz flamenca, alcanzando tal dominio y entendimiento con su instrumento que, como declara Manolo Sanlúcar en un documental de TVE: «Paco consigue que su música le encante al que no entiende de esto y que, al que entiende, le enloquezca».

Intentemos aquí la tarea imposible de seleccionar los discos más significativos de este genio que ha muerto , en México, a la temprana edad de 66 años.

«Los Chiquitos de Algeciras» (1963)

«Los Chiquitos de Algeciras» es el primer álbum de Paco de Lucía, grabado junto a su hermano Pepe cuando tenía sólo 16 años. Fue publicado en 1963 por Hispavox y reeditado en 1983 y 2003.

En los temas de este su primer y precoz disco se puede ver el respeto del jovencísimo guitarrista hacia la tradición flamenca que mostró en sus inicios, con un precioso homenaje a los mayores, como Chacón o El Mellizo. Por aquella época, su padre hacía que Paco practicase infinidad de horas de guitarra al día. Sin duda un duro ejercicio que contribuyó a que se convirtiera en el genio que fue.

En aquel disco ya aparecía con el nombre «De Lucía», que había quedado ligado a él desde su niñez, ya que, como en su barrio algecireño natal de «La Bajadilla» había muchos Pepes y Pacos, a él le identificaron con el nombre de su madre («Paco, el de Lucía»).

«Al verte las flores lloran» (1969)

«Al verte las flores lloran», publicado en 1969, es el primer disco de Camarón de la Isla con Paco de Lucía. El productor de éste disco (y de los siguientes) fue, además, el padre del guitarrista, Antonio Sánchez Pecino. Una obra genial e importante para la historia del flamenco, porque con él se dio comienzo a esta mítica unión musical que escribió algunas de las páginas más importantes de la historia del «cante jondo».

Nacia la pareja más relevante que ha dado este género músical. Ambos se mostraron en este disco como excelentes intérpretes del flamenco más ortodoxo, en una línea que siguieron para grabar otro nueve discos hasta 1977, para después separarse y convertirse en precursores de la apertura de este arte tan tradicional.

«Fuente y caudal» (1973)

«Fuente y caudal» es el quinto álbum en solitario de Paco de Lucía, editado en 1973 por Fonogram. Fue con este disco, que grabó con 26 años, con el que el guitarrista inició un nuevo ciclo en su carrera, demostrando un nivel de perfección técnica y de estilo que hasta la fecha no habían sido alcanzados por ningún guitarrista flamenco. Y además, marcó un hito en su imagen por la novedad de introducir el acompañamiento de bongós y bajo eléctrico.

De Lucía reventó las listas de éxitos gracias a «Entre dos aguas», el tema que abre esta obra monumental y que hizo que, a pesar de ahaber editado ya cuatro discos como solista, dejara de ser conocido como el guitarrista de Camarón de la Isla.

Curiosamente, este tema, posiblemente el más conocido de su carrera, fue grabado casi por accidente. «Paco estaba grabando el disco –comentaba Faustino Núñez a la revista “Rolling Stone”– y se le quedaba corto, porque sólo tenía siete temas. Pensaron en poner de relleno una rumba que contrastara con el disco».

Con Jesús Quintero, «El Loco de la Colina», como mánager, esta canción fue un éxito fulminante gracias a su melodía. Algunos han comentado que la parte principal de este tem -que Paco de Lucía compuso pensando en Algeciras, su tierra natal entre las aguas del Atlántico y del Mediterráneo- es una variación de «Te estoy amando locamente», de Las Grecas.

Friday Night in San Francisco» (1981)

«Friday night in San Francisco» supuso todo un éxito en la carrera del guitarrista. El milagro se produjo un 5 de diciembre de 1980, cuando tres colosos tan diferentes como Paco de Lucía, John McLaughlin y Al Di Meolna se reunieron en el Warfield Theatre de San Francisco para grabar este conicerto editado en disco un año después, del que se vendieron más de un millón de copias. Una cifra inimaginable para un artista flamenco hasta entonces.

No fue fácil para los puristas de entonces encontrarse en un mismo trabajo a un artista tan flamenco como De Lucía, que ya era considerado un genio a principios de los 80, con dos de los más grandes guitarristas de jazz de todos los tiempos, uno de los cuales,McLaughlin, hablaba así del de Algeciras en 2004: «Era fantásticamente sencillo trabajar con él. Nunca podré decir bastantes cosas buenas sobre Paco. Él es uno de los grandes guitarristas de nuestro tiempo y, desde luego, el más grande del flamenco actual».

De la calidad de este disco compuesto por tan solo cinco temas dan buena cuenta cortes como «Mediterranean Sundance» y «Río Ancho», que abren el álbum con un reto impensable entre el español y Di Meola, para luego luego ir turnándose hasta coincidir De Lucía sobre el escenario con el guitarrista inglés, con el que aborda un pieza tan clásica como «Frevo Rasgado», de Egberto Gismonti. Casi ocho minutos en los que ambos maestros muestran su lado más tranquilo en una deliciosa pieza de guitarra clásica con reminiscencias flamencas.

