Estoy viva como fruta madura

Autora: Gioconda Belli

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Estoy viva
Como fruta madura
Dueña ya de inviernos y veranos,
Abuela de los pájaros,
Tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
Y, niña, tiemblo en los atardeceres,
Me deslumbran el verde, las marimbas
Y el ruido de la lluvia
Hermanándose con mi húmedo vientre,
Cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
No me desilusiono,
Ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
Descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
De la tierra parida,
El canto de los pueblos,
Los brazos del obrero construyendo,
La mujer vendedora con su ramo de hijos,
Los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
Y salgo a los caminos,
Suelta como mi pelo,
Y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
Y atesoro recuerdos
Brotando entre mis huesos
Y soy una infinita espiral que se retuerce
Entre lunas y soles,
Avanzando en los días,
Desenrollando el tiempo
Con miedo o desparpajo,
Desenvainando estrellas
Para subir más alto, más arriba,
Dándole caza al aire,
Gozándome en el ser que me sustenta,
En la eterna marea de flujos y reflujos
Que mueve el universo
Y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
Mis ojos
Encenderán luciérnagas.

 

Arte: Gustav Klimt

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ROMANCE DE LAS OCHO HERMANAS

Autor: Francisco Villaespesa

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¡Cantares de Andalucía!..
¡Qué bien rima la guitarra
las sonrisas de Sevilla,
los suspiros de Granada
con el silencio de Córdoba
y la alegría de Málaga!
Almería, sus amores
sueña al pie de su alcazaba,
Jaén se adormece a la sombra
de un olivo y una parra…
Huelva, la heroica y altiva
Adelantada de España,
¡sueña con un Nuevo Mundo
en el seno de otras aguas!
Y Cádiz, la danzarina,
baila desnuda en la playa
más blanca en sus desnudeces
que las espumas más blancas.

UN LIBRO, UN VASO, NADA

Autor: José Manuel Caballero Bonald

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Todas las noches dejo
mi soledad entre los libros, abro
la puerta a los oráculos, 
quemo mi alma con el fuego
del salmista.
         	        Qué contraria 
voluntad de peligro me desvela,
quiebra la vigilante
sed de vivir de mi palabra.

Todas las noches junto inútilmente
los residuos del día, me distancio
del tiempo funeral del desamor,
consisto en lo que he sido.
(Una mano olvidada entre las sábanas
rompe papeles, incinera
los escombros del sueño).
      	      Oh posesión
de nadie, ¿para qué
tantas páginas vanas, tantos
días vacíos? Mira
a tu alrededor, ¿qué queda? Solos
estamos: toda la ausencia cabe 
entre lo verdadero y lo ilusorio. Aquí 
mi obstinación es mi alegría:
un libro, un vaso, nada.


 

¿Qué se ama cuando se ama?

Autor: Gonzalo Rojas

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¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios:
La luz terrible de la vida o la luz de la muerte?
¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso?
¿Amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
O este sol colorado que es mi sangre furiosa
Cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
Ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
Repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
De eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
De ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
Trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
A esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

Mademoiselle Isabel, rubia y francesa

Autor: Blas de Otero

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Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
Con un mirlo debajo de la piel,
No sé si aquél o ésta, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en esa.

Princesa de mi infancia; tú, princesa
Promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le… le… oh Isabel,
Isabel… tu jardín tiembla en la mesa.

De noche, te alisabas los cabellos,
Yo me dormía, meditando en ellos
Y en tu cuerpo de rosa: mariposa

Rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
-Mademoiselle Isabel- y de mi cielo.

El herido II

Autor: Miguel Hernández

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Para la libertad sangro, lucho, pervivo,
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
Como un árbol carnal, generoso y cautivo,
Doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
Que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
Y entro en los hospitales, y entro en los algodones
Como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
De los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
De mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
Ella pondrá dos piedras de futura mirada
Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
En la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
Porque aún tengo la vida.

Jules Breton y sus pinceladas de la campiña francesa

Jules Breton - 2 Washerwomen of the Breton Coast 1870

Jules Adolphe Aimé Louis Breton(Courrières, 1 de mayo de 1827París, 5 de julio de 1906) fue un pintor francés realista. Sus pinturas están fuertemente influidas por el campo francés y su absorción de los métodos tracionales contribuyó a hacer de Jules Breton uno de los principales de la belleza y la visión idílica del mundo rural.

