PAUL RANSON

“EL OLVIDADO NABIS”

Nabis es la denominación de un grupo de artistas franceses de finales del siglo XIX, caracterizados por su preocupación por el color. Por lo diverso de sus actividades, llegaron a convertirse en una influencia principal sobre el arte de la época.

 

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Retrato de Paul Ranson vestido de Nabi
1890

Debido a una vida y una carrera corta, a Paul Ranson se le conoce a menudo como “el olvidado Nabis”, por los historiadores de arte despues de su muerte. La mayor información sobre su vida proviene de su esposa, France Ranson, y es por ello por lo que no se sabe mucho de su evolución artística. Pero, aun así, hay cosas que se saben del “Nabis olvidado”.

DESNUDO CON ABANICO, 1891

 

PAISAJE NABI

 

DOS DESNUDOS

 

El baño de la hechicera – 1893

 

CRISTO Y BUDA

 

JUNTANDO FLORES

 

POR EL MAR

Ranson nació el 29 de marzo de 1861 en Limoges, Francia. Nació en una antigua familia de Jarnac, su madre murio poco despues de su nacimiento y fue criado por sus abuelos maternos. Ranson pasó su niñez en Jarnac, jugando con muchos de sus primos, incluida su futura mujer, France. Alli, al vivir en el campo, Ranson cultivó su amor por la naturaleza, arboles y plantas que le rodeaban. Este aprecio se acrecento por el enfoque artístico de su abuelo, Jacques-Joseph Marquart. Marquart era dibujante y grabador, cuyo arte se centraba a menudo en árboles que eran casi de carácter antropomórfico.

ÁRBOL DE MANZANAS CON FRUTOS ROJOS, 1902
PAISAJE ESTILO JAPONÉS
1902 Viñas

 

ALPHA AND OMEGA

Siguiendo sus inclinacions artísticas, Ranson entró en L’Ecole des Beaux-Arts Appliqués a L’Industries en Limoges a los 16 años. Alli creó sus primeras obras, una taza y un plato en un estilo tradicional europeo. Ranson acabo sus estudios y empezó a trabajar por Francia con su primo Joel Thomas, visitando muchas escuelas y aprendiendo nuevas técnicas. Fue en esta época cuando apareció su enfermedad que le iba a acompañar el resto de su vida, interrumpiendo a menudo sus viajes.

LAS BRUJAS Y EL FUEGO – 1891

 

LLORONA

 

Rocas de Euskal Herria – 1891

 

BRUJA Y GATO – 1893

 

DESNUDOS CON LEÓN

 

El adorador de serpientes
La bruja en su círculo

 

 Taking a bath

 

1900 Tres bañistas entre los Lirios

 

EVA

 

LUGAR PARA BAÑARSE O LOTUS, 1906

En 1884, Ranson se casó con su prima, France, y empezó a vivir con su padre, Louis Casini-Ranson, en Bordeaux. Dos años despues, entro en la Academia Julian, una de las mayores y más representativas escuelas de arte en Francia. Alli iba a recibir una educación de pintura clásica, y encontrarse con otros artistas, tales como Sérusier, que influenciaría el resto de su vida y su carrera artística. Fue dos años más tarde, en 1888, cuando Sérusier proclamó la revelación de la pureza del color impartida por Paul Gauguin en una sesión privada de pintura y reabrio su taller, al cual invitó a Ranson. Poco despues, Ranson obrió su propio estudio en Montparnasse donde se reunirían los Nabis los sabados, un grupo cada vez más grande, a cuyas reuniones empezaron a ir no solo artistas, sino tambien amigos y visitantes curiosos.

1899 Foxgloves

El periodo despues hasta su muerte en 1909 es cuando Ranson , en una verdadera explosión de arte, crea la mayoría de sus obras que le valió un puesto en el movimiento Nabi. 1893 fue el apogeo de su creación , y en este mismo año, expuso en la quinta y sexta exposición de pintores Impresionistas y Simbolistas. En ese momento, Los Nabis estaban ya comenzando a fragmentarse, Denis y Russen se casaron, Serusier se fue a Florencia, y Lacombe empezó a trabajar, casi exclusivamente con marionetas. El 25 de December de 1895, se creó el primer salo de Art Nouveau, con la ayuda de Ranson y los otros Nabis, que expusieron sus obras allí. El objetivo de este salon era mostrar como “el Art Nouveau lucharía para eliminar la fealdad y lo pretencioso en todas las facetas de la vida”.