Solo quiero caminar» (1981)

En 1981, Paco de Lucía fundó su «Sexteto», con el que revolucionó el concepto de grupo flamenco, para convertirlo en lo que es hoy en día. Junto a sus hermanos Ramón de Algeciras (segunda guitarra), Pepe de Lucía (cante y palmas), Jorge Pardo (saxo y flauta), Rubén Dantas (percusión) y Carles Benavent (bajo), el guitarrista de Algeciras transformó por completo el sonido jondo, enriqueciendo su instrumentación, sus armonías y mezclándolo con otros sonidos.

Gracias a esta formación pasearon este género por los mejores escenarios del mundo, abriendo nuevos mercados para una música tradicionalmente española y trabajando como nunca antes en la internacionalización de la guitarra española, llevada mucho más allá del acompañamiento de cantaores.

Del Sexteto y sus hazañas queda constancia discográfica en dos emocionantes trabajos grabados en directo («Live… One summer night» y «Paco de Lucía & Sextet Live in América») y en un magistral álbum de estudio, «Solo quiero caminar», que sin duda se encuentra entre lo mejor de su carrera.

Aunque fue durante sus conciertos inolvidables donde el grupo alcanzó sus mejores momentos, Paco de Lucía marcó con «Sólo quiero caminar» una estética definitiva para todo el mundo del flamenco. Una obra que sigue siendo hoy en día uno de los discos más reclamados entre los seguidores de su obra.

«Zyryab» (1990)

El título de este disco capital en la discografía de Paco de Lucía, «Zyryab», hace referencia al apodo con que se conoció al poeta y músico Abu ‘l-Hassan Ali ibn Nafi, que en el siglo IX introdujo en España el laúd persa, principal antecedente de la guitarra.

Publicado en 1990, este trabajo destacó por el alto nivel de los músicos involucrados en él, en el que se encuentraban genios tan dispares como el pianista de jazz Chick Corea -con el que tambien colaboró en discos como «Touchstone»-, o el guitarra de apoyo, nada menos que Manolo Sanlúcar.

Paco de Lucía mostró en esta obra un dominio del instrumento como pocos intérpretes lo habían hecho antes, dando una lección de imaginación y técnica impecables. Un ejemplo excelente del lenguaje único del guitarrista, que llenó de creatividad y un increíble sentido del compás y la armonía.

Cositas buenas» (2004)

En 2004, tras un silencio de cinco años, Paco de Lucía iniciaba una etapa nueva en su discografía con «Cositas Buenas», que fue calificado por la crítica de «obra maestra». Este disco, al que le siguió una gira internacional con un nuevo grupo formado por los entonces valores emergentes como Niño Josele o La Tana, contenía ocho temas inéditos interpretadas junto a Tomatito.

En «Cositas buenas», el guitarrista regresaba a los orígenes. Casi todos los temas llevaban cante, como en aquella etapa gloriosa de sus discos conCamarón, de quien precisamente recupera una antigua grabación para este disco: la bulería «Que venga el alba». Tangos, rumbas y bulerías se reparten en un repertorio perfecto en el que, acostumbrado a dar lecciones de ejecución de escalas vertiginosas y picados espectaculares, se decidió aquí a prescindir de todos esos oropeles y entregar un austero y perfecto ejercicio de pasión. Sin artificios.

Tal fue el éxito alcanzado de nuevo por este disco, que le proporcionó ese año el Grammy Latino a mejor álbum flamenco, pocos meses después de que recibiera el Premio Príncipe de Asturias de las Artes

Artículo publicado en http://www.abc.es/ )26/02/2014

Si

Autor: Rudyard Kipling

si

Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.

Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar -y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.

Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren.
Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más-, serás Hombre, hijo.
Versión de Luis Cremades

La sed insaciable

Autor: José Angel Buesa

la-comisura-de-tus-labios

Decir adiós… La vida es eso.
Y yo te digo adiós, y sigo…
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.
Amar y amar toda la vida,
y arder y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama…
Y no saber por qué se olvida…
Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.

Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.

Porque en el sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.
Y en esta angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa…

La lluvia cae en el polvo igual que el poema…

Autor: Eugenio de Andrade

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La lluvia cae en el polvo igual que en el poema
de Li Po. En el sur
los días tienen ojos grandes
y redondos; en el sur el trigo ondula,

sus crines danzan en el viento,
son la bandera
descamisada de mi embarcación;

en el sur la tierra huele a lino blanco,
a pan en la mesa,
el fulvo ardor de luz invade el agua,
cayendo sobre el polvo, leve, encendida.

Igual que en el poema

Versión de Aníbal Núñez

La guitarra

Autor: Federico García Lorca 

sabados-flamencos-en-el-patio

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.