¿Quién es Alejandra Pizarnik?

La obra de Alejandra Pizarnik se ubica entre las más intensas y originales de la literatura argentina. Obra que no se reduce solo a un poemario de calidad excepcional, sino que abarca también la crítica literaria y una vasta correspondencia. El interés por el lenguaje, las palabras y su imposibilidad de definir la realidad son los ejes principales de su poesía. En este artículo, Ivonne Bordelois nos acerca al mundo de oscura belleza de una escritora profundamente comprometida con su arte.

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Una primera aproximación a su obra nos muestra que tanto sus cartas y sus estudios críticos como sus diarios y sus poemas atestiguan una apasionada obsesión por la palabra, es decir, una reflexión incesante acerca de las posibilidades y los límites del lenguaje. En esta indagación, fue maestra por su audacia y porque supo arrancar del castellano una entonación desconocida, en la que se perciben lo intenso, lo violento, lo profundo, lo sutil entrelazados de una manera difícilmente imitable:

Explicar con palabras de este mundo / que partió de mí un barco llevándome La rebelión consiste en contemplar una rosa / hasta pulverizarse los ojos ¿Qué diría el mundo / si dios lo hubiera abandonado así?

Alejandra Pizarnik

Estos ejemplos muestran que la precisión de Alejandra Pizarnik para dar con la inflexión única de cada palabra en el poema no impedía que una especie de electricidad negra se propagara a través de esa rara exactitud. Estos poemas hablan de la extrañeza de ser en el mundo y lo dicen de un modo conciso; no son verbalmente “placenteros”, sino que aparecen como chispazos memorables que alumbran una angustia experimentada con auténtica lucidez y una indiscutible eficacia verbal. Es ese impacto central es el que alcanza a los lectores y escritores jóvenes, que llegan a decir que se sienten secuestrados por ella.

“Heredé de mis antepasados las ansias de huir. Dicen que mi sangre es europea. Yo siento que cada glóbulo procede de un punto distinto. De cada nación, de cada provincia, de cada isla, accidente, archipiélago, oasis. De cada trozo de tierra o de mar han usurpado algo y así me formaron, condenándome a la eterna búsqueda de un lugar de origen.” 

Temas centrales que recorren su vida y su obra

Su poesía y su existencia atestiguan permanentemente el sentimiento de lainadecuación del lenguaje para expresar al mundo, y la inadecuación del mundo con respecto a nuestros deseos más profundos. En esto se aparta de la tradición de la poesía de lengua española, que no suele internarse con tanta tenacidad, verdad e intensidad en estas zonas de la experiencia. Ella es un testigo trágico e insobornable de este sentimiento, y lo expresa con una fuerza extraordinaria. Es decir que hay en ella por un lado cierta desconfianza central en el lenguaje y por otro, paradójicamente, una excepcional maestría en el lenguaje poético con el que denuncia esta falla central de las palabras para decir realmente lo que nos pasa: “Sospecho que lo esencial es indecible”.

Dibujo de Alejandra Pizarnik
De este sentir trágico deriva el miedo: miedo a no ser de este mundo, a no saber qué hacer con ese no ser de este mundo y asimismo miedo a la locura, miedo a envejecer. Pero según la advertencia de Rilke: “Hice algo contra el miedo –escribí con él”, Pizarnik fue muy tenaz en su vocación y valiente en su sufrimiento; se interrogó hasta el final y hasta las más extremas consecuencias acerca del sentido de su escritura, de lo que su compromiso con la poesía significaba: “Ayúdame a no pedir ayuda”. Y sobre todo siguió escribiendo hasta sus últimos días.

Otro rasgo –en general poco explorado– es su generosidad con otros escritores, en cuanto a datos, referencias, informaciones, pero aun más, y lo que es mucho más raro, generosidad en la disponibilidad a la escucha– a la escucha profunda. En general los grandes poetas están plenos de la escucha fundamental, que es la escucha del propio lenguaje. Pero Alejandra escuchaba también a los otros de una manera muy reveladora, como lo hacen los buenos terapeutas.

En su escritura –sobre todo en su correspondencia, sus entrevistas y sus artículos críticos– ella traza a su manera mapas en los que interconecta lecturas y experiencias: es capaz de tramar un tapiz verbal excepcional intercalando citas de poetas como Amelia Biagioni, filósofos como Soren Kierkegaard, y el Evangelio. ComoKafka o como Vallejo, ella escribe desde los huesos, porque más allá del sufrimiento, escribe de lo esencial con lo esencial. En su última obra, El infierno musical y Extracción de la piedra de locura es donde llega a lo máximo de su capacidad expresiva –es decir, a una cercanía con lo infernal raramente superable en lengua española.

Su capacidad crítica

Si bien ha existido a veces la tentación de convertirla en objeto de culto o en un mito, es necesario apreciar la figura de Alejandra en toda su complejidad. En ella, el sello de lo trágico es patente y central, pero también el humor, la preservación de la infancia, la reflexión sobre la música, la pintura y el silencio, la mirada crítica sobre la tradición literaria, el ejercicio lúcido de la irreverencia. Así que estas dos pautas tienen que conducirnos cuando nos aproximamos a ella: no se trata solamente de una poeta de la tragedia, de la muerte y del suicidio, sino también de una persona extraordinariamente lúcida, excepcionalmente crítica y con una visión sumamente matizada y rica del mundo.

En realidad, es muy difícil establecer una ubicación concreta para Alejandra Pizarnik, porque ella aparece como un meteoro solitario en la poesía argentina. Sus escritores predilectos son Michaux, Lautréamont, Bataille, en su mayoría franceses que representaban el surrealismo, y sus seguidores en la Argentina, como Enrique MolinaOlga Orozco, de quien era gran amiga. Y también los románticos y los neorrománticos (Nerval, Hölderlin, Rilke), que estuvieron asimismo presentes con su influencia en la literatura argentina de los años cuarenta hasta los sesenta.

