Lluvia de sol

Autor: José Emilio Pacheco

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La muchacha desnuda toma el sol

apenas cubierta

por la presencia de las frondas.

Abre su cuerpo al sol

que en lluvia de fuego

la llena de luz.

Entre sus ojos cerrados

la eternidad se vuelve instante de oro.

La luz nació para que el resplandor de este cuerpo

le diera vida.

Un día más

sobrevive la tierra gracias a ella

que sin saberlo

es el sol

entre el rumor de las frondas.

 

Arte: La mano de Dalí retirando un toisón de oro en forma de nube para mostrar a Gala la aurora completamente desnuda, muy muy lejos, detrás del sol” (pintura estereoscópica) (1977) – Salvador Dali.

 

 

Save it, pretty mama

Autor: Julio Cortàzar

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Sálvalo, mamita,
sálvame tantas noches de naufragio,
salva tu blusa azul (era en enero, en Roma)
sálvalo todo, o salva lo que puedas.

Esto se viene abajo, pretty mama,
sálvalo del olvido, no permitas
que se llueva la casa, que se borre
la trattoria de Giovanni,
corre por mí por ti, sálvalo ahora,
te estás yendo y los pájaros se mueren,
me voy de ti te vas de mí, no hay tiempo,
sálvalo pretty mama,
la voz de Satchmo y ese grito
que te sumía en lo más hondo del amor,
save it all for me,
save it all for you,
save it all for us.

Aunque no salves nada, sálvalo mamita.

 

 

Balada de la cárcel de Reading I

Autor: Oscar Wilde

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Ya no vestía su casaca escarlata,
Porque rojos son la sangre y el vino
Y sangre y vino había en sus manos
Cuando lo sorprendieron con la muerta,
La pobre muerta a la que había amado
Y a la que asesinó en su lecho.

Entre los reos caminaba
Con un mísero uniforme gris
Y una gorrilla en la cabeza;
Parecía andar ligero y alegre,
Pero nunca vi un hombre que mirara
Con tanta avidez la luz del día.

Nunca vi un hombre que mirara
Con ojos tan ávidos
Ese pequeño toldo azul
Al que los presos llaman cielo
Y cada nube que pasaba
Con sus velas de plata.

Yo, con otras almas en pena,
Caminaba en otro corro
Y me preguntaba si aquel hombre habría hecho
Algo grande o algo pequeño,
Cuando una voz susurró a mis espaldas:
“¡A ese tipo lo van a colgar!”

¡Santo Cristo! Hasta los muros de la cárcel
De pronto parecieron vacilar
Y el cielo sobre mi cabeza se convirtió
En un casco de acero ardiente;
Y, aunque yo también era un alma en pena,
Mi pena no podía sentirla.

Sólo sabía que una idea obsesiva
Apresuraba su paso, y por qué
Miraba al día deslumbrante
Con tan ávidos ojos;
Aquel hombre había matado lo que amaba,
Y por eso iba a morir.

Aunque todos los hombres matan lo que aman,
Que lo oiga todo el mundo,
Unos lo hacen con una mirada amarga,
Otros con una palabra zalamera;
El cobarde con un beso,
¡El valiente con una espada!

Unos matan su amor cuando son jóvenes,
Y otros cuando son viejos;
Unos lo ahogan con manos de lujuria,
Otros con manos de oro;
El más piadoso usa un cuchillo,
Pues así el muerto se enfría antes.

Unos aman muy poco, otros demasiado,
Algunos venden y otros compran;
Unos dan muerte con muchas lágrimas
Y otros sin un suspiro:
Pero aunque todos los hombres matan lo que aman,
No todos deben morir por ello.

No todo hombre muere de muerte infamante
En un día de negra vergüenza,
Ni le echan un dogal al cuello,
Ni una mortaja sobre el rostro,
Ni cae con los pies por delante,
A través del suelo, en el vacío.

No todo hombre convive con hombres callados
Que lo vigilan noche y día,
Que lo vigilan cuando intenta llorar
Y cuando intenta rezar,
Que lo vigilan por miedo a que él mismo robe
Su presa a la prisión.