Jules Breton - 23 Springtime 1902

 

Jules Breton - 19 la puesta en Tas Des Oeillettes

Su primera formación la recibió en el College St. Bertin, cerca de Saint-Omer, ciudad cercana a Corrière. En 1842 conoció al pintor Félix de Vigne, que, impresionado por el talento del joven Breton, convenció a su familia para que le dejaran estudiar arte. Fue a Gante en 1843, allí continuó con sus estudios de arte en la Academy of Fine Arts, junto con de Vigne y el pintor Henri van der Haert. En 1846, Breton se trasladó aAmberes donde tomó clases con el barón Gustaf Wappers y empleó parte de su tiempo en copiar los trabajos de los maestros flamencos.

Jules Breton - 19 The Grape Harvest at the Chateau-Lagrange

 

Jules Breton - 10 A Rest in the Fields 1866

En 1847, fue a París para perfeccionar su formación en la École des Beaux-Arts. En París, Breton estudió en el taller Michel Martin Drolling. Allí conoció y entabló amistad con varios artitas realistas, incluidos François BonvinGustave Brion, Sus primeros cuadros expuestos en el Salón de París reflejan sus influencias. Sus primeros trabajos fueron sobre personajes históricos: Saint Piat predicando en la Galia, luego bajo la influencia de la Revolución de 1848 pintó miseria y desesperación. En el salón expuso Miseria y desesperación en 1849 y Hambre en 1840-1841.

Jules Breton - 8 The Shepherd's Star 1887

 

Jules Breton - 8 The Close of Day 1865

Ambos cuadros han sido destruidos. Después, Hambre fue expuesto con gran éxito en Bruselas y Gante, Breton se trasladó a Bélgica, donde conoció a su futura esposa Elodie. Elodie era hija de su primer profesor Félix de Vigne. Breton volvió a Francia en 1852 y se convenció de que no había nacido para ser pintor de hechos históricos, por lo que volvió a sus recuerdos de la naturaleza y el mundo rural que le habían impresionado en su juventud. En 1853, expuso El regreso de los segadores el primero de sus numerosos trabajos influenciados por la obra del pintor suizo Louis-Leopold Robert. En 1854, Breton se trasladó de nuevo a su pueblo natal. Allí empezó Las espigadoras, una obra inspirada en el trabajo del campo y la dura situación de los más desfavorecidos que recogían lo que quedaba en el campo tras la cosecha. Las espigadoras recibió una medalla de tercera clase, lo que hizo despegar la carrera de Breton. Comenzó a recibir encargos estatales y muchas de sus obras fueron adquiridas por la Administración francesa de arte que las envió a los museos provinciales. En 1857, su obra “Bendición del Trigo” fue expuesta en el salón y obtuvo la medalla de segunda clase. En 1858 Breton se casó con Elodie de Vigne.

Jules Breton - 8 Last Flowers 1890

Jules Breton - 7 La salida de los campos

Durante toda la década de 1870, Breton continuó con sus exposiones y en las de 1880 y 1890 su fama creció. Su representación poética en un paisaje con el sol de poniente, se hicieron muy populares, especialmente en Estados Unidos. Dado que sus obras se hicieron tan populares Breton produjo copias de algunas de ellas.

Jules Breton - 8 El verano 1891

Jules Breton - 5 Las segadoras

Breton fue extremadamente popular en su tiempo, exhibió en varios salones. Fue uno de los pintores más populares de su época tanto en su Francia natal como en Estados Unidos y Reino Unido. En 1880, Vincent van Gogh viajo 137 km hasta Courrières para visitar a Breton, de quien era gran admirador.

Jules Breton - 3 Afternoon Repast 1885

En 1886, Breton fue elegido miembro del Instituto de Francia, con la muerte de Baudry. En 1889, fue nombrado comendador de la Legión de Honor y en 1899 fue elegido miembro de la Royal Academy. Su hermano Emilio, arquitecto de profesión, y su hija Virginia fueron también pintores.

También escribió un libro de poemas (Jeanne) y varios en prosa sobre su vida y la obra de otros artitas que conoció personalmente, entre ellos Les Champs et la mer (1876),Nos peintres du siècle (1900), Delphine Bernard (1902), y La Peinture (1904). Jules Breton murió en París el 5 de julio de 1906.

Jules Breton - 2 Returning from the Fields 1871

Gian Lorenzo Bernini, el último genio de Roma

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Escultor portentoso y arquitecto visionario, Bernini puso su inmenso talento al servicio de los papas y de su proyecto de convertir Roma en la capital artística de la Cristiandad

Por Elena Pujol. Historiadora, Historia NG nº 133

Aeneas, Anchises, and Ascanius

Hombre excepcional, artífice sublime, nacido por disposición divina y para que la gloria de Roma ilumine el siglo». Así se refería el papa Urbano VIII al escultor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini. No era para menos: los pontífices del siglo XVII tenían mucho que agradecer al artista genial que, a lo largo de sesenta años de incansable actividad, forjó muchas obras emblemáticas de la Roma de la Contrarreforma. La basílica de San Pedro tal como hoy la contemplamos, con el célebre baldaquino de bronce, la Scala Regia y la majestuosa perspectiva de la plaza, es tan sólo una parte de su extraordinario legado.