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Pero el arte de la interpretación de Alejandra es muy personal: no es una lectura literaria, sino una indagación acerca de qué dicen todos estos autores sobre la muerte, sobre la infancia, sobre el sueño. Nunca se asimila totalmente a ninguna corriente literaria: ella trabajaba también sobre textos que estaban muy distantes de la atención de los grupos literarios de su época. Por ejemplo, transcribía muy hermosos poemas quechuas y poemas mayas que había recogido Miguel Ángel Asturias, una poesía indígena hermosísima, que en general no se conoce porque se buscan más bien los prestigios literarios que vienen de Europa o Estados Unidos. Se alimentaba de las canciones de Édith Piaf, de los tangos de Discépolo, de la Biblia, del Talmud; conocía las poesías galaico-portuguesas del siglo XIV, las famosas cantigas. Es decir que el espectro de Alejandra en cuanto a lecturas y fuentes era inmenso, y no se encerraba en las modas del momento. Ella navegaba por la literatura en su totalidad y todo era material para su poesía. Con su memoria y su atención prodigiosa, podía engarzar todo esto en su propia poética.

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No hay que olvidar que la profundidad de Alejandra, su extraordinario don de lectura y de crítica fulminante, provenían de una gran exigencia y concentración interior. Era sorprendente en su manera de descubrir verdades obvias pero escondidas en cuanto al lenguaje, a la literatura y al canon de recepción de autores clásicos o marginales. Podía descifrar en un segundo lo ridículo en un escritor consagrado así como advertir la sorprendente profundidad de una paradoja volcada en una copla popular: estaba inmersa permanentemente en la matriz de la lengua y su libertad de percepción le permitía un juego constante de alusiones y entrecruces reveladores que serían normalmente ignorados por los más advertidos.

“Entre otras cosas escribo para que no suceda lo que temo, pera que lo que me hiere no sea, para alejar al Malo. Se ha dicho que el poeta es un gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implica exorcizar, conjurar, y además reparar. Escribir un poema es rearar la herida fundamental, desgarradora. Porque todos estamos heridos.”

Lo que decía parecía tan absolutamente sensato, que ocultaba la originalidad de su mirada: tenía el don del adjetivo infalible y la mirada agresivamente fresca, como lo revelan sus estudios sobre Silvina Ocampo, Octavio Paz o Julio Cortázar –entre muchos otros. Sus escritos críticos deberían ser un modelo para quienes hoy aprenden o enseñan literatura, porque son un antídoto eficaz contra la jerga académica impenetrable que muchas veces impide el acceso a los textos que más pueden interesarnos.

Ubicación en su tiempo

 

Alejandra encarnó a fondo y hasta el final una época de gran vitalidad, la de los años sesenta, que fue rica en debates culturales, políticos y poéticos de gran calibre. Es raro en nuestros tiempos encontrar una conciencia como la suya, tan persuadida del contacto de la belleza con lo tenebroso, no como una moda literaria sino como una propiedad de la vida misma.

Pero su obra más desafiante coincide con un período sombrío para el país, cuando comienzan a recortarse las libertades, no sólo literarias sino políticas y vitales. Aquellos que ella llamaba “los funestos, los dueños del silencio” dispusieron, con la irradiación siniestra de sus poderes de intimidación, el silencio o el silenciamiento de la voz de Pizarnik después de su muerte. Procuraban acallar el escándalo que se encarnaba en una mujer de pequeña clase media, judía, que había ejercido una gran libertad en sus decisiones personales, rindiendo poco o ningún tributo a las convenciones mundanales y cuyos poderes de seducción e inspiración se fundamentaron siempre, ante todo, en su propia, solitaria y fascinante palabra poética. El silenciamiento fue efectivo: desde la muerte de Pizarnik en 1972 a la edición de su primero –y único– libro de escritos póstumos en la Argentina,Textos de Sombra, editados por Orozco y Becciú y publicados en 1982, corren 10 años, mediados en parte por la sombra de la dictadura y su censura. Y aun cuando una nutrida crítica, en general muy positiva, acompañó su trayecto en vida, no parece casual que, en la Argentina, los artículos más numerosos se publiquen solo luego del cese del gobierno militar: es a partir de los mediados de los ochenta que comienzan a nuclearse en nuestro país los escritos en torno a Pizarnik, cuando su nombre comienza a crecer indeteniblemente.

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Situación dentro de la literatura argentina

Alejandra no vino a ubicarse dentro de la poesía argentina sino a desubicarla, y no sólo a la poesía argentina, sino también a la poesía contemporánea. Por eso resulta imposible tratar de darle un lugar, ya que su lugar de elección es un no-lugar, un “no va más” en la palabra poética. Ella dice: “cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo”; “si digo agua ¿beberé?/ si digo pan ¿comeré?”, y con eso denuncia la debilidad central de todo intento poético. O si no: “la lengua es un órgano de conocimiento/ del fracaso de todo poema”. Esto es lo que vuelve tan única la voz de Alejandra. Nadie se colocó en una actitud tan radical para pensar en las condiciones de realidad del poema, que también son, en su mundo, las condiciones de realidad de la vida. Quiso elegir la palabra como único imperio, y se encuentra con que el poder de la palabra consiste en desplazar a las cosas. Pero cuando de alguna manera a ella también acaban por faltarle las cosas, se produce el drama, la tragedia, la fisura: “Yo no quiero decir / yo quiero entrar”. Con esto podríamos ubicar de alguna manera el tipo de no-lugar donde ella se encuentra.

Ejemplar en el seguimiento tenaz de su vocación, resulta una guía imprescindible en su no concesión a lo trivial, su obstinación absoluta en insistir en el destino fundamental del poeta, que ella se formula como una lucha “cuerpo a cuerpo” con el poema. Así se pregunta: “Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.”

Algunas opiniones críticas

Alberto Manguel: “Su arte consistía en alcanzar el centro del poema bajo una compleja masa de pensamientos, imágenes, intuiciones, astillando el argumento hasta dar su denominador común esencial.” Era fiel a su lema: “Escribir es dar sentido al sufrimiento”. Una vez recitó ante mí una línea de Michaux: “El hombre, su ser esencial, no es más que un punto. Es ese punto el que la muerte devora”. Pero –agrega Manguel– muchas veces supo transformar en humor su sufrimiento.