No todo hombre despierta al alba y ve
Aterradoras figuras en su celda,
Al trémulo capellán con ornamentos blancos,
Y al director, de negro brillante,
Con el rostro amarillo de la sentencia.

No todo hombre se levanta con lastimera prisa
Para vestir sus ropas de condenado
Mientras algún doctor de zafia lengua disfruta
Y anota cada nueva crispación nerviosa,
Manoseando un reloj cuyo débil tic-tac
Suena lo mismo que horribles martillazos.

No todo hombre siente esa asquerosa sed
Que le reseca a uno la garganta antes
De que el verdugo, con sus guantes de faena,
Franquee la puerta acolchada
Y le ate con tres correas de cuero
Para que la garganta no vuelva a sentir sed.

No todo hombre inclina la cabeza
Para escuchar el oficio de difuntos
Ni, mientras la angustia de su alma
Le dice que no está muerto,
Pasa junto a su propio ataúd
Camino del atroz tinglado.

No todo hombre mira hacia lo alto
A través de un tejadillo de cristal,
Ni reza con labios de barro
Para que cese su agonía
Ni siente en su mejilla estremecida
El beso de Caifás.

Los demonios existen

demonios

Sobre creatividad y locura

La relación entre creatividad y locura no es un tema nuevo. A lo largo de la historia de la literatura y el arte se ha podido comprobar que, con frecuencia, las personas poseedoras de una gran capacidad creadora son muchas veces aquellas que también tienen propensión a desarrollar trastornos psíquicos. Esta relación ha dado objeto a un sinnúmero de estudios y reflexiones, y no cuesta mucho esfuerzo formular una lista con ejemplos de creadores cuyo talento ha florecido en forma paralela a perturbaciones psíquicas o desarreglos emocionales. Obviamente no es la locura un requisito indispensable para la creación, y a nadie se le ocurriría afirmar que todos los enfermos mentales sean genios. Sin embargo, es interesante notar la existencia de un grupo de artistas cuya producción, por ejemplo, está marcada por estados maníacos de producción ilimitada, seguidos de períodos de depresión profunda. Otros han dado testimonio de síntomas específicos, como alucinaciones visuales o auditivas, sueños turbulentos y sensibilidad exacerbada. Estos síntomas, que con frecuencia han causado gran sufrimiento a sus poseedores, muchas veces han resultado en exquisitas obras de arte, música o literatura. En relación directa con ciertos estados de desequilibrio psíquico o emocional pueden también mencionarse los numerosos casos de suicido. Creadores como Vincent van Gogh, Edvard Munch, Sylvia Plath, Arthur Rimbaud, August Strindberg, Virginia Woolf o Alejandra Pizarnik testimonian la relación trágica entre ciertos estados mentales en muchos casos inseparables: creación y locura.

“El grito”, de Edvard Munch
El grito, de Edvard Munch.

Hasta el momento, la relación entre creatividad y locura ha sido estudiada fundamentalmente desde el punto de vista histórico-biográfico y psicológico, documentando y estudiando los casos individuales en los cuales los trastornos mentales parecen haber abierto las puertas del genio creador. Se han estudiado las condiciones de vida de los artistas, el promedio de edad, la relación de la creatividad con el uso de drogas y alcohol, la tendencia al suicidio y otros datos que dan por sentado que esta inquietante relación es un hecho. Sin embargo, no se había dado a conocer ningún estudio de tipo neurobiológico sobre el fenómeno hasta hace muy poco, cuando los investigadores suecos del Instituto Karolinska de Estocolmo, Fredrik Ullén y Örjan de Manzano, presentaron un detallado informe al respecto.