Lirios blancos, violetas y amarillos – 1899

 

Cardos – 1899

 

Girasoles y amapolas – 1899

France se quedó embarazada en 1898, y el hijo de Ranson, Michel, nació justo despues de la muerte de su padre Louis. El comportamiento de Ranson se volvió errático despues de este acontecimiento y France decidió abandonar el hogar y se fue a vivir con su hermana y su madre, llevandose a Michel con ella. Ranson entonces permanece poco en su casa, viviendo con amigos artistas como Lacombe durante un largo período, como resultado se produce un espacio en blanco en su biografía de los años 1900 y 1901. En 1905, los problemas de salud resurgieron y Ranson volvió a vivir con France y su hijo de ocho años. Al año siguiente, realizó una exposición individual de 64 lienzos, la cual le animó mucho y le produjo gran entusiasmo.

Tristemente, sin embargo, no hizo nada para mejorar su salud, y dos años más tarde Ranson murió dejando a su mujer que abrió la Academie Ranson y su taller en recuerdo suyo.

Agradecemos a: elrincondemisdesvarios.blogspot

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“Erótico”

Autora: Marguerite Yourcenar

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Tú la avispa y yo la rosa;

 tú el mar, yo la escollera;

 en la creciente radiosa.

 Tú el Fénix, yo la hoguera.

 Tú el Narciso y yo la fuente,

 en mis ojos tú brillando; 

 tú el río y yo el puente; 

 yo la onda en mí nadando.

Y tú el sol y la sal 

y en los labios el caudal 

del rumor meciendo el juego. 

Yo el pájaro y el cielo

azul cruzando su vuelo, 

como el alma atiza el fuego.

 

 

Arte: Egon Schiele

Elegía Interrumpida

Autor: Octavio Paz

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Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa
que no alcance la cama ni los óleos.
Oigo el bastón que duda en un peldaño,
el cuerpo que se afianza en un suspiro,
la puerta que se abre, el muerto que entra.
De una puerta a morir hay poco espacio
y apenas queda tiempo de sentarse,
alzar la cara, ver la hora
y enterarse: las ocho y cuarto.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
La que murió noche tras noche
y era una larga despedida,
un tren que nunca parte, su agonía.
Codicia de la boca
al hilo de un suspiro suspendida,
ojos que no se cierran y hacen señas
y vagan de la lámpara a mis ojos,
fija mirada que se abraza a otra,
ajena, que se asfixia en el abrazo
y al fin se escapa y ve desde la orilla
cómo se hunde y pierde cuerpo el alma
y no encuentra unos ojos a que asirse…
¿Y me invitó a morir esa mirada?
Quizá morimos sólo porque nadie
quiere morirse con nosotros, nadie
quiere mirarnos a los ojos.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al que se fue por unas horas
y nadie sabe en qué silencio entró.
De sobremesa, cada noche,
la pausa sin color que da al vacío
o la frase sin fin que cuelga a medias
del hilo de la araña del silencio
abren un corredor para el que vuelve:
suenan sus pasos, sube, se detiene…
Y alguien entre nosotros se levanta
y cierra bien la puerta.
Pero él, allá del otro lado, insiste.
Acecha en cada hueco, en los repliegues,
vaga entre los bostezos, las afueras.
Aunque cerremos puertas, él insiste.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Rostros perdidos en mi frente, rostros
sin ojos, ojos fijos, vaciados,
¿busco en ellos acaso mi secreto,
el dios de sangre que mi sangre mueve,
el dios de yelo, el dios que me devora?
Su silencio es espejo de mi vida,
en mi vida su muerte se prolonga:
soy el error final de sus errores.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
El pensamiento disipado, el acto
disipado, los nombres esparcidos
(lagunas, zonas nulas, hoyos
que escarba terca la memoria),
la dispersión de los encuentros,
el yo, su guiño abstracto, compartido
siempre por otro (el mismo) yo, las iras,
el deseo y sus máscaras, la víbora
enterrada, las lentas erosiones,
la espera, el miedo, el acto
y su reverso: en mí se obstinan,
piden comer el pan, la fruta, el cuerpo,
beber el agua que les fue negada.