Susan Haydu: “La obsesión central de Pizarnik fue el problema del lenguaje. “Creo que la única morada posible para el poeta es la palabra”. Pero más adelante llega a pensar que solo puede trabajar con alusiones, con aproximaciones, pero no con palabras. Se puede expresar solo lo obvio, nunca lo esencial, que es, para ella, indecible. Es interesante notar que Borges dice que Lugones, que era esencialmente “verbal” –al igual que Pizarnik– se mató cuando comprendió –por fin– que la realidad es incomunicable y atroz. Algo semejante ocurre con Alejandra”.

Enrique Pezzoni: “… así como en su poesía las imágenes se constituyen unas a otras como si fuera perfilando una zona central que es la de lo no dicho y que adquiere valor como un hueco central, también en la vida de ella ocurría lo mismo; todas esas actitudes y expresiones fuera de tono iban enmascarando esa zona central de silencio. (…) Conocerla fue el coup de foudre; conservó todas sus características míticas porque estaba todo el tiempo jugando contigo, pero a la vez sabías que había una zona impenetrable, ¿verdad? (…) Su afinidad mayor con el surrealismo es aquella definición “la verdadera vida está en otra parte”: ésa era la cosa central que funcionaba en la poesía y en el vivir de Alejandra.”

Ivonne Bordelois: “…tanto en cartas como en poesía, Alejandra realiza una operación muy extraña en el español, lengua sólida, sonora y solar en su sustancia prima, que con ella se vuelve un idioma vacilante y nocturno, frágil y misterioso, lleno de acechanzas y vislumbres, mucho más sutil y profundo de lo que suele ser; tanteos y resistencias que ceden al paso de una voz única e irrepetible. Es por esto que, aún cuando mucho se la ha plagiado, lo que no puede plagiársele es la voz poética, que la señala como una poeta mayor de nuestro siglo”.

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Carta de la jorobada al cerrajero

Autor: María José (Fernando Pessoa)

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Usted nunca verá esta carta, ni yo la volveré a ver porque estoy tuberculosa, pero quiero escribirle aunque no lo sepa, porque si no le escribo me ahogo.

Usted no me conoce, quiero decir, me conoce pero no muy bien. Me ha visto en la ventana cuando pasa al taller y yo lo miro, porque lo espero al llegar, y hasta me sé la hora en que llega. Debe haber pensado siempre en la jornada del primer piso de la casa amarilla, pero yo no pienso más que en usted. Se que tiene una amante, es aquella muchacha rubia, alta y bonita: le tengo envidia pero no celos, porque no tengo derecho a nada, ni siquiera a tener celos. Usted me gusta porque me gusta, y me mortifica no ser otra mujer, con otro cuerpo y otra hechura, y poder ir a la calle y hablarle aunque usted no me hiciera caso, pero quisiera conocerlo aunque sea por platicar. Usted es todo cuanto me ha sostenido en mi enfermedad y le estoy agradecida sin que lo sepa. Nunca podría tener a nadie a quien gustarle, como se gustan las personas que tienen el cuerpo del cual puede gustarse, pero tengo derecho de que alguien me guste aunque yo no le guste a nadie, y también tengo el derecho de llorar, que no se le niega a nadie.

Me gustaba la idea de morirme después de hablarle por primera vez, pero nunca tendré el coraje ni la oportunidad de hablarle. Me habríagustado que supiera que me ha gustado mucho, pero tengo miedo de que no le importara nada, y me entristece ya saber que eso es absolutamente cierto, antes de saber cualquier cosa, que mejor no voy a procurar saberlo.

Soy jorobada de nacimiento y siempre se rieron de mi. Dicen que todas las jorobadas son malas, pero yo nunca le deseé un mal a nadie. Además estoy enferma, y nunca tuve ánimo, por mi enfermedad, para hacer corajes. Tengo diecinueve años y no sé para qué llegué a tener tanta edad, y enferma, y sin que nadie tuviera pena de mía no ser porque soy jorobada, que es lo menos, porque es el alma la que duele, y no el cuerpo, pues la joroba no da dolor.

Hasta me gustaría saber cómo es su vida con su amiga, porque como es una vida que nunca podré tener- y ahora menos, que ni vida tengo- me gustaría saberlo todo.

Discúlpeme que le escriba tanto sin conocerlo, pero usted no va a leer esto, y aunque lo leyera ni sabría era con usted y de cualquier manera no le daría importancia, pero me gustaría que pensara que es triste ser jorobada yvivir siempre en la ventana, y tener madre y hermanas a quienes les gusta la gente sin que a nadie le guste yo, porque todo es naturaly es la familia, y lo que faltaba es que ni eso hubiera para una muñeca con los huesos al revés, como yo oí decir que soy.

Un día que usted venía al tallery un gatose peleó con un perro, aquí bajo la ventana y todos estábamos viendo, usted se paró junto al Manuel de las Barbas, en la esquina del barbero, y después me miró en la ventana, y me vio reír y se rió conmigo,y esa fue la única vez que usted estuvo a solas conmigo, por así decir que eso nunca podría yo esperar.

Cuantas veces estuve yo a la espera de que hubiera cualquier otra cosa en la calle al momento que usted pasara y yo pudiera volverlo a ver y usted me mirara y yo pudiera mirarlo y ver sus ojos directos a los míos.

Pero no consigo nada de lo que quiero, nacía ya así, y hasta tengo que estar encima de un tapanco, para alcanzar la ventana.Paso todo el día viendo ilustraciones y revistas de moda que le prestan a mi mamá, y estoy siempre pensando en otra cosa, tanto que cuándo me preguntan cómo era aquella falda o quién estaba en la foto con la Reina de Inglaterra, me avergüenzo de no saber, porque estuve fantaseando cosas que no pueden ser y que no puedo dejar que entren en mi cabeza y me den alegría para después, por encima de todo tener ganas de llorar.