En este trabajo, Ullén y De Manzano estudian los procesos cerebrales que demuestran que el sistema de dopaminas en el cerebro de personas creativas semeja en muchos aspectos al de personas con el diagnóstico esquizofrenia. ¿Cómo funciona este sistema? A diferencia de las personas “normales”, el sistema de dopaminas (subtipo receptor D-2) de las personas creativas no filtra de manera tan estricta el torrente de impresiones sensoriales (visuales, auditivas, olfativas, etc) con el que estamos en contacto todo el tiempo, lo cual aumentaría la capacidad del individuo de percibir relaciones y crear asociaciones originales y, a veces, extravagantes o delirantes. Desde el punto de vista de la creatividad, este sistema puede originar una corriente inagotable de ideas e inspiración, pero desde el punto de vista de la enfermedad, puede conducir al paciente a la confusión y la angustia. En resumen, una hiperestimulación que podría provocar tanto procesos creativos como desórdenes psicóticos.1 Ullén y De Manzano aclaran que esto no significa que una persona que sufre de esquizofrenia automáticamente sea más creativa, ya que en el caso de serlo, la enfermedad con frecuencia dificulta la concreción de la capacidad creadora. Según los investigadores, muchos creadores provienen de una familia con propensión a ciertos desórdenes psíquicos, y algunos pueden inclusive ser afectados por la enfermedad durante ciertos períodos de su vida.

El estudio de Ullén y De Manzano ha despertado el interés internacional, lo cual extraña un poco a los investigadores. Según ellos, es ya bien sabido que personas de gran creatividad, con más frecuencia que otras tienen en su familia casos de enfermedades psíquicas, como la enfermedad bipolar o maníacodepresiva y esquizofrenia. Y que desde todos los tiempos se sabe que el límite entre locura y creación es difuso e imposible de definir. La meta de los estudiosos fue simplemente documentar los mecanismos (algunos de ellos) que nuestro cerebro pone en funcionamiento durante el proceso de creación, comparándolo con los de la enfermedad para, en el mejor de los casos, dar un conocimiento más profundo y matizado de las mismas. Los estudiosos suecos creen hallar aquí la explicación de por qué los genes que conducen a la enfermedad mental no han desaparecido a través de la evolución: cuando la persona que los posee logra encontrar el equilibrio, potencian su capacidad creadora.

“Separación”, de Edvard Munch
Separación, de Edvard Munch.

Otra meta del equipo de investigadores del Instituto Karolinska es profundizar la comprensión de los mecanismos de la creatividad con el objeto de implementar estrategias para entrenar y desarrollar el pensamiento creador. Estudios anteriores han demostrado que el primer paso de la creatividad es la capacidad de producir una gran cantidad de ideas y alternativas en una especie de corriente denominadaflow, un estado de concentración y gozo que ciertas personas experimentan durante el ejercicio de actividades intelectuales estimulantes. Sin embargo, Ullén y De Manzano están firmemente convencidos de que el secreto de una conducta creativa exitosa reside en la combinación de creatividad y disciplina. Para ser creativo, es necesario también poder ordenar las ideas y tener la capacidad de llevarlas a la práctica. Un torbellino continuo y desordenado de ideas sólo generaría confusión y caos.

 

Fredrik Ullén
Fredrik Ullén.

Científico y humanista

El estudio de Ullén y De Manzano ha suscitado gran interés, no sólo por sus resultados sino por ser uno de los investigadores —Fredrik Ullén— una figura destacada de la vida cultural sueca. Fredrik Ullén es docente de la cátedra de Neurología Cognitiva en el Instituto Karolinska de Estocolmo, además de trabajar en el Stockholm Brain Institute,donde dirige un equipo de investigadores especializados en el tema neurobiología de la música. Y además de esta brillante y exigente carrera profesional, Ullén es también un destacado pianista. Con una larga carrera como concertista y con numerosos discos grabados y premiados, Ullén ha sido reconocido como un virtuoso de técnica casi perfecta y gran sensibilidad. Cómo logra Ullén combinar estas dos actividades de tanta exigencia puede quizás explicarse en la receta que él mismo nos revelara anteriormente: combinación de creatividad y disciplina. “Yo me considero tanto un científico como un humanista. El desarrollar ambos aspectos enriquece mi vida”, dice. Otra de las claves de esta combinación de roles es una zona en común donde el ejercicio de la música, y la investigación y reflexión sobre los mecanismos de creación, se cruzan. Los límites entre el trabajo y el tiempo libre también son fluctuantes, y cuando un creador trabaja con lo que es su pasión no quiere, ni puede, descansar.

