Bienvenido 2014….

Todo el equipo de Zona Libre, les desea un maravillo año nuevo!!! Que sea un año de alegrìas, de gratos momentos compartidos y de crecimiento en lo personal y tambièn en lo colectivo.

Bienvenidos 2014

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Hildebrand Gurlitt, “marchante del Führer”

Una investigación descubre los profundos lazos del tesoro artístico hallado en Múnich con las altas esferas nazis

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(Imagen de Hildebrand Gurlitt del archivo municipal de Düsseldorf.)

Cuando en los últimos días de la II Guerra Mundial recibió la visita de los soldados estadounidenses, Aschbach era una pequeña población de la región de la Alta Franconia culminada por el castillo de los Pölnitz, familia de aristócratas. Sus habitaciones fueron registradas por las tropas, que hicieron prisionero al jefe local del partido nazi, el barón Gerhard von Pölnitz. Encontraron también a un hombre llamado Karl Haberstock, que figuraba en una lista de personas buscadas de la Oficina de Servicios Estratégicos, precursora de la CIA. Haberstock, marchante de arte, había vivido durante meses en el castillo.

Al inspeccionar el lugar, los miembros de la brigada de los Monuments Men,cuya labor de búsqueda de obras de arte robadas por los nazis será objeto de una película con George Clooney como productor, director y protagonista (está previsto que se estrene en el festival de cine de Berlín), encontraron un gigantesco almacén de pinturas y esculturas del museo cercano a Bamberg y de una pinacoteca de Kassel; sus directores habían intentado protegerlas de las bombas aliadas. También descubrieron piezas de varios altos cargos del ejército alemán. Y un monument man anotó: “Además, en el castillo se descubrieron habitaciones que contenían cuadros, tapices, esculturas, mobiliario de valor y documentos pertenecientes a dos conocidos marchantes de arte alemanes”. Eran las colecciones de Karl Haberstock y de un tal Hildebrand Gurlitt, propietario ilícito de un sensacional tesoro de 1.400 obras descubierto hace algo más de un mes en Múnich en manos de su hijo, Cornelius. Hildebrand había residido en el castillo con su familia desde que ardió su casa de Dresde.

En los años siguientes, los estudiosos estadounidenses del arte redactaron cartas, memorandos, inventarios, informes y dosieres para esclarecer los orígenes de esas obras. Con respecto a Haberstock, sentenciaron: “Es el coleccionista de arte más célebre de Europa. Era el marchante privado de Hitler, y durante años se adueñó de tesoros artísticos en Francia, Holanda, Bélgica, e incluso en Suiza e Italia, utilizando métodos ilegales, sin escrúpulos y hasta brutales”.

De Gurlitt decían que era “un coleccionista de Hamburgo con conexiones con las altas esferas nazis. Actuaba en nombre de otros altos cargos nazis y realizó muchos viajes a Francia, de donde se llevó a su país colecciones de arte. Hay razones para pensar que esas colecciones privadas estaban formadas por obras expoliadas de otros países”. Para los Monuments Men, Gurlitt era un “marchante de arte del Führer”.

Entre las piezas halladas recientemente en un piso del barrio muniqués de Schwabing, hay 380 pinturas retiradas de los museos por ser consideradas en 1937 como “arte degenerado”. El hallazgo incluía otras 590 obras que el régimen nazi y sus secuaces posiblemente arrebataron a sus propietarios judíos. El propietario del piso es el hijo de Gurlitt, Cornelius, actual heredero de la colección, que al final de la guerra tenía 12 años y vivía en Aschbach.

Con el origen de las pinturas individuales aún por aclarar, un grupo de trabajo nombrado por el Gobierno alemán está investigando la historia de cada una de las obras. El empeño será largo. Una investigación periodística llevada a cabo en lugares como los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores francés y el Museo Nacional de Breslau, en Polonia, revela el considerable alcance del tráfico de Gurlitt con el arte expoliado y sus despiadadas prácticas.