Juan Lorenzo Bernini 2 Plaza de San Pedro del Vaticano (1)
«Su talento es de los mejores que jamás haya formado la naturaleza, ya que, sin haber estudiado, tiene casi todas las ventajas que las ciencias dan al hombre», decía de él también el coleccionista y mecenas francés Fréart Chantelou, que lo conoció durante su estancia en Francia. En efecto, Bernini no cursó ningún estudio regular y, aunque sabía leer y escribir, no conocía el latín; supuesta ignorancia que, según algunos autores, lejos de perjudicarle le sirvió para dejar de lado los prejuicios académicos y expresar ideas de gran originalidad. Su auténtica formación la adquirió junto a su padre, un escultor florentino trasladado a Roma, en cuyo taller aprendió a dibujar y a esculpir tomando como modelos obras antiguas.

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Un joven prodigio

Muy pronto lo tomó bajo su mecenazgo el cardenal Scipione Borghese, un sobrino y secretario del papa Pablo V que había amasado una enorme fortuna. Para decorar los jardines de la villa Borghese realizaría Bernini sus primeras esculturas notables, como El rapto de Proserpina y Apolo y Dafne.

Juan Lorenzo Bernini - 11 Extasis de Santa teresa2

Juan Lorenzo Bernini - 11 The Ecstasy of St. Teresa, 1640

El virtuosismo técnico y la extraordinaria expresividad de estas piezas dieron a Bernini una fama instantánea como escultor que se prolongaría durante toda su carrera. El citado Chantelou, por ejemplo, decía que sus estatuas revelaban «un talento completamente particular para expresar las cosas con la palabra, el rostro y la gesticulación, y para hacerlas ver tan agradablemente como los más grandes pintores han sabido hacerlo con los pinceles».

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En 1623, el acceso al trono papal del cardenal Maffeo Barberini, que tomó el nombre de Urbano VIII, propulsó a Bernini al primer plano de la escena artística. El nuevo pontífice, deseando emular a los grandes papas mecenas del Renacimiento, vio en Bernini a un nuevo Miguel Ángel, un «hombre universal» capaz de llevar el arte católico a las máximas cotas de perfección. Enseguida le encargó la decoración de la basílica de San Pedro, donde Bernini realizó el baldaquino del altar mayor de San Pedro y la tumba monumental del propio Urbano VIII. En el año 1629 asumió, además, la dirección de las obras de la basílica, responsabilidad que mantendría hasta su muerte.

Juan Lorenzo Bernini - 5 vFountain of the Four Rivers-detalle Piazza Navona- Rome- 1649-51

Bernini ocupó un lugar destacado en la corte de Urbano VIII. Nombrado caballero, tenía acceso a los aposentos privados del pontífice y organizaba divertimentos de corte tan refinados como espectaculares. Asombrosamente polifacético, era capaz de elaborar decorados teatrales y hasta de escribir él mismo las obras. Un viajero inglés escribió una vez con ironía, pero también con admiración: «Bernini ha terminado una representación para la que ha pintado las escenas, tallado las estatuas, inventado las máquinas, compuesto la música, escrito la comedia y construido el teatro».

Juan Lorenzo Bernini - 5 vFountain of the Four Rivers-detalle5 Piazza Navona- Rome- 1649-51

Celos artísticos

Lógicamente, el éxito de Bernini suscitó la envidia de los demás artistas, que se sentían excluidos de los lucrativos encargos del Vaticano. En particular, Bernini entró en conflicto con otro artista de gran talento, el arquitecto Borromini, tan melancólico e introvertido como brillante y social era su rival. Todos sus adversarios creyeron que con la muerte de Urbano VIII había llegado la
hora del desquite.

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El nuevo pontífice, Inocencio X, de la familia de los Pamphili, era enemigo de los Barberini, por lo que Bernini perdió la posición de privilegio de la que había disfrutado en los años anteriores. Además, tuvo lugar un incidente humillante que puso en cuestión su capacidad, cuando en uno de los campanarios de la basílica de San Pedro que había diseñado aparecieron grietas por un error de cálculo en la fundamentación, por lo que se decidió derribarlos. Ignorado por el nuevo papa, el artista se dedicó a otros encargos, entre ellos obras maestras como la capilla Cornaro, con la extraordinaria escultura de El éxtasis de Santa Teresa.
El relativo ostracismo duró poco, pues Bernini logró ganarse el favor del pontífice mediante una ingeniosa estratagema. Inocencio X había decidido remodelar la plaza Navona, donde se hallaba el palacio Pamphili, frente al cual se quería erigir una gran fuente.