El campo en el que Fredrik Ullén ha trabajado más y en el cual se siente más a gusto es el de la música. Ullén ha estudiado a un gran número de pianistas profesionales y demostrado que el entrenamiento musical desde la infancia produce transformaciones anatómicas en el cerebro. Cuanto más un pianista ha practicado en su niñez, más desarrollados son sus circuitos nerviosos en determinadas secciones del cerebro. La relación entre una educación musical temprana y un alto coeficiente intelectual también se ha comprobado científicamente. Sin embargo, Ullén no cree en absoluto en el llamado “efecto Mozart”, que postula que el escuchar música clásica nos hace más inteligentes. Pero crear música, eso sí entusiasma a este original músico y científico.

 

Los “demonios” bergmanianos

El cineasta sueco Ingmar Bergman se refería con frecuencia a sus “demonios”. Fuerzas que se apoderaban de él y lo precipitaban a la creación, pero también a la angustia. Así como su admirado August Strindberg, quien obedecía a lo que él llamaba los “poderes” (makterna), así Bergman solía adjudicar a sus “demonios” un poder intenso sobre su espíritu. En Lanterna magica dice (durante una hospitalización): “Atravieso un período de intenso sufrimiento. Protestando contra las indicaciones de los médicos, he abandonado completamente el valium y el mogadón. El efecto es inmediato. La angustia reprimida estalla como una llamarada, el insomnio es total, los demonios están enfurecidos y creo que las detonaciones en el interior de mi cuerpo me destrozarán”.2

Fredrik Ullén y Örjan de Manzano han simplemente confirmado lo que muchos creadores testimoniaron y testimonian en sus obras y su vida: que los “demonios” realmente existen, y que muchos artistas han debido pagar un precio muy alto por sus excepcionales obras de arte.

 

Algunos ejemplos de creadores atormentados por enfermedades psíquicas:


Noche estrellada, de Vincent van Gogh.

Vincent van Gogh (1853-1890): célebre pintor holandés, uno de los representantes más destacados del expresionismo. Trabajó con intensidad aun durante períodos de depresión y melancolía. Internado durante un año en un hospital psiquiátrico, al poco tiempo de salir de la internación se suicidó.

“Autorretrato con cigarro”, de Edvard Munch
Autorretrato con cigarro, de Edvard Munch.

Edvard Munch (1863-1944): pintor noruego. Reconoció recoger inspiración de sus trastornos psíquicos. Una de sus obras más conocidas, El grito, se incluye en una serie de pinturas denominadasEl friso de la vida, cuyo tema es el aislamiento y la angustia.

Virginia Woolf
Virginia Woolf.

Virginia Woolf (1882-1941): escritora inglesa. Representante del modernismo literario, su escritura es considerada una de las más renovadoras de la lengua inglesa. Sufrió de crisis psicóticas durante toda su vida, pero logró sin embargo dar cauce a su atormentada creatividad en una obra literaria de gran calidad. Se suicidó a los 59 años.

August Strindberg
August Strindberg.

August Strindberg (1849-1912): narrador y dramaturgo sueco. Vivió una vida tumultuosa y fue una figura dominante de la vida literaria y cultural de Suecia. Sufrió varias psicosis que, entre otras cosas, le sirvieron de fuente de inspiración para su obra Inferno.

Dibujo de Alejandra Pizarnik
Dibujo de Alejandra Pizarnik.

Alejandra Pizarnik (1936- 1972): poeta argentina fuertemente influida por el surrealismo. Una de las voces líricas más originales de América Latina. Su extrema sensibilidad la llevó desde temprano a la adicción a las anfetaminas y otros psicofármacos. Sufrió períodos de depresión e intentó suicidarse varias veces. Internada en un hospital psiquiátrico en Buenos Aires, se suicidó durante un permiso de fin de semana con una sobredosis de barbitúricos a los 36 años.