Los monuments men interrogaron a Hildebrand en Aschbach en junio de 1945. Estaba “extremadamente nervioso”; no parecía decir la verdad. Fue entonces cuando Gurlitt se creó una nueva identidad: la de víctima de los nazis, la de un hombre que había salvado valiosas obras de arte de su destrucción y que jamás había hecho mal a nadie. No todo lo que contó a los estadounidenses era falso. Hizo hincapié en que los nazis lo habían clasificado como “mestizo” a causa de su abuela judía. También, que después de 1933, había temido por su vida, lo que le llevó a colaborar. Durante un interrogatorio de tres días, Gurlitt declaró que, al ser lo que denominaban “cuarto de judío”, existía el riesgo de que lo reclutasen para realizar trabajos forzados en la Organización Todt, un grupo civil y militar de ingeniería del Tercer Reich. Gurlitt también dijo: “Tuve que elegir entre la guerra y el trabajo para los museos. Nunca compré una pintura que no me ofreciesen voluntariamente”.

Entonces, en Aschbach los delitos de Haberstock parecieron los más atroces. Fue detenido en mayo de 1945, y en agosto fue trasladado a Altaussee, en Austria, donde los grandes delincuentes relacionados con el arte fueron requeridos para testificar cerca de una mina de sal llena de obras. A Gurlitt se le permitió permanecer en Aschbach. Más tarde, Haberstock dijo a los funcionarios alemanes que los estadounidenses habían subestimado el papel de Gurlitt durante el periodo nazi.

Linz tenía que ser la sede del colosal Museo del Führer. Nunca se llegó a construir, aun así los nazis compraron obras para llenar tres pinacotecas. Hermann Voss estuvo al frente del programa de compra a partir de 1943. Desde entonces, Gurlitt trabajó para Hitler a través de Voss, que hacía de intermediario. También compró arte para los museos alemanes obligados por el régimen a adoptar sus directrices, así como para ciudadanos privados.

En 1930, el historiador del arte Gurlitt había sido cesado de su puesto como director del museo de la ciudad oriental de Zwickau por considerarlo un abanderado del arte moderno. Se trasladó a Hamburgo, donde se hizo cargo de la pinacoteca de la ciudad, hasta que volvieron a despedirlo debido a su preferencia por la vanguardia, así como por sus antepasados judíos.

Permaneció en Hamburgo, se convirtió en marchante y abrió una galería. En esa época, la clase de arte moderno que había apoyado había pasado a ser un negocio arriesgado. Gurlitt compraba y vendía cada vez más piezas antiguas. Tenía un don para los negocios, y trabó relaciones con destacados coleccionistas. Al poco tiempo estaba comprando arte de personas perseguidas, principalmente judíos, que vendían sus obras porque se veían obligados a huir de Alemania, habían perdido sus trabajos y necesitaban dinero para alimentar a sus familias, o se les exigía el pago del llamado “impuesto sobre el patrimonio de los judíos”. Gurlitt compró también arte expoliado por la Gestapo. Se convirtió en el marchante oficial de “arte degenerado”, obras que ya no se consideraban aceptables en el Tercer Reich.

Hasta 1942, se quedó en Hamburgo. En los primeros años de la guerra, amplió su territorio a Holanda, Bélgica y Francia. Cuando las bombas destruyeron su galería, llevó a su mujer y a sus dos hijos a la casa de sus padres en Dresde. Había realizado sus primeras compras en 1941, un año después de la invasión de Francia. El hecho de que los cuadros llegaran del país ocupado incrementaba su valor. Se confiscaron importantes colecciones, o sus propietarios fueron obligados a venderlas a unos precios increíblemente bajos. Se rodeó de personajes turbios del mundo del arte, incluidos representantes, informadores y otros marchantes. Era un hombre muy solicitado, ya que disponía de millones de marcos del Reich para gastar.

En aquellos años, el barón Gerhard von Pölnitz, dueño de la mansión de Aschbach, estaba destinado en París como alto mando de las Fuerzas Aéreas alemanas. En su tiempo libre trabajaba para Haberstock y Gurlitt, cerrando acuerdos y ejerciendo de representante. Hay un informe del historiador del arte Michel Martin sobre Gurlitt en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia. Durante el periodo de ocupación, Martin trabajó en el departamento de pintura del Louvre, donde emitía permisos de exportación de las obras. Gurlitt, escribía Martin, disponía de acceso a un “crédito en constante expansión” y había adquirido obras por un valor total de “entre 400 y 500 millones de francos”. Según su versión, también adquirió en París obras para su colección privada. “Cuando nos resistíamos a sus exportaciones de arte, cogía piezas sin autorización”. Entre tanto, Hildebrand insistía en que era “un simple funcionario” que cumplía órdenes.

Terminada la guerra, los estadounidenses sometieron a Gurlitt a arresto domiciliario en Aschbach. Para ocupar el tiempo, daba charlas sobre Durero y Barlach y sobre el kitsch en el arte religioso a la pequeña congregación eclesiástica local. Escribía cartas en las que intentaba justificar sus compras en Francia.