Después todos me disculpan, y creen que soy tonta, pero no idiota, porque nadie cree eso, y al final no me apeno por la disculpa, porque así no tengo que explicar porque estaba distraída.

Todavía me acuerdo de aquel día en que usted pasó por aquí, camino del domingo, con el traje azul claro. No era azul claro, pero era una chaqueta muy clara para el azul oscuro que acostumbra traer, Usted estaba tan lindo que brillaba como el mismísimo día, que nuncatuve tanta envidia de la gente como aquella vez. Pero no tuve envidia de su amiga, a no ser que no se encontrara con ella sino con otra cualquiera, porque yo no pensé sino en usted, y fue por eso que envidié a toda la gente, lo cual no entiendo bien , pero es cierto y es la verdad.

No es por ser jorobada que estoy siempre en la ventana, pero es que además tengo una especie de reumatismo en las piernas y no me puedo mover, y así estoy como si fuera paralítica, lo cual es una lata para todos aquí en la casa y tener que soportarme y aceptarme, que no tiene idea. A veces me desespero y me dan ganas de tirarme de la ventana, pero se imagina cómo me vería al caer. Hasta el que me viera se reiría y la ventana es tan baja que no me moriría, sino que sería aún más fatigoso para los otros y yame veo en la calle como una mona con las piernas al aire y la joroba saliéndome de la blusa y todos queriendo sentir pena por mí, pero en realidad estarían molestos y al mismo tiempo se reirían si acaso, porque la gente es como es y no como quisiera ser.

Y en fin, ¿por qué le estoy escribiendo sino le voy a mandar esta carta? Usted que anda de un lado para otro no sabe lo que se siente no ser nadie. Yo estoy en la ventana todo el día y veo a la gente pasar de un lado a otro y tener un modo de vida y gozar y hablarle a ésta o aquélla y parece que soy un vaso con una planta marchita que se quedó aquí en la ventana por quitársela de encima.

Usted no se puede imaginar, porque es bonito y tiene salud, lo que es no haber nacido bien y no ser nadie como yo, y ver en los periódicos lo que las personas hacen y unos son ministros y andan de aquí para allá visitando otras tierras y otros están en la vida social y se casan y tienen bautizos y están enfermos y les hacen operaciones los mismos médicos y otros viajan a sus casa aquí y allá y otros roban y otros se quejan y otros cometen grandes crímenes y hay artículos firmados por otros y fotos y noticias con los nombres de las personas que van a comprar su ropa al extranjero,. Y todo esto no se imagina lo que es para un trapo para limpiar como yo, que se quedó en el barandal de la ventana con las señas redondas de los vasos como cuando la pintura está fresca por el agua.

Si usted supiera todo esto sería capaz, de vez en cuando, de decirme adiós en la calle, y a mi me gustaría poder pedirle eso, porque usted no se imagina que tal vez yo no viviera más, que es poco lo que tengo por vivir, pero estaría feliz, allá a donde se va, si usted me diera los buenos días por si acaso.

Margarita la costurera dice que hablaron una vez, que hablaron porque usted se metió con ella en la calle de aquí al lado y esa vez sí que sentí envidia de veras, se lo confieso porque no quiero mentirle, sentí envidia porque meterse alguien con nosotros es ser mujer, y yo no soy mujer ni hombre, porque nadie mira que soy algo, a no ser una especie de gente que está aquí para llenar el vano de la ventana y aborreciéndome todo el que me ve, válgame Dios.

El Antonio (¡Es el mismo nombre que elsuyo, pero qué diferencia!), el Antonio del taller mecánico le dijo una vez a mi papá que toda la gente debe producir algo, que sin eso no hay derecho a vivir, que quien no trabaja no come y no hay derecho de que haya alguien que no trabaje. Y yo pensé, qué es lo que hago en el mundo que no hago sino estar en la ventana con toda la gente moviéndose de un lado a otro, sin ser paralítica y teniendo manera de encontrarse con las personas que les gustan.Así yo también podría producir lo que quisiera, lo que fuera necesario, porque tendría gusto para hacerlo.

Adiós señor Antonio, no tengo sino unos cuantos días de vida y escribo esta carta sólo para guardarla en el pecho, como si fuera una carta que usted me hubiera escrito en vez de que yo se la escribiera. Deseo que tenga todas las felicidades que pueda desear y que nunca sepa de mí para que no se ría, porque yo sé que no puedo esperar más.

Lo amo con toda mi alma y toda mi vida.

Ahí tiene, estoy llorando.

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Traducción de Mario Bojórquez

Tomado de: Teresa Rita Lopes, Pessoa por conhecer. Textos para um novo mapa, 2 vols.,Estampa, Lisboa, 1990.

 Nota al pie: Publicada en su mayoría póstumamente, la obra pessoana es uno de los momentos cumbres de la lengua portuguesa y de la literatura universal. Fernando Pessoa se erigió en un poeta plural, en el autor de diversas estéticas. Este es un escrito desconocido en nuestra lengua y debido al único pseudónimo femenino que usó el portugués: la jorobada María José, autora de una carta de amor a un cerrajero.

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FERNANDO PESSOA, LOS HETERÓNIMOS

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Los heterónimos, a diferencia de los pseudónimos son personalidades poéticas completas: identidades, que, en principio falsas, se vuelven verdaderas a través de su manifestación artística propia y diversa del autor original.

Pessoa no escribía “su” propia poesía, sino la poesía de diversos autores ficticios, diferentes en voz, estilo y modos.

Publicó bajo varios  heterónimos.

Los más importantes son Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis.

Incluso publicó críticas contra sus propias obras firmadas por sus heterónimos.

El poeta portugués crea una obra heteronímica que viene a ser un juego teatral con voces-personajes líricos y con inquietudes existenciales a la vez, tan opuestas como complementarias.

No sin razón se le ha llamado a Pessoa el poeta dramático o el poeta filósofo.

Los heterónimos que Fernando Pessoa creó son portugueses, ingleses y franceses. Son poetas, cuentistas y ensayistas. La mayoría hombres y entre los femeninos destaca la joven María José.

Pessoa fue todos y cada uno de ellos.