Pero no hay agua ya, todo está seco,
no sabe el pan, la fruta amarga,
amor domesticado, masticado,
en jaulas de barrotes invisibles
mono onanista y perra amaestrada,
lo que devoras te devora,
tu víctima también es tu verdugo.
Montón de días muertos, arrugados
periódicos, y noches descorchadas
y en el amanecer de párpados hinchados
el gesto con que deshacemos
el nudo corredizo, la corbata,
y ya apagan las luces en la calle
?saluda al sol, araña, no seas rencorosa?
y más muertos que vivos entramos en la cama.

Es un desierto circular el mundo,
el cielo está cerrado y el infierno vacío.

A 101 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL “HECHICERO DE LA PALABRA”

El 31 de marzo de 2015 se conmemoran ciento un  años del natalicio del único mexicano que ha sido reconocido con el Premio Nobel de Literatura; el poeta Octavio Paz.

1891

Octavio Paz –que desata por igual pasiones y rencores- es recordado en estos días como el “hechicero de la palabra”, no sólo por su aportación a la literatura universal con su poesía sino como un intelectual que a lo largo de su vida analizó y criticó la vida social, política y cultural de nuestro país y del mundo entero.

En esa línea, queda claro que su voz y su pensamiento fueron y serán un referente para todo aquel que pretenda opinar y analizar sobre la sociedad mexicana, incluso cuando quien acuda a su obra no simpatice del todo con sus ideas.

Los siempre citados Laberinto de la Soledad y El Ogro Filantrópico son lecturas obligadas para analistas, periodistas y comentaristas, y a lo largo de estos días han abundado las reseñas y comentarios a los artículos de Paz ahí compilados.

Pero eso no es todo, ya que uno puede encontrar más elementos de la ideología de Octavio Paz –y de sus posturas ante hechos como la matanza de 1968 o la crisis de 1994- en las entrevistas concedidas por el Nobel de Literatura a lo largo de su vida.

Es por eso que a continuación, compartimos algunos fragmentos de su análisis y pensamiento sobre México, la democracia y sus políticos –que parecen tan actuales-, recogidos en entrevistas realizadas por el periodista Julio Scherer y que fueron publicadas en el libro Encuentro: Octavio Paz y Julio Scherer, editado por el Fondo de Cultura Económica.

Sobre los intelectuales y el poder

“Es comprensible la obsesión de los intelectuales mexicanos por el poder. En nuestra escala de valores el poder está antes que la riqueza y, naturalmente, antes que el saber. Cuando los mexicanos sueñan con la gloria, se ven el pecho cruzado por la banda trigarante. No predico la abstención: los intelectuales pueden ser útiles dentro del gobierno… a condición de que sepan guardar las distancias con el príncipe. Gobernar no es la misión específica del intelectual. El filósofo en el poder termina casi siempre en el patíbulo o como tirano coronado. Los que mueren antes, como Lenin, tampoco se escapan: los embalsaman y los transforman en fetiches. El intelectual, ante todo y sobre todo, debe cumplir con su tarea: escribir, investigar, pensar, pintar, construir, enseñar. Ahora, la crítica es inseparable del quehacer intelectual. En un momento o en otro, como don Quijote y Sancho con la Iglesia, el intelectual tropieza con el poder. Entonces el intelectual descubre que su verdadera misión política es la crítica del poder y de los poderosos.”

Sobre la idolatría a los mesías

“… la ruptura con Neruda y otros fue total y dolorosa. Los debates de aquellos años –también los de ahora- pertenecen no tanto a la historia de las ideas políticas como a la de la patología religiosa. Se trata de un desplazamiento del objeto religioso: se pasa de la adoración a una divinidad a la de una idea y de ésta a la adoración de los sistemas y los jefes. Se termina en la androlatría, el culto a un hombre divinizado.”