Ingmar Bergman cuenta acerca de sus demonios (en sueco):

 

Notas

  1. El estudio de la dopamina tiene larga tradición en los claustros científicos suecos. La dopamina fue descubierta por Arvid Carlsson y Nils-Åke Hillarp en el Laboratorio de Farmacología Química del Instituto Nacional del Corazón en Suecia, en 1952. Por este descubrimiento, Arvid Carlsson fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en el año 2000, al probar que la dopamina no es sólo un precursor de la adrenalina y de la noradrenalina sino también un neurotransmisor.
  2. De Lanterna magica. Mi traducción.

 

Tomado de: http://letralia.com/

Artículo de: Lilian Fernández Hall

Silvina Ocampo: la escritura y el deseo

ocampo

Escribo al niño Jesús, la víspera de Navidad, una carta pidiéndole lo que más deseo: un caballo de madera, de esos que se hamacan, pero como los de las calesitas, vistos en París, bajo la nieve. No sé escribir. Con trabajo escribo unos garabatos. Pongo la carta en un sobre y el sobre, ya arrugado, en el borde de la persiana de mi dormitorio la víspera de Navidad. El niño Jesús no comprende bien mi pedido, pues al día siguiente encuentro junto a mis zapatos, en la puerta, un caballo de cartón. Primer desencanto: el caballo no tiene patas, ni barriga, ni cola; montura y riendas al menos tiene, pero hay que meterse dentro del armazón hueco y galopar o trotar con las propias piernas. Una suerte de centauro enano se mira en el espejo. ¿Hasta cuándo tendrá que galopar para apreciar el regalo? No es el caballo que yo he pedido, pero es un caballo y la forma de la cabeza es bastante perfecta. Me han comprendido. Es claro que se trata del niño Jesús, que comprende todo, aunque es más chiquito que yo. Siento que soy una gran escritora de cartas.

Escribo una composición sobre la muerte de un árbol, durante una tormenta: árbol que veo morir, desde una ventana, en el atardecer de un jardín. Lloro de emoción al rever la composición, cosa que no me sucedió cuando vi desgarrarse el árbol en el viento, porque alguien declaró que el árbol podía caer sobre la casa y el terrero me infundió su fría prudencia.

Pinto frente a un cuadro inconcluso. Me pregunto: ¿qué falta en esta tela que no puedo expresar con mis lápices de colores? Luego, en un papelito, anoto lo que no supe expresar pictóricamente; convengo que mi lenguaje es más adecuado cuando se expresa en simples palabras. No tiro el papelito a la basura. Lo guardo como reliquia, pero siento también lo efímeras que son las palabras, más que los colores. Ya una escoba está barriendo con las hojas de los árboles mi pedacito de hoja.

 

(De Las mujeres tienen la palabra, entrevista por Noemí Ulla, diario Clarín, Buenos Aires, 12 de mayo de 1977).

Tres cartas de Julio Herrera y Reissig a Julieta de la Fuente

A continuación parte de la correspondencia íntima entre Herrera y Reissig y su amada Julia, donde el amor es la cuestión central y la poesía —con alguna que otra excepción— es apenas mencionada. Dice Hortensia Campanella, en la presentación de una recopilación de cartas que hizo, en 1976, la Revista Biblioteca Nacional, Montevideo, Nº 13: En tono exaltado, que se va haciendo más íntimo a medida que pasa el tiempo, por parte de Julio… se da un fragmento de una historia de amor en medio de un ambiente hostil… Este último es el tema —conexo al del amor— que obsede al poeta: el rechazo a la sociedad, centralizada en la figura del padre de Julieta —que se opuso a la relación, más duramente en los primeros meses. Escogí tres cartas, en las que, como en todas las demás, hay una casi total ausencia de fechas y lugares.

herrerayreissig

Señorita:

La llama de sus ojos devora mi espíritu. Una intensa atracción de simpatía, me avasalla. Deseo ardientemente hablar con Vd. lo más pronto posible.