LOS HETERÓNIMOS MÁS DESTACADOS:

ALBERTO CAEIRO

Alberto Caeiro, un poeta sensualista y pagano, es el maestro de Pessoa  y de los demás heterónimos.

Nació en abril de 1889 en Lisboa, pero vivió la mayor parte de su vida en una quinta en el Ribatejo, donde conocería a Álvaro de Campos.

 Su educación se limitó a la instrucción primaria, lo que combina con su simplicidad y naturalidad que reclama para sí mismo.

 Rubio, de ojos azules, estatura media, un poco más bajo que Ricardo Reis, está dotado de una apariencia muy diferente al de los otros heterónimos. También es frágil, aunque no lo aparenta mucho, y murió, tempranamente, de tuberculosis, en 1915.

El maestro es aquel de cuya biografía menos se ocupa Pessoa.
Su vida eran sus poemas, como dice Ricardo Reis: La vida de Caeiro no puede narrarse pues no hay en ella más que contar. Sus poemas son lo que hubo en su vida. En todo lo demás no hubo incidentes, ni hay historia.

ALVARO DE CAMPOS

Es un ingeniero homosexual de educación inglesa y origen portugués, pero siempre con la sensación de ser un extranjero en cualquier parte del mundo.

El futurista Alvaro de Campos es el autor de Tabaquería, acaso el poema más famoso en lengua portuguesa.

Otros poemas famosos son:
Lisbon revisited
Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra
Todas las cartas de amor son ridículas
Poema en línea recta


BERNARDO SOARES

Bernardo Soares es el acongojado autor del Libro del Desasosiego, que actualmente muchos especialistas consideran la obra de su vida.

 Bernardo Soares es considerado un semi-heterónimo por tener muchas semejanzas con Fernando Pessoa y no poseer una personalidad muy característica ni fecha de fallecimiento.

RICARDO REIS

 Médico de profesión y monárquico, por eso descontento con la situación política, marcha emigrado algunos años a Brasil.

Educado en un colegio de jesuitas, recibió, pués, una formación clásica y latinista.

Fernando Pessoa considera que este heterónimo fue el primero en revelársele aunque no haya sido el primero en iniciar su actividad literaria.

Domina la forma de los poetas latinos y proclama la disciplima en la construcción poética.

Ricardo Reis es marcado por una profunda simplicidad de la concepción de la vida, por una inmensa serenidad en la aceptación de la relatividad de todas las cosas.

 Es el heterónimo que más se aproxima al creador.

No solo se parece a Pessoa en el aspecto físico: es moreno, de estatura media, anda medio encorvado, es magro y tiene apariencia de judío portugués… también se parece en la manera de ser y en la de pensar.

 Es adepto del Sensacionismo, que hereda del maestro Caeiro, pero lo aproxima al Neoclasicismo.

 Para Ricardo Reis las cosas deben ser sentidas, no sólo como son, también de modo que se integren en un cierto ideal de medida y reglas clásicas.

Su forma de expresión la va a buscar a los poetas latinos, de acuerdo a su formación, y afirma, por ejemplo, que debe haber, en el más pequeño poema de un poeta, cualquier cosa donde se note que existió Homero.

Es uno de los heterónimos que  no tiene fecha de fallecimiento.

El Premio Nobel de Literatura José Saramago le dedica una de sus mejores novelas, El año de la muerte de Ricardo Reis.

MARÍA JOSÉ

Fernando Pessoa tiene también heterónimos femeninos, el más conocido es una joven tuberculosa de diecinueve años, María José que escribe una carta de declaración  de amor sin esperanzas.

La Carta de la jorobada para el cerrajero es una desgarrada, ácida y a la vez tierna carta de amor de una joven enferma.

¿QUÉ SON LOS PREHETERÓNIMOS?

Ya en la infancia, el niño Fernando Pessoa era capaz de imaginar personajes que le rodeaban que algunos críticos llaman los preheterónimos.

El primero de ellos, Chevalier de Pas, fue inventado cuando el poeta tenía seis años.

A este le seguirían Alexander Search y su hermano Charles James Search, Robert Annon y David Merrick.

Cuando el joven Fernando Pessoa regresa a Lisboa desde Sudáfrica, los llevará de vuelta con él como compañeros de viaje.

Tierra y agua… TO NGOC

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To Ngoc nació en la provincia de NinhBinh , Vietnam, el año 1952. Se graduó el año 1980 en Hanoi industrial Arts College . Ngoc nació y creció entre la tierra y el agua. Asegura que no nació para ser artista, sin embargo  el arrullo de las canciones populares del norte  y los  cultivos de arroz le llevaron a ser un pintor  de la naturaleza desde que era un niño. To Ngoc se considera  ingenuo, perdido  cuando se debe  enfrentar  a la vida diaria en una ciudad y considera inútil tratar encontrarse  entre las calles y edificios de cualquier urbe. Ngoc vive los campos, los respira y los huele y los pinta con pasión.  Recoge escenas cotidianas donde los campesinos con sus aperos y animales, sus lámparas de aceite van y vuelven de los campos de arroz. Ngoc nos dice : “Yo pinto mi vida , mi familia y mis vecinos y pinto  los campos, estanques,  filas de bambú”

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Agradecemos a: https://cuadernoderetazos.wordpress

Pierre Gonnord

Pierre Gonnord es un fotógrafo francés nacido en Cholet (Francia) en 1963 y residente en Madrid desde 1988.

«La propia historia del retrato tiene su parte escondida del iceberg en la larga trayectoria del retrato pictórico. Mi trabajo es fotográfico aunque haya aprendido y disfrutado de todos los grandes maestros del retrato, sean fotógrafos como Avedon, Penn, Arbus, Sander; o pintores como Goya, Zurbarán,Caravagio, Van Gogh, Memmling… la lista podría ser demasiado larga. Un maestro, sea pintor, fotógrafo, cineasta o escritor, es una clase magistral siempre presente. La literatura me ha influido tal vez más que la pintura, porque un retrato es una pieza silenciosa que se debe leer más que mirar, como un relato de Dostoievski o Faulkner. Los fondos negros, la pose hierática, la escala y la iluminación, se asemejan a la tradición pictórica pero, una vez superados estos códigos, ¡olvidémonos de la pintura!» 