Compraba a los perseguidos, judíos que necesitaban huir o dinero rápido

En una misiva enviada en 1947 a una historiadora francesa, insistía en que había sido “un verdadero amigo de Francia y opositor del régimen nazi”, una persona que “de palabra y por escrito” había “defendido siempre el arte francés”. No mencionó su labor para el museo del Führer en Linz.

El arresto domiciliario de Gurlitt fue retirado y en enero de 1948 se trasladó a Düsseldorf, donde se convirtió en director de su museo. Sus años en Aschbach eran “el pasado”. En 1950, las obras le fueron devueltas por el archivo de propiedades requisadas conocido como Punto de Recogida Central de Wiesbaden. Había sido absuelto de todos los cargos. Los estadounidenses habían confiscado un total de 140 obras. Pero Gurlitt también había ocultado parte de su colección en un viejo molino de agua.

Volvió a ser un miembro respetado de la sociedad y se ganó el apoyo de los industriales de Düsseldorf a base de incluir obras de estos en sus exposiciones. Hasta empezó a mostrar de nuevo su colección con el probable objetivo de saber si habría reclamaciones de los verdaderos propietarios. En 1956, año de su muerte, Gurlitt envió cuadros de su colección a Nueva York, entre los que había obras de Beckmann y Kandinski. Escribió un perfil autobiográfico para el catálogo, que nunca se publicó. En él, se describía como un hombre valiente y atrevido, como un héroe cuyos negocios durante la guerra fueron un “acto de malabarismo peligroso”.

Murió en un accidente de coche en 1956. Sus necrológicas le ensalzaban como una figura importante en el mundo artístico de la posguerra de Alemania Occidental. Su viuda, Helene, se trasladó a Múnich a principios de la década de 1960, donde adquirió dos apartamentos caros en un edificio nuevo en Schwabing. Los mismos en los que agentes de aduanas encontraron recientemente un tesoro que ha vuelto a enfrentar a Alemania con su pasado.

Con información de: Ulrike Knöfel, Sven Röbel and Michael Sontheimer. Traducción de News Clips.

© 2013 Der Spiegel.

Beryl Cook, la pintora de la “gente común pasándolo bien”

Beryl Cook fue una de las artistas más populares del Reino Unido, conocida gracias a su serie de pinturas de orondas damas en actitud festiva que, según su propia definición, pretendían retratar “a la gente común pasándoselo en grande”. A raíz de su muerte, el pasado 28 de mayo a los 81 años, sus numerosos seguidores lamentaban que la obra de Cook nunca lograra recabar la aprobación del establishment artístico.

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Caracterizada como una “Rubens con tintes bromistas”, aunque su imaginario recuerde sobre todo a las gruesas figuras de Botero, la producción de Cook siempre dividió a los críticos, pero la estableció como una de las favoritas entre un público adepto a la reproducción de sus trabajos, ya fuera en libros, postales o tarjetas de felicitación.

Aportó una visión irónica, aunque tremendamente entrañable, a su extenso abanico de personajes, desde mujeres de grandes pechos y traseros enfiladas en tacones imposibles, hasta individuos barrigudos postrados al sol de las islas Canarias o degustando una pinta en el pub.A diferencia de estos seres, Beryl Cook no era gorda ni de temperamento alegre, con su delgado físico, una timidez casi patológica y un carácter más bien neurótico.

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Ello no le impidió una breve incursión en el mundo del espectáculo, después de abandonar a los 14 años la escuela de su Surrey natal. En su juventud también trabajó en la industria de la moda y llegó a regentar un pub, pero su tanteo con la pintura, que inició como divertimento al decidirse a decorar ella misma las paredes de su casa de Cornualles, acabó siendo su profesión.

Carente de formación artística, su desembarco en el mundillo fue fruto de la casualidad. Recién trasladada con su familia a Plymouth, en 1975, el centro artístico local se interesó por su trabajo, al que dedicó una exposición. Cuatro años más tarde, era famosa en todas las islas Británicas.

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Tres décadas de singladura le reportaban, en 1995, una condecoración por parte de la reina, cuando su obra ya era objeto de exposiciones permanentes en Glasgow, Bristol y el Plymouth que la consagró. Pero instituciones tan prestigiosas como la Tate Modern siguieron resistiéndose a incluir alguno de sus cuadros entre sus ricos fondos. Cook, contrariamente a la irritación de sus admiradores, aseguraba comprender ese rechazo, que no le importaba lo más mínimo: “Sólo quiero que mis pinturas lleguen a la gente normal, que es exactamente como yo”.