Toda mi alma vive del sueño de su belleza. Desvaneceré sus dudas de la otra noche acerca de mi nombre, apenas tenga el placer de dar expansión a mi palabra.

Aguardo ansioso su respuesta. ¿Cuándo podré hablarle? ¿Por qué no esta noche? Mañana me ausento por dos días; hasta el Martes.

La llena de rosas, su admirador galante.

Julio Herrera.1

 

Divina Julieta:

Me hallo en pleno terremoto.

La inmensa alegría de verla dentro de unas horas ha enloquecido mi corazón. Bien es cierto que el exceso de dicha mata. Soñando vaporosamente con sus ojos, en una crispación de las más sublimes y en una ansiedad de las más irreales. Desperté, de pronto, convulso y desconcertado como si algún derrumbe se hubiese producido en mí. ¡Julieta! suspiré tres veces. Y comprendí que Julieta palpitaba violentamente en mi corazón.

Me hallo enfermo, pues imposibilitado de dar un paso, aunque bien sé que si la viera me curaría al instante. Usted, con sus ojos me ha hecho mal en sueños, usted con sus ojos cúreme, despierto.

No podremos vernos hoy, sino con el alma. Una infinita tristeza me embriaga de gris. Hago un esfuerzo inaudito para escribirle. Me encuentro en cama.

Le ruego que si usted pasea evoque mi fantasma bajo la melancolía de los sauces que son humanos y la comprenderán. Mañana, si Dios me deja ser dichoso, y no tenemos envidiosos entre los ángeles, espero anonadar mi espíritu ante su mirada. ¿Por qué no me escribe?

Tiene el correo a una cuadra, según creo. ¡Ah!, qué daría por una carta suya, de esas divinas cartas que son poemas encantadores, de infinita gracia.

Adiós, Julieta. Adiós —hoy no nos veremos; ¡piense qué horrible es esto! Su amor es el culpable. Ni siquiera en sueños me abandona.

Adieu, Julieta. Adieu

Julio R.
Ituzaingó 235

Tengo 130 latidos por minuto. ¡Infame corazón que la ama!

 

Julieta:

Emocionado hasta lo más hondo de mi espíritu me entero de la suya. Olvidemos todo lo mezquino y todo lo tenebroso. Dejemos que el reptil pase; ni aún le aplastemos la cabeza de horror a que el veneno salpique nuestra dignidad. Yo la amo a usted y por usted. Yo la amo a usted con cien almas y cien vidas. Todo mi ser vive de usted, para usted y por usted. Su preciosa y elocuente carta ha refrescado como un rocío milagroso y celeste mi alma sangrienta. Yo la adoro, Julieta; yo la adoro. Tiene usted un alma profundamente inmensa. Amémonos; penetremos luminosamente uno en el otro y ambos en el misterio infinito del amor eterno!!

Leeré su carta mil veces, la besaré con respeto idólatra; suspiraré sobre ella devotamente. Es usted una mujer superior y yo me inclino trémulo y conmovido ante su gracia y sus encantos únicos.

Hablaremos detenidamente a tiempo sobre todo lo ocurrido, olvidando y despreciando luego a quienes nos abominan y nos perturban con sus bajos odios.

Su carta merece mil cartas y mil poemas. Es usted adorable, divina, encantadora, genial, inmensa.

Con más calma le escribiré. Por ahora envío a usted mi más hondo sentimiento de amor y de suave afinidad. Ud. no tiene que pedir perdón. Las reinas jamás lo piden. Es usted reina de mi corazón y lo será eternamente.

Adiós, encantadora, divina, Julieta, adiós.

Julio R

 

  1. El original de esta carta, escrita en un papel adornado con tres violetas en relieve, ostenta una inscripción de Julieta que dice: “Letra de Teoloro. Julio no se animó a escribirme directamente. Julieta” (nota al pie de H.C.).