Serie Utópicos / Utopics Series, “Kevin”, 2005

 

“Elena”, Fotografía color sobre papel / Color photography on paper Hahnemulle
Edición de 3 + 2 P.A. / Edition of 3 + 2 A.P., 148 x 110 cm., 2011

«Mis fotos no se apoyan en un “instante decisivo” como diría Cartier Bresson. Tal vez todo lo contrario, pues proceden, como radiografías, de un ritual largo y silencioso de encuentro en la intimidad. El tiempo parece abolido, como si viviésemos hace mil años o dentro de otro milenio.» 

“Friedrich”, fotografía color sobre papel / Color photography on paper Hahnemulle
Edición de 3 + 2 P.A. / Edition of 3 + 2 A.P., 148 x 110 cm., 2011

 

“Hattie”, digital C-print, 2012. Fotografiada en / photographed in Birmingham

«Me interesa la dignidad humana como constante, como patrimonio de la humanidad. Creo que mis retratos la celebran con evidencia. Mis retratos son de “aristócratas” independientes y con fuerza espiritual, sea cual sea su procedencia. Al mismo tiempo, como compromiso social, he elegido dar visibilidad a esos colectivos que, en los tiempos que corren, merecen una atención muy especial.» 

 

“Hattie” (detalle / detail)
Serie Testigos / Witnesses Series, Bernardo II, 2006

 

«No creo en estas cosas del alma, del espejo del alma… Somos cuerpo, pensamiento, sentimiento. El retratista lanza el cubo al pozo para intentar extraer algunas preguntas y contemplar esa complejidad. La complejidad misteriosa de la condición humana.» 

 

Serie Utópicos / Utopics Series, “Alain”, 2006
Serie Testigos / Witnesses Series, “María”, 2006

 

Después de los gitanos de Sevilla, Pierre Gonnord comenzó a trabajar con la comunidad gitana de Perpignan. Pasó una semana en los distritos de St Jacques y Haut-Vernet para establecer un primer contacto, mostrar su obra y hablar sobre su proyecto. “En una comunidad tan marcada, es difícil llegar y tomar fotografías inmediatamente”. Durante su segunda visita allí, estableció un pequeño estudio en Couvent des Minimes. “La gente que conocí era extraordinaria. Fue un auténtico desafío, en silencio, confianza e intimidad.” A veces, Pierre fue invitado a tomar fotografías en casa de sus modelos. La imagen de un adolescente cargando con su hermanito, fue tomada en la cama de su abuelo; la del viejo fue tomada en su taller, en el jardín. “Aquellos intercambios privilegiados fueron un regalo para mí. Cayeron las barreras. Comprendemos que somos completamente accesibles.”

 

Serie Urbanos / Urbans Series, “Pipo 1”
Fotografía en color siliconada bajo metacrilato y marco de madera /
color photography silicon under acrylic and wooden frame, 100 x 100 cm., 2000
Izq./ Left: Serie Utópicos / Utopics Series, Salima
Fotografía en color siliconada bajo metacrilato y marco de madera /
color photography silicon under acrylic and wooden frame, 130 x 100 cm., 2006
Der./ Right: “Antonio”, fotografía en color siliconada bajo metacrilato y marco de madera /
color photography silicon under acrylic and wooden frame, 165 x 125 cm., 2004

Sobre Salima:

«La conocí en un concierto. Ella es música. La encontré tan sensual, y al mismo tiempo tan diferente, por su ceguera. Mayormente porque la vi tocar el piano y estaba como en un éxtasis de gracia, y me pareció una chica tan espiritual que decidí hacerle un retrato.»

 

Sobre Antonio:

«Este hombre es Antonio, un hombre de otra época… es un hombre del siglo XIX. Para mí está más cerca de Víctor Hugo que de un vagabundo. Es tan elegante.» 

 

“Arno”, fotografía en color / color photography
Edición de 5 + 1 P.A. / Edition of 5 + 1 A.P., 148 x 125 cm., 2005

 

Serie Utópicos / Utopics Series, James, 2004

 

Serie Gitanos / Gypsies Series, “Kristov”
Fotografía en color siliconada bajo metacrilato y marco de madera /
color photography silicon under acrylic and wooden frame, 165 x 125 cm., 2007

 

Agradecemos a: http://elhurgador.blogspot.com/

FRENTE AL MAR

Autora: Alfonsina Storni

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Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
“Piedad, piedad para el que más ofenda”.

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría…
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.

Noticias de una mujer cualquiera

Autor: Jorge Boccanera

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entramos a la pieza casi sin reconocernos
sus ojos eran pactos de ternura y violencia
yo la miraba todo el tiempo
habrá pensado en mi cansancio
habrá pensado -está borracho-
habrá pensado en irse pronto
habrá pensado tantas cosas

me acerqué a sus dos manos
sin dejar de mirarla
desde mi soledad hasta su boca
habrá pensado en enojarse
habrá pensado -no es un hombre-
habrá pensado ¿en qué quedamos?
habrá pensado tantas cosas

cuando entró el sol cuando se fue
desde mi boca hasta su adiós
y aún en el viaje de regreso
habrá pensado tantas cosas
habrá pensado tantas cosas.

 

Arte: Jack Vettriano

Cuerpo: casa profunda

Autora: Claudia Lars

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Cuerpo: casa profunda
donde el ángel esconde su secreto;
tu sombra le circuncida
y tu sangre le inunda
de humano palpitar, vivo y completo.

La luz que nace, ardiendo,
y habla en fulgor más que en palabra oída,
aquí me está diciendo
que con su ayuda enciendo
alta verdad, apenas comprendida.

Memoria de aquel vuelo…
Descenso en constelada resonancia…
Un persistente cielo
recogido en el ansia
de alcanzar con el pecho la distancia.

Pedir sobre la tierra
rostros que alumbran, lumbre que humaniza;
saber que estoy en guerra
con mi propia ceniza:
¡puñado de la tierra movediza!