La artritis que sufrió en los últimos años le obligó a retirarse de primera línea, aunque ni siquiera dejó los pinceles cuando se convirtió en octogenaria, motivo de una gran fiesta en la Portal Gallery londinense, que fue fiel a su obra durante más de 30 años. Sirva de epitafio la descripción que la propia Cook hizo en su día de ese dilatado recorrido artístico: “Me entusiasma ver a la gente disfrutar de la alegría, la animación y la diversión. Ésa es mi verdadera fuente de inspiración. Me gustaría cantar y bailar mientras todo el mundo me mira, pero, como eso no es posible, mi personal homenaje a ese placer de la vida son mis pinturas”.

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Artículo de 

Tomado de El cultural, El Paìs de Madrid

LUIS ALBERTO SOLARI

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Luis Alberto Solari (1918-1993), uruguayo. Realiza una pintura que suele ser considerada, con alguna imprecisión, como realismo mágico. Con personajes y escenas populares crea pequeños mundos fantásticos y místicos transformando lo real y cotidiano en algo original y, quizás, imposible.

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Puerta de Alcalá

La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la ciudad de Madrid (España).1

Se encuentra situada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia, diseñada por el urbanista Ángel Fernández de los Ríos en el año 1778. En el cruce de las calles deAlcaláAlfonso XIISerrano y Salustiano Olózaga, junto a las puertas del Retiro: Puerta de EspañaPuerta de la Independencia (entrada principal a los jardines del Retiro) y Puerta de Hernani

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La puerta daba acceso a aquellos viajeros que entraban antiguamente a la población desde FranciaAragón oCataluña. En la actualidad es una puerta monumental que se encuentra ubicada junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Fue construida por mandato de Carlos III en sustitución de otra puerta anterior que existía ya desde el siglo XVI. El diseño y obra pertenece al arquitecto italiano Francesco Sabatini. Compitieron con Sabatini otros proyectos por parte de arquitectos españoles: Ventura Rodríguez y de José de Hermosilla, siendo finalmente elegido personalmente por el Rey el diseño de Sabatini.

Se trata de una puerta de estilo neoclásico y aspecto monumental similar a los Arcos de Triunfos romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1778. La puerta ha sido posteriormente restaurada en cinco ocasiones en más de dos siglos de existencia, siendo la última a finales del siglo XX. La originalidad de su fábrica consiste en ser el primer arco de triunfo construido en Europa tras la caída del Imperio romano, siendo precursor de otros como el Arco de Triunfo de París y la Puerta de Brandeburgo en Berlín.

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Ha sufrido desde sus comienzos diversas transformaciones urbanísticas en su entorno. Pasando de ser la frontera exteriorde Madrid, a un centro turístico de obligado paso que aparece insertada casi en el medio de la misma ciudad. Este cambio se ha debido al ensanche del siglo XIX a lo largo del barrio de Serrano y la prolongación de la calle de Alcalá. Finalmente es desde 1976 considerado por el Estado Español como unMonumento Histórico-Artístico, extendiendo su categoría a la misma Plaza de la Independencia.

La puerta ya desde su ubicación final fue adquiriendo desde finales del siglo XVIII relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX era ya uno de sus iconos más característicos que aparece en numerosas ilustraciones de la ciudad. Al ser uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma. la Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas y en sus inmediaciones se han producido numerosos hechos históricos.

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Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones…

Autor: Baldomero Fernàndez Moreno

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Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones,
cuando ya es una bruma el aliento deshecho.
Sentir sobre mi pecho la amplitud de tu pecho
y como dos deditos pequeños tus pezones.

Y bajar la escalera trémulo de deseo
aprovechando el último peldaño para verte.
Hasta que el frío dé cuenta de mi deseo.
(El frío no podrá y no sé si la muerte…)

Lejos de ti

Autor: Antonio Plaza

 

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Lejos de ti, mujer encantadora,
sólo encuentro fastidio en derredor;
fastidio horrible al corazón devora,
porque sin ti no alienta el corazón.

Lejos de ti, el triste pensamiento
tu imagen halla sin cesar doquier,
y tu imagen divina es mi tormento,
y tu imagen divina es mi placer.