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BUENAS NOCHES, TRISTEZA

Autora: Ángeles Mora

 poeta cordobesa, Andalucía, España

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La vida siempre acaba mal.
Siempre promete más de lo que da
y no devuelve
nunca el furor,
el entusiasmo que pusimos
al apostar por ella.
Es como si cobrase en oro fino
la calderilla que te ofrece
y sus deudas pendientes
-hoy por hoy-
pueden llenar mi corazón de plomo.Pero acaso me calma una tibia tristeza
que ya no me apetece combatir.

Todo sucede lejos o se apaga
como los pasos que no doy.

La vida siempre acaba mal.
Y bien mirado:
¿puede terminar bien lo que termina?

Mi corazón emprende…

Autor: Jaime Sabines

Christian Schloe5

Mi corazón emprende de mi cuerpo a tu cuerpo
último viaje.
Retoño de la luz,
agua de las edades que en ti, perdida, nace.
Ven a mi sed. ahora.
Después de todo. Antes.
Ven a mi larga sed entretenida
en bocas, escasos manantiales.
Quiero esa arpa honda que en tu vientre
arrulla niños salvajes,
Quiero esa tensa humedad que te palpita,
esa humedad de agua que te arde.
Mujer, músculo suave.
La piel de un beso entre tus senos
de oscurecido oleaje
me navega en la boca
y mide sangre.
Tú también. Y no es tarde.
Aún podemos morirnos uno en otro:
es tuyo y mío ese lugar de nadie.
Mujer, ternura de odio, antigua madre,
quiero entrar, penetrarte,
veneno, llama, ausencia,
mar amargo y amargo, atravesarte.
Cada célula es hembra, tierra abierta,
agua abierta, cosa que se abre.
Yo nací para entrarte.
Soy la flecha en el lomo de la gacela agonizante.
Por conocerte estoy,
grano de angustia en corazón de ave.
Yo estaré sobre ti, y todas las mujeres
tendrán un hombre encima en todas partes.

 

Arte: Christian Schloe

LOS COBARDES

Autor: Miguel Hernández

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Hombres veo que de hombres
sólo tienen, sólo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.
En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.
Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.
¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte, liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?
¿No os avergüenza mirar
en tanto lugar de España
a tanta mujer serena
bajo tantas amenazas?
Un tiro por cada diente
vuestra existencia reclama,
cobardes de piel cobarde
y de corazón de caña.
Tembláis como poseídos
de todo un siglo de escarcha
y vais del sol a la sombra
llenos de desconfianza.
Halláis los sótanos poco
defendidos por las casas.
Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para vuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
No os basta estar defendidos
por lluvias de sangre hidalga,
que no cesa de caer,
generosamente cálida,
un día tras otro día
a la gleba castellana.
No sentís el llamamiento
de las vidas derramadas.
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes, ni nada.
Huis y huis, dando al pueblo,
mientras bebéis la distancia,
motivos para mataros
por las corridas espaldas.
Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros, lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.
Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta.

Mujeres que corren con lobos (Fragmento)

Autora: Clarissa Pinkola Estés

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Cantando sobre los Huesos

La Mujer Salvaje te pertenece. Pertenece a todas las mujeres.
Para encontrarla, las mujeres deben regresar a sus vidas instintivas, a sus más profundos conocimientos. Por consiguiente, pongámonos en marcha ahora mismo y volvamos a recordar nuestra alma salvaje. Dejemos que su carne vuelva a cantar en nuestros huesos. Despojémonos de todos los falsos mantos que nos han dado. Cubrámonos con el verdadero manto del poderoso instinto y la sabiduría. Penetremos en los territorios psíquicos que antaño nos pertenecieron. Desenrollemos las vendas, preparemos la medicina. Regresemos ahora mismo como mujeres salvajes que aúllan, se ríen y cantan las alabanzas de Aquella que tanto nos ama.
Para nosotras la elección no ofrece duda. Sin nosotras, la Mujer Salvaje se muere. Sin la Mujer Salvaje, nos morimos nosotras. Para la Vida, para la verdadera vida, ambas tenemos que vivir.

No es ninguna casualidad que la prístina naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje. No es ningún misterio comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se consideran unos recursos de escasa importancia. Tampoco es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y congénitamente peligrosos y voraces.