Es el ángel… lo siento
aletear como blanca mariposa;
urgido sobrealiento,
tenaz presentimiento
de un despertar en patria más dichosa.

¡Mirad mi paso triste
buscando… por el bosque tan oscuro!
Guardián de lo que existe
inclinado me asiste,
dándome briznas de su día puro.

La historia del suspiro,
el sueño todavía encarcelado,
mi noche y mi retiro,
tu mar atormentado,
forman su cuerpo y alzan su cuidado.

Gramilla, banderola
de palma joven, de poder que mece
en el nido y la ola
lo que nunca envejece:
ángel que en tierra lucha y permanece.

¿Quién no vio cuando llega
-alado amor- a formas silenciosas?
Fragante se me entrega
en un ramo de rosas:
ángel de flores y pequeñas cosas.

Sobre el áspero helecho,
entre juncos y venas de agua pura,
hunde manos y pecho
y verdea y madura,
vistiendo y desvistiendo su hermosura.

Hasta el cardo rastrero
tiene un ángel silvestre que ha tejido
con delicado esmero
y afán inadvertido
la flor de las espinas y el olvido.

Mi soledad consciente
del portador de esencias inmortales,
halla en mi propia frente
-tras la puerta doliente-
el reino de su vuelo y sus señales.

 

Nota acerca de la autora: Claudia Lars, seudónimo literario de la poeta salvadoreña Margarita del Carmen Brannon Vega, nació en 1899 
en la ciudad de Armenia,  Sonsonate.

Arte: Saidov Aydemir (Rusia)

Carnavales:

El más grande, el más largo, el más antiguo…

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El más antiguo

El carnaval de Venecia está inspirado en una fiesta de máscaras que data del siglo XI, donde la nobleza se disfrazaba para salir a mezclarse con el pueblo. Fue en el año 1296 que el día que precede a la cuaresma fue declarado oficialmente como festivo. Desde entonces las máscaras son el principal elemento del festival y son verdaderas obras de arte. Por 18 días previos al Miércoles de Ceniza hay tours a pie, degustaciones, música en vivo, desfiles y mucho más.

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El más grande

El carnaval de Río de Janeiro en Brasil es el más famoso y grande del mundo, cada año llegan más de 500 mil visitantes.

Se celebra desde 1850 e involucra a los barrios más pobres conocidos como las favelas. Durante los cinco días de fiesta (previos al Miércoles de Ceniza) los límites de género y sociales se desvanecen. La mayor parte de los eventos son gratuitos y todo el mundo es bienvenido a participar al ritmo de la samba, una forma de danza ritual inventada por los afrobrasileños. El evento más esperado es el desfile dentro del estadio dedicado a esta peculiar baile: el Sambódromo.

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El más largo

El carnaval del Uruguay dura 41 días y es considerado el más largo del mundo. Comienza antes que todos: la última semana de enero o la primera de febrero y concluye en la primer semana de marzo. Tiene lugar en su capital, Montevideo.

La fiesta celebra sus raíces africanas e hispanas. Es inaugurada por un corso, integrado por las agrupaciones carnavaleras típicas como las murgas, los negros lubolos, los parodistas, los humoristas y las mascaradas musicales; además de los carros alegóricos que transportan a las reinas del Carnaval. Van seguidos de un séquito de cabezas de dos metros de altura hechas de papel prensado

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Idea Vilariño y Onetti, una pasión

Los “Poemas de Amor” de la legendaria poeta uruguaya tienen nombre y apellido: Juan Carlos Onetti. La historia de ese libro, la pasión que lo gestó, se remonta a Montevideo a comienzo de los años cincuenta.

Hay escritores condenados a ser reconocidos por un solo libro. Ese parece ser el destino de la poeta uruguaya Idea Vilariño autora de pasionales poemas de amor que tienen nombre y apellido: Juan Carlos Onetti

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Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. Madrid, 1987.

La historia de esas páginas se remonta a la década de los cincuenta cuando a la sazón no se conocían. La vida intelectual de Montevideo y Buenos Aires permitía esas convivencias en las que cada uno y por su lado se reunía con quien quisiera: Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Bioy Casares, las hermanas Ocampo (Victoria y Silvina), José Bianco… De esos años (1950) data Número, revista donde comenzó todo. Fundada por Emir Rodríguez Monegal, Mario Benedetti, Manuel Claps e Idea Vilariño, la publicación fue una de las pocas que reseñó con entusiasmo la aparición de La vida breve, un libro de Onetti que prácticamente ignoró la crítica de Buenos Aires. Conocerse como se conocían –al menos porque se habían leído– el encuentro no tardó mucho en precipitarse. Al fin y al cabo uno y otro eran el centro y epicentro de círculos intelectuales que ya los habían llevado poco menos que a los terrenos de la leyenda. Ella hierática. El, maldito. La pareja perfecta. El encuentro debió ser en un café del centro de Montevideo. La historia de lo que ocurrió entonces fue referida por Vilariño a María Esther Gilio y Carlos M. Domínguez en la biografía que ambos periodistas publicaron sobre Onetti (Construcción de la noche, Planeta 1993): ‘Estaba seduciéndome a fondo con lo mejor de sí mismo y tanto que yo me quedé convencida de que aquello era la séptima maravilla. Esa misma noche me enamoré de él. Me enamoré, me enamoré, me enamoré’. Burro, perro, bestia.