Sobre las izquierdas …

“En México, sobre todo entre la izquierda, que todavía constituye la opinión ilustrada (a la derecha no le interesan las ideas y los debates le producen dolor de cabeza), asombra e irrita cualquier crítica a los países llamados socialistas. Ciertos temas siguen siendo tabú. Así como hay un puritanismo sexual hay un puritanismo político. Condenar los crímenes de los generalotes y los generalillos es un ritual sin riesgos; decir que los soldados cubanos tienen nada que hacer en África, salvo perder la vida, es más grave que blasfemar ante la Virgen de Guadalupe.”

Sobre la ruta del México actual

“¿Qué veo? Una ausencia de proyectos. Si vuelvo la cara hacia la derecha veo a gente atareada haciendo dinero; si la vuelvo a la izquierda, veo gente atareada discutiendo. Las ideas se han evaporado. O han hecho sus pruebas y han fracasado. La situación de México no es excepcional: el mundo vive, desde hace ya años, no las consecuencias de la muerte de Dios sino la muerte del Proyecto. Ese proyecto se llamó a veces Progreso, otras Revolución.”

Sobre la religión y los intelectuales

“En nuestros espíritus y en nuestros corazones hay un hueco, una sed que no pueden satisfacer las democracias capitalistas ni la técnica. Aunque la visión religiosa es, esencialmente, visión de otro mundo, es claro que las religiones tienen que hablar de lo que pasa en la tierra. Y en la tierra pasan siempre cosas terribles. En este punto aparece un dilema: ¿cómo distinguir entre lo terrenal y lo espiritual? Cuando el Papa, por ejemplo, critica al mercado y al capitalismo, cumple con su misión espiritual; sin embargo, me opondría a que él –o cualquier otro prelado- en nombre de su religión interviniese directamente en la política […] Esto es aplicable también a los intelectuales, herederos de los clérigos: como ciudadanos pueden y deben participar en la vida política; como intelectuales, sus deberes son otros. La actividad del intelectual –ciencia, arte, literatura, filosofía- está referida a valores y objetos que están más allá de los partidos y sus luchas.”

Sobre los mexicanos y su relación con la democracia

“Los cambios en materia de moral, actitudes y costumbres son todavía más lentos. Millones de nuestros contemporáneos, tanto en Nueva York y en París como en México y en Pachuca, creen aún en la astrología babilónica. En la esfera de la política se observa lo mismo. Pasar de una idea a otra es relativamente fácil: se puede ser hoy monárquico y mañana republicano, comunista ayer y hoy liberal. Es mucho más difícil cambiar nuestras actitudes y hábitos mentales. Ahora se habla mucho de democracia en México sólo que, en general, se la reduce a una seria de ideas y conceptos. No, la democracia es también práctica. A su vez, las prácticas sociales, al arraigarse, se convierten en hábitos y costumbres, en maneras de ser. Para que la democracia funciones realmente debe haber sido previamente asimilada e incorporada a nuestro ser más íntimo. La democracia debe transformarse en una vivencia. Esto es lo que, todavía, no sucede en México.”

Sobre el PRD y la izquierda mexicana

“En cuanto al PRD: sigue siendo una alianza de facciones y grupos heterogéneos. Es deplorable la frecuencia con que sus dirigentes se contradicen unos a otros; también lo es que a menudo, en sus declaraciones públicas, incurran en opiniones y posiciones que parecían haber abandonado, como el estatismo en materia económica y la defensa del régimen de Castro. Es imposible saber a ciencia cierta cuál es la verdadera ideología de ese partido. Estas contradicciones y arcaísmos revelan que el PRD se enfrenta a un reto de la mayor gravedad: el de su definición ideológica.”

Sobre el PRI

“… el PRI no solamente constituye una clase política sino que no es un partido de viejos. Es un partido que se rejuvenece sin cesar. Hoy el jefe del gobierno es un hombre joven y lo son la mayoría de sus colaboradores. El régimen no es conservador: se han hecho reformas sustanciales en el dominio de la economía y en la estructura misma del Estado.”