La maltrecha vitalidad de las mujeres se puede recuperar efectuando amplias excavaciones “psíquico-arqueológicas” en las ruinas del subsuelo femenino. Recurriendo a estos métodos conseguimos recobrar las maneras de la psique instintiva natural y, mediante su personificación en el arquetipo de la Mujer Salvaje, podemos discernir las maneras y los medios de la naturaleza femenina más profunda. La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad. Se ve obligada a serlo todo para todos. Ya es hora de que se restablezca la antigua sabiduría.

Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes.

Como un sendero del bosque que poco a poco se va borrando hasta que, al final, se reduce a casi nada, la teoría psicológica tradicional también se agota demasiado pronto cuando se trata de analizar a la mujer creativa, talentosa, profunda. La pirología tradicional se muestra a menudo muy parca o totalmente silenciosa a propósito de las cuestiones más profundas e importantes para las mujeres: lo arquetípico, lo intuitivo, lo sexual y lo cíclico, las edades de las mujeres, la manera de actuar de una mujer, su sabiduría y su fuego creador.
No se puede abordar la cuestión del alma femenina moldeando a la mujer de manera que se adapte a una forma más aceptable según la definición de la cultura que la ignora, y tampoco se puede doblegar a una mujer con el fin de que adopte una configuración intelectualmente aceptable para aquellos que afirman ser los portadores exclusivos del conocimiento. No, eso es lo que ya ha dado lugar a que millones de mujeres que empezaron siendo unas potencias fuertes y naturales se hayan convertido en unas extrañas en sus propias culturas. El objetivo tiene que ser la recuperación de las bellas y naturales formas psíquicas femeninas y la ayuda a las mismas.

Los cuentos de hadas, los mitos y los relatos proporcionan interpretaciones que aguzan nuestra visión y nos permiten distinguir y reencontrar el camino trazado por la naturaleza salvaje. Las enseñanzas que contienen nos infunden confianza: el camino no se ha terminado sino que sigue conduciendo a las mujeres hacia el conocimiento cada vez más profundo de sí mismas. Los senderos que todos seguimos son los del Yo instintivo innato y salvaje.
Los cuentos son una medicina. Me sentí fascinada por ellos desde que escuché el primero. Tienen un poder extraordinario; no exigen que hagamos, seamos o pongamos en práctica algo: basta con que escuchemos. Los cuentos contienen los remedios para reparar o recuperar cualquier pulsión perdida. Los cuentos engendran emociones, tristeza, preguntas, anhelos y comprensiones que hacen aflorar espontáneamente a la superficie el arquetipo, en este caso, la Mujer Salvaje.
Los cuentos están repletos de instrucciones que nos guían en medio de las complejidades de la vida. Los cuentos nos permiten comprender la necesidad de recobrar un arquetipo sumergido y los medios para hacerlo. Los cuentos de las páginas siguientes son, de entre los centenares que he estudiado y con los que he trabajado a lo largo de varias décadas, los que, a mi juicio, más claramente expresan la riqueza del arquetipo de la Mujer Salvaje.
Los cuentos ponen en marcha la vida interior, y eso reviste especial importancia cuando la vida interior está amedrentada, encajonada o acorralada. El cuento engrasa los montacargas y las poleas, estimula la adrenalina, nos muestra la manera de salir, ya sea por arriba o por abajo y, en premio a nuestro esfuerzo, nos abre unas anchas y cómodas puertas donde antes no habla más que paredes en blanco, unas puertas que nos conducen al país de los sueños, al amor y a la sabiduría y nos llevan de vuelta a nuestra auténtica vida de mujeres sabias y salvajes.

El cuento es muchísimo más antiguo que el arte y la ciencia de la psicología y siempre será el más antiguo de la ecuación, por mucho tiempo que pase. Una de las modalidades más antiguas de narración, que a mí me intriga enormemente, es el apasionado estado de trance, en el que la narradora “percibe” a su público -que puede ser una sola persona o muchas- y entra en un estado de “mundo en medio de otros mundos”, en el que un relato es “atraído” hacia la narradora y contado a través de ella.