Juan Lorenzo Bernini - 5 vFountain of the Four Rivers Piazza Navona- Rome- 1649-51

Se abrió una suerte de concurso en el que se invitó a participar a todos los mejores arquitectos de Roma y de Italia, excepto a Bernini. Pero un noble amigo del artista le convenció para que elaborara un proyecto e hiciera una maqueta, la cual fue colocada en una sala del palacio Pamphili que el papa siempre atravesaba al volver de la cena. Una noche en que iba acompañado por su hermano cardenal y su cuñada, Inocencio se fijó en la maqueta en cuestión: «Al ver una creación tan majestuosa y el esbozo de un monumento tan inmenso, se detuvo, casi extasiado. Después de admirarla y alabarla durante más de media hora, exclamó: “Habrá que emplear a Bernini a pesar de todos sus enemigos, pues quien no quiera valerse de sus planes es mejor que no los vea”. E inmediatamente lo hizo llamar». El proyecto de Bernini era la fuente de los Cuatro Ríos, que tras tres años de trabajos sería inaugurada en 1651.

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¿Gastos inútiles?

Bajo el pontificado de Alejandro VII, iniciado en 1655, Bernini encontró un nuevo protector. Entusiasta de la arquitectura, el papa se reunía asiduamente con el arquitecto para proyectar nuevas obras. «Nos paseamos por el palacio haciendo planes», escribía el pontífice en su diario. Las construcciones fueron tan numerosas como costosas, algo que suscitó críticas: en 1670, el municipio protestaba expresamente «contra el caballero Bernini, instigador de los pontífices para hacer gastos inútiles en tiempos tan calamitosos». Derroches que, sin embargo, dieron lugar a la gran remodelación de la plaza de San Pedro, que cambiaría radicalmente la imagen del Vaticano hasta nuestros días.

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En esos años se sitúa asimismo la visita de Bernini a la corte de Luis XIV. Colbert, el ministro del rey Sol, le invitó a realizar un proyecto para la remodelación del palacio del Louvre, aunque tal vez lo que deseaba el monarca galo era robarle al papa su arquitecto más famoso. En París, Bernini fue recibido con gran pompa y alojado en el palacio Mazarino, en un lujoso apartamento decorado con tapices y damascos, pero pronto se dio cuenta de que los arquitectos franceses lo consideraban un intruso y se dedicaban a descalificar sus ideas. Tras algún altercado en plena corte, Bernini volvió a Roma, desde donde remitió tres proyectos para el Louvre, todos los cuales fueron rechazados; la obra fue llevada a cabo por un francés, Claude Perrault.
En sus últimos años, Bernini se vio afectado por un escándalo protagonizado por su hermano, al que se acusó de violar a un niño del coro, pero nunca dejó de trabajar. Tenía 80 años cuando terminó la tumba del papa Alejandro VII. A su muerte, un año después, se celebraron en su honor, en Santa Maria Maggiore, unos funerales dignos de un príncipe, pues así cabía considerar al hombre que había logrado que «la gloria de Roma ilumine el siglo».

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Fuente: http://www.nationalgeographic.com.es/

Vamos a guardar este día.

Autor: Jaime Sabines

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Vamos a guardar este día
entre las horas, para siempre,
el cuarto a oscuras,
Debussy y la lluvia,
tú a mi lado, descansando de amar.
Tu cabellera en que el humo de mi cigarrillo
flotaba densamente, imantado, como una mano
acariciando.
Tu espalda como una llanura en el silencio
y el declive inmóvil de tu costado
en que trataban de levantarse,
como de un sueño, mis besos.

La atmósfera pesada
de encierro, de amor, de fatiga,
con tu corazón de virgen odiándome y odiándote.
todo ese malestar del sexo ahíto,
esa convalecencia en que nos buscaban los ojos
a través de la sombra para reconciliarnos.
Tu gesto de mujer de piedra,
última máscara en que a pesar de ti te refugiabas,
domesticabas tu soledad.
Los dos, nuevos en el alma, preguntando por qué.
Y más tarde tu mano apretando la mía,
cayéndose tu cabeza blandamente en mi pecho,
y mis dedos diciéndole no sé qué cosas a tu cuello.
Vamos a guardar este día
entre las horas para siempre.

 

Arte: Desnudo de espaldas. 1918//Henri Matisse

 

Oración

Autor: Juan Gelman

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“Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.

Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

 

Arte: Ron Hicks, 1965. Impresionista estadounidense.