Sobre la sociedad civil

“El cambio debe venir de abajo, de la sociedad entera. El cambio no será voluntario ni impuesto: será la natural consecuencia de la evolución política del pueblo mexicano. Vuelvo al comienzo de nuestra conversación: el cambio en las actitudes vitales de una sociedad precede a los cambios jurídicos y políticos.”

Más sobre la democracia

“La democracia es una idea pero asimismo es una cultura y una práctica, un aprendizaje. Triunfa allí donde se convierte en costumbre y segunda naturaleza. Y una advertencia: la política es el teatro de los espejismo; sólo la crítica puede preservarnos de sus nefastos y sangrientos hechizos…”

Por último, Octavio Paz nos deja una advertencia y una enseñanza más sobre la vida de una sociedad democrática:

“No me hago ilusiones acerca de la democracia: no nos dará ni la felicidad ni la virtud. Los demócratas mexicanos deben contemplarse en el espejo de las democracias occidentales. La imagen no es admirable: abundan injusticias y las desigualdades; hay muchos horrores, muchas estupideces. En el momento en que México parece dar, al fin, el salto hacia la modernidad, descubrimos que esa modernidad está en crisis y que vive en una pausa, en un vacío histórico. La suerte de México no es distinta a la del mundo; la pregunta sobre la modernidad y su desenlace en el siglo XXI también nos concierne a nosotros.”

 

Tomado de: http://laotraopinion.com.mx/

Persuasión (fragmento)

Autora: Jane Austen

Persuasion

 

Tanto Mr. Elliot como su amigo de Marlborough Buildings, dieron tema de conversación para toda la tarde. ¡Era tan sincero el empeño manifestado por el coronel Wallis de conocerlos y tan vivo el afán que en ello había tenido Mr. Elliot! Hablaron también de Mrs. Wallis, a quien de un momento sólo conocían por referencias, pues, a causa de una indisposición, se hallaba recluida en casa. Mr. Elliot la presentaba como una mujer encantadora y digna de figurar entre las amistades de Camden Place. Sólo esperaban que se restableciera para conocerla personalmente. Sir Walter imaginaba que debía de tratarse de una mujer verdaderamente hermosa. Deseaba conocerla, y daba por sentado que superaría en belleza a las insulsas mujeres con que se cruzaba en las calles de Bath. El pero de esta población era el sinnúmero de caras insignificantes. No quería decir que no hubiese allí mujeres agraciadas, pero sí que el número de feas era desproporcionado. En sus paseos siempre observaba que a una cara hermosa seguían treinta o treinta y cinco adefesios, y recordaba que hallándose una vez en una tienda de Bond Street, habían desfilado ante su vista, una tras otra, ochenta y siete mujeres, sin que entre ellas pudiera registrar un rostro pasable.

Los viajes de Gulliver (fragmento)