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Pero el encuentro definitivo demoraría algunos meses más. Mientras tanto cultivaron una correspondencia en la que se trataban ridículamente de Usted tomándose algunas licencias: ‘Pasó el verano y no viniste’, se atrevió a reclamar la Vilariño. De allí a lo inevitable: fueron amantes marcados por explosivas rupturas y reconciliaciones. ‘Es el último hombre de quien debí enamorarme porque éramos lo más imposible de ligar que había. Nunca entendió el ABC de mi vida, nunca me entendió como ser humano, como persona. Y así teníamos nuestros grandes desencuentros. Si yo hablaba de algo sumamente delicado él me salía con una barbaridad. Decía cosas que me hacían echarlo, imposibles de soportar. Todavía me pregunto por qué aguanté tanto, por qué volví tantas veces. Nos peleábamos y volvíamos a juntarnos, lo echaba, regresaba. Una noche me llamó desesperado para que fuera a verlo. Yo estaba con alguien que me amaba y lo dejé por ir a pasar una noche con él. Y recuerdo que lo único que hicimos fue ponernos de espalda, leyendo un libro él, y yo otro. A la mañana siguiente le agarré la cara y le dije: sos un burro Onetti, sos un perro, sos una bestia. Y me fui’.

Burro, bestia, perro, a Onetti están dedicados todos y cada uno de los poemas de amor que escribió Idea Vilariño .
‘Estás lejos y al sur/ Allí no son las cuatro/ Recostado en tu silla/ apoyado en la mesa del café/ de tu cuarto/ tirado en una cama/ la tuya o la de alguien/ que quisiera borrar/ –estoy pensando en ti no en quienes te buscan/ a tu lado lo mismo que yo quiero–./ Estoy pensando en ti ya hace una hora/tal vez media/no sé./ Cuando la luz se acabe/sabré que son las nueve/estiraré la colcha/me pondré el traje negro/y me pasaré el peine./ Iré a cenar/ es claro’

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Manuscrito del poema “Ya no..”, de Idea Vilariño

Relación definitivamente signada por el deseo, las aristas que pudieron o no construir aterrizaban en el sexo. A días y noches de encierro, sucedían meses sin saber nada uno del otro. Se mandaban al demonio una y otra vez. Un día –años después (1961)– las cosas fueron demasiado lejos. En esta ocasión la amenaza fue cierta: ‘Si te vas –alertó el escritor– no me encontrarás a tu regreso’. La poetisa tomó las palabras como la amenaza de un loco que no entendía la gravedad de la noticia que acaba de recibir: el asesinato del profesor Arbelio Ramírez (eran los días de la visita del Che Guevara a Montevideo) y la llamada del gremio de profesores (Idea era profesora del liceo Vásquez Acevedo) convocando a una asamblea que no admitía demoras. ‘Si vas, no me encuentras’, repitió Onetti. Sin tomarse en serio el ultimátum, Idea se dirigió a la reunión: ‘Pero en cuanto pude me escapé y regresé a casa. Cuando vi la luz prendida pensé que estaba pero cuando abrí la puerta sentí como si me golpearan en el pecho. Había dejado una nota insultándome y diciéndome un montón de barbaridades. Y mis poemas, unos poemas de amor que le había dado, estaban arrugados y tirados a los pies de la cama’. Un nuevo (último) encuentro sucedería en 1974 a raíz del terrible cierre del diario Marcha por la censura del régimen militar. El pretexto de la clausura del diario, al que Onetti estuvo estrechamente vinculado, fue la publicación del cuento ganador de un concurso en el cual fue jurado y en el que los militares leyeron un complot contra la dictadura. Onetti fue confinado a tres meses de cárcel y tratado poco menos que como un enajenado mental. A la salida de ese infierno recibió la visita de su antigua amante quien evocó el reencuentro en un texto que cedió para el libro de Gilio y Domínguez:

‘Quedamos solos y callados. Callados. Pero yo no soy como entonces; algo aprendí; algo me enseñó el recuerdo; siempre sentí no haber tenido más madurez para tratarlo entonces. O es la diferencia entre estar y no estar enamorada. Nos moriremos sin aprender a hablarnos’, pregunté. Siempre nos costó’, dijo. Te acordás de aquella vez que llegaste, después de tanto tiempo y estuvimos veinte, treinta minutos sin hablar, sentados, yo en la cama y tú en la silla. Me inhibiste siempre en todo’. Sí’, dijo. Tu también’, dije. Una vez me dijiste que no podías comer ni hacer el amor ni… conmigo’. Sí’, dijo. Y me miraba por momentos; por momentos volcaba la cabeza; se mordía el labios superior, con una expresión de impotencia, de desesperación? Así que yo no sé lo que es el amor. Vos sufrías de amnesia, evidentemente. La primera vez que entré a tu sala del Museo quedé loco por vos. Nunca entendí lo que me pasaba; pero estaba loco por vos’. Nunca me lo dijiste’. Nunca entendí aquel deseo de posesión, aquel afán dominador. (Yo no recordaba nada parecido). No te dejaba ir a clase (es cierto). No podía soportarlo. Y no se trataba de deseo; si no, no sentiría esta horrible ternura que siento por vos’, escribió. Onetti y la Gilio hablan en el apartamento del escritor en Madrid. El narrador tropieza con “Poemas de Amor”:

–Andá, leelo–, dice Onetti.

Ya no será/ ya no/ no viviremos juntos/ no criaré a tu hijo/ no coseré tu ropa/ no te tendré de noche/ no te besaré al irme/ nunca sabrás quién fui/ por qué me amaron otros./ No llegaré a saber/ por qué ni cómo nunca/ ni si era de verdad/ lo que dijiste que era/ ni quién fuiste/ ni qué fui para ti/ ni cómo hubiera sido/ vivir juntos/ querernos/ esperarnos/ estar./ Yo no soy más que yo/ para siempre y tú/ ya/ no serás para mí/ más que tú./ Ya no estás/ en un día futuro/ No sabré dónde vives/ con quién/ ni si te acuerdas./ No me abrazarás nunca/ como esa noche/ nunca./ No volveré a tocarte./ No te veré morir/

–¿Por qué dice Idea que nunca sabrás quien es ella?– pregunta la Gilio, acaso la periodista que más lo entrevistó. –No sé… Yo nunca sentí que ella estuviera enamorada de mí.

–No entiendo, ¿cómo que nunca estuvo enamorada? Y los poemas que te escribió?

–Yo no digo que no estuvo, sino que nunca sentí que estuvo. Yo creo que lo suyo es algo muy cerebral, intelectual.

–¿Nada más?

–También cama.

 

Tomado de: http://www.onetti.net/