Autor: Jonathan Swift

9788439721277

Golbasto Momaren Evlame Gurdilo Shefin Mully Ully Gue, muy poderoso emperador de Liliput, delicia y terror del universo, cuyos dominios se extienden cinco mil blustrugs -unas doce millas en circunferencia- hacia los confines del globo; monarca de todos los monarcas, más alto que los hijos de los hombres, cuyos pies oprimen el centro del mundo y cuya cabeza se levanta hasta tocar el Sol; cuyo gesto hace temblar las rodillas de los príncipes de la tierra; agradable como la primavera, reconfortante como el verano, fructífero como el otoño, espantoso como el invierno. Su Muy Sublime Majestad propone al Hombre-Montaña, recientemente llegado a nuestros celestiales dominios, los artículos siguientes, que por solemne juramento él viene obligado a cumplir:
Primero. El Hombre-Montaña no saldrá de nuestros dominios sin una licencia nuestra con nuestro gran sello.
Segundo. No le será permitido entrar en nuestra metrópoli sin nuestra orden expresa. Cuando esto suceda, los habitantes serán avisados con dos horas de anticipación para que se encierren en sus casas.
Tercero. El citado Hombre-Montaña limitará sus paseos a nuestras principales carreteras, y no deberá pasearse ni echarse en nuestras praderas ni en nuestros sembrados.
Cuarto. Cuando pasee por las citadas carreteras pondrá el mayor cuidado en no pisar el cuerpo de ninguno de nuestros amados súbditos, así como sus caballos y carros, y en no coger en sus manos a ninguno de nuestros súbditos sin consentimiento del propio interesado.
Quinto. Si un correo requiriese extraordinaria diligencia, el Hombre-Montaña estará obligado a llevar en su bolsillo al mensajero con su caballo un viaje de seis días, una vez en cada luna, y, si fuese necesario, a devolver sano y salvo al citado mensajero a nuestra imperial presencia.
Sexto. Será nuestro aliado contra nuestros enemigos de la isla de Blefuscu, y hará todo lo posible por destruir su flota, que se prepara actualmente para invadir nuestros dominios.
Séptimo. El citado Hombre-Montaña, en sus ratos de ocio, socorrerá y auxiliará a nuestros trabajadores, ayudándoles a levantar determinadas grandes piedras para rematar el muro del parque principal y otros de nuestros reales edificios.
Octavo. El citado Hombre-Montaña entregará en un plazo de dos lunas un informe exacto de la circunferencia de nuestros dominios, calculada en pasos suyos alrededor de la costa.
Noveno. Finalmente, bajo su solemne juramento de cumplir todos los anteriores artículos, el citado Hombre-Montaña dispondrá de un suministro diario de comida y bebida suficiente para el mantenimiento de 1.724 de nuestros súbditos, y gozará libre acceso a nuestra real persona y otros testimonios de nuestra gracia. Dado en nuestro palacio de Belfaborac, el duodécimo día de la nonagésimaprimera luna de nuestro reinado.

Cuento del monje (fragmento)

Autor: Geoffrey Chaucer

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¿Es menester relatar la alta y regia majestad, la mucha soberbia y los ponzoñosos trabajos del rey Antíoco? Nadie hubo como él. En los Macabeos leeréis quién era y las orgullosas palabras que decía, y también por qué cayó desde su prosperidad, viniendo a morir malamente en un monte.
Tanto le había envanecido la fortuna, que se creía capaz de abarcar las estrellas por todas partes, y de pesar las montañas en una balanza, y de paralizar las olas de los mares. Odiaba con empeño al pueblo de Dios y a todos sus miembros quería matarlos con tortura, imaginando que Dios no podría arruinar su soberbia. Y cuando Nicanor y Timoteo fueron del todo batidos por los judíos, se enojó más Antíoco contra éstos e hizo aparejar su carro, jurando con acerbas frases que marcharía a Jerusalén y descargaría sobre la ciudad su cruenta cólera.
Empero hubo de renunciar a sus designios, porque Dios castigó su amenaza enviándole una llaga incurable e invisible, que desgarraba y roía sus entrañas, produciéndole atroces dolores. Justo era este mal, porque Antíoco había hecho torturar las entrañas de muchos hombres.
Mas él no suspendió su malvado proyecto, y, a pesar de su dolencia, hizo ordenar sus huestes. Entonces Dios domeñó su orgullo y altanería haciéndole sufrir una caída de su carro. Toda la piel y miembros de Antíoco se desgarraron con el golpe, y, no podía andar ni montar a caballo, sino que habían de llevarle en una silla con la espalda y los costados molidos. Pero aun le hirió más fieramente la mano divina, porque colmó todo su cuerpo de horribles gusanos y le hacía despedir tal hedor que ninguno de su servidumbre podía soportarlo. En tan grande desgracia, el rey se desolaba y lloraba, confesando que Dios era Señor de todo lo creado.
El olor de su cuerpo se hizo repugnante para sus huestes y para él mismo. Y, siempre entre tal hedor y entre sufrimientos terribles, expiró de mala muerte en una montaña. Así, aquel expoliador y homicida, que tanto luto causara entre los hombres, sufrió el castigo que corresponde a la soberbia.

Rubaiyat (fragmento)

Autor: Omar Khayyam

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¿Qué vale más? ¿Examinar nuestra conciencia sentados en una taberna
o posternarnos en una mezquita con el alma ausente?
No me preocupa saber si tenemos un Dios ni el destino que nos reserva.

Procede en forma tal que tu prójimo no se sienta humillado con tu sabiduría.
Domínate, domínate. Jamás te abandones a la ira.
Si quieres conquistar la paz definitiva,
sonríe al Destino que se ensaña contigo y nunca te ensañes con nadie.

Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un cántaro de vino, siéntate a la luz de la luna
y bebe pensando en que mañana quizá la luna te busque inútilmente.

Más allá de los límites de la Tierra, más allá del límite Infinito,
buscaba yo el Cielo y el Infierno.
Pero una voz severa me advirtió: “El Cielo y el Infierno están en ti.

El mundo inabarcable: Un grano de polvo en el espacio.
Toda la ciencia del hombre: Las palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores de siete climas son sombras.
La Nada es el fruto de tu constante meditación.

La vida no es más que un juego monótono en el que con certeza encontrarás dos premios:
El dolor y la muerte. ¡Feliz el niño que murió al poco de nacer!
¡Más feliz aún aquel que no tocó el mundo!

En la feria que atraviesas, no procures encontrar algún amigo.
Tampoco busques sólido refugio.
Con ánimo valiente, acepta el dolor sin la esperanza de un remedio inexistente.
Sonríe ante la desgracia y no le pidas a nadie que te sonría: perderás el tiempo.

Imposible observar el cielo.¡Llevo en los ojos un cendal de lágrimas!
Gráciles chispas son las hogueras del Infierno frente a las llamas que me consumen.
El Paraíso para mí, no es más que un instante de paz.

Mi nacimiento no trajo ningún bien al mundo.
Mi muerte no disminuirá ni su esplendor ni su grandeza.
Nadie pudo jamás explicarme para que he venido, ni por qué he venido ni por qué me iré.

En el vértigo de la vida sólo son felices los que presumen de sabios y los que no tratan de educarse.
Me incliné sobre todos los secretos del Cosmos
y retorné a la soledad envidiando a los ciegos que hallé por el camino.

Cuando muera habrán muerto las rosas, los cipreses, los sabios bermejos y el vino perfumado.
No habrá más albas ni crepúsculos, ni penas ni alegrías. El mundo habrá dejado de existir.
El mundo es real; sólo en función del pensamiento.

 

Acerca del autor: Matemático y astrónomo persa, autor de uno de los poemas más famosos del mundo. Nació en Nishapur (actual Irán). Su nombre significa ‘Omar el tendero’. Como astrónomo de la corte, participó con otros científicos en la reforma del calendario; a partir de entonces se adoptó una nueva era, conocida como jalaliana o el Seliuk. Como escritor de álgebra, geometría y temas afines, Omar fue uno de los más destacados matemáticos de su época. Sin embargo, es conocido ante todo por el poema Rubaiyat, del que se le atribuyen unas 1.000 estrofas epigramáticas de cuatro versos que hablan de la naturaleza y el ser humano.

Edipo Rey (fragmento)

Autor: Sófocles

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Tiresias.-Me voy; pero diciendo antes aquello por lo que fui llamado, sin temor a tu mirada; que no tienes poder para quitarme la vida. Así, pues, te digo: ese hombre que tanto tiempo buscas y a quien amenazas y pregonas como asesino de Layo, está aquí, se le tiene por extranjero domiciliado; pero pronto se descubrirá que es tebano de nacimiento, y no se regocijará al conocer su desgracia. Privado de la vista y caído de la opulencia en la pobreza, con un bastón que le indique el camino se expatriará hacia extraña tierra. Él mismo se reconocerá a la vez hermano y padre de sus propios hijos; hijo y marido de la mujer que lo parió, y comarido y asesino de su padre. Retírate, pues, y medita sobre estas cosas; que si me coges en mentira, ya podrás decir que nada entiendo del arte adivinatorio.
Edipo.-Que no sea lo mejor lo que he hecho, ni tienes que decírmelo ni tampoco darme consejos. Pues yo no sé con qué ojos, si la vista conservara, hubiera podido mirar a mi padre en llegando al infierno, ni tampoco a mi infortunada madre, cuando mis crímenes con ellos dos son mayores que los que expían con la estrangulación. Pero ¿acaso la vista de mis hijos engendrados corno fueron engendrados podía serme grata? No, de ningún modo; a mis ojos, jamás. Ni la ciudad, ni las torres, ni las imágenes sagradas de los dioses, de todo lo cual, yo, en mi malaventura siendo el único que tenía la más alta dignidad en Tebas, me privé a mí mismo al ordenar a todos que expulsaran al impío, al que los dioses y mi propia familia hacían aparecer como impura pestilencia; y habiendo yo manifestado tal deshonra como mía, ¿podía mirar con buenos ojos a éstos? De ninguna manera; porque si del sentido del oído pudiese haber cerradura en las orejas, no aguantaría yo el no habérselas cerrado a mí desdichado cuerpo, para que fuese ciego y además nada oyese, pues vivir con el pensamiento apartado de los males es cosa dulce.
(…)
El entonces arrancó los broches de oro que adornaban sus ropas, y enseguida los clavó en sus ojos, exclamando que así ya no vería más, ni su miseria, ni su crimen En la oscuridad no volverían ver a quien no debía ver, y que mejor jamás hubieran visto. Gritando así se punzaba los ojos una y otra vez, la sangre que corría le bañaba hasta la barba, no eran gotitas lo que fluía de sus ojos, era un torrente oscuro, como una granizada de sangre. En todo esto ambos fueron los artífices, y la desgracia acabó con la mujer y con el hombre. Su antigua felicidad fue en su momento verdadera. Ahora no es más que culpa, muerte, vergüenza, de todos los males que tienen nombre, ninguno falta.

 

Acerca del autor: Uno de los tres grandes dramaturgos de la antigua Atenas, junto con Esquilo y Eurípides. Sófocles nació en Colono Hípico (hoy parte de Atenas) alrededor del año 496 a.C. Hijo de Sofilo, un acomodado fabricante de armaduras, Sófocles recibió la mejor educación aristocrática tradicional. De joven fue llamado a dirigir el coro de muchachos para celebrar la victoria naval de Salamina en el año 480 a.C. En el 468 a.C., a la edad de 28 años, derrotó a Esquilo, cuya preeminencia como poeta trágico había sido indiscutible hasta entonces, en el curso de un concurso dramático. En el 441 a.C. fue derrotado a su vez por Eurípides en uno de los concursos dramáticos que se celebraban anualmente en Atenas. Sin embargo, a partir del 468 a.C., Sófocles ganó el primer premio en veinte ocasiones, y obtuvo en muchas otras el segundo. Su vida, que concluyó en el año 406 a.C., cuando el escritor contaba casi noventa años, coincidió con el periodo de esplendor de Atenas. Entre sus amigos figuran el historiador Herodoto y el estadista Pericles. Pese a no comprometerse activamente en la vida política y carecer de aspiraciones militares, fue elegido por los atenienses en dos ocasiones para desempeñar una importante función militar.

Sacrificio de Ifigenia

El mosaico del sacrificio de Ifigenia es el más célebre de los hallados en Ampurias, provincia de Gerona (España). Fue encontrado a mediados del siglo XIX. El mosaico mide 0,55 metros de ancho por 0,60 metros de largo.

 

Sacrifici d'Ifigènia

En Iphones se encuentra un altar, rodeados de ramas, y apoyados en él, una antorcha, un cráneo y un cuadrito con una herma ithyphálica. A la izquierda del altar se encuentra Agamenón; en el centro, UlisesIfigenia; más a la derecha Calcas, de blanco; con una cinta en la cabeza y la diestra en la empuñadura del cuchillo, y Menelao, portando un cetro.

En un décimo octavo quintuple término, cuatro jóvenes sin armas, uno armado, y una cabeza femenina, que se asoma tras el hombro de Ulises. Sobre una columna una estatuilla de Apolo. Detrás Diana con un ciervo y unos cipreses. Al pie de la columna está apoyado un escudo. Los expertos piensan que copia una pintura helenística, ya que, la pintura helenística sentía interés por estos efectos de luz y de óptica. Pese a todo ello, la brusquedad con que los colores se yuxtaponen, sin transiciones graduales, y la renuncia a efectos de perspectiva aérea, parecen indicar que este mosaico fue ejecutado en el último tercio del s. I dC.