Lejos de ti, si miro a otras mujeres
radiantes de belleza y juventud,
no ambiciono sus mágicos placeres.
que mi único placer, linda, eres tú.

Lejos de ti, no encuentro qué me halague,
en ti pienso las horas sin contar;
y al querer que la mente se divague,
entonces en ti pienso más y más.

Lejos de ti, de noche en mi retiro
es cuando más estoy cerca de ti,
porque tu imagen en el sueño miro
bañada de pureza junto a mí.

Lejos de ti, la vida es un desierto,
porque lejos de ti, mujer estoy
como sin aire las canoras aves,
como sin agua la marchita flor.

Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes:
un horizonte lúgubre, sin luz,
océano con lágrimas sin puerto,
un sudario maldito, un ataúd.

Lejos de ti, mi vida es el hastío;
porque mi vida absorbe la pasión,
como absorbe a la gloria de rocío
la arena del desierto abrasador.

Lejos de ti, con júbilo muriera
si enterrarme quisieran a tus pies,
y cadáver tus lágrimas sintiera
sobre mi yerto corazón caer.

Lejos de ti, mi frente está abatida;
lejos de ti, mujer no soy feliz;
lejos de ti, no quiero ni la vida,
que vivir no es, vivir lejos de ti.

 

 

Un diario inédito de Carpentier revela sus angustias literarias

Se publican en Cuba escritos en los que el autor de ‘El siglo de las luces’ cuenta sus dudas en el proceso creativo, su ocupación en la publicidad, la televisión y su estancia en París en los años 30

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Alejo Carpentier (1904-1980) era un hombre meticuloso y capaz de acumular una ingente información enciclopédica que luego vertía en su obra. El novelista y musicólogo cubano anotaba todo lo que veía, oía y le llegaba a través de su cosmopolita vida, ya estuviera en París, Caracas o La Habana. De hecho, varios estudios sobre su obra narrativa han apuntado ese rigor documental que luego se volvía estilo. Faltaban los diarios publicados ahora por la Fundación Alejo Carpentier que revelan sus angustias y preocupaciones durante el proceso de creación literaria. Un hallazgo que permite asistir a parte del asomo creativo de obras como El siglo de las Luces, Los pasos perdidos, El acoso y El camino de Santiago.

También se sabe que Carpentier estaba ordenando parte de su correspondencia cronológicamente con la idea de publicarla en forma de diario epistolar, empeño que quedó en suspenso a la muerte del escritor. Este hallazgo, editado ahora comoDiario, quizás contenga también las claves del giro copernicano de su obra, su inmersión, por otra parte frustada, en una épica política a la que cantaba desde un corsé tan artificial como evidente.

De cualquier manera, resulta sorprendente que estos cuadernos se mantuvieran solapados dentro de la papelería de Carpentier, muy estudiada y clasificada, al ser el único escritor cubano, además de José Martí que cuenta con una institución propia dedicada en exclusiva a estos menesteres. Mientras vivió su viuda Lilia, vieron la luz numerosos inéditos de otro carácter, literario o ensayístico, pero no de algo, tan precioso por íntimo y revelador. Puede especularse con que el celo custodio de ella reservara en el tiempo este hallazgo, lo postergara hacia un tiempo donde los testigos oculares y directos, y por enden los aludidos, ya no estarían en el reino de este mundo.

El Diario consta de 149 folios sobre el día a día de su estancia en Venezuela entre 1951 y 1957. Los textos hallados están escritos a máquina, con notas a mano al margen y correcciones. Para la directora de la Fundación, Graziella Pogolotti, se trata de una “invitación a la relectura de Carpentier, al redescubrimiento de su obra a partir de las pistas que esta confesión parcial -como todas las confesiones- nos da sobre sus búsquedas y sus inquietudes”.

El autor del prólogo de Diario, Armando Raggi, explicó que el texto descubre el “tortuoso” proceso creativo de Carpentier, sus dificultades editoriales, los periodos de poca productividad creativa, su ocupación en la publicidad radiofónica y la televisión, pasajes enigmáticos y episodios de su estancia en París entre 1938 y 1939, así como sus frecuentes sueños y pesadillas.

Al repasar detalles del texto, Graziella Pogolotti analizó que en 1951 cuando Carpentier está comenzando este diario “responde al apremio de una necesidad interna en un momento de crisis singular”. “Necesita encontrar un interlocutor, una suerte de espejo en el que se reconoce y explora una vez más el lugar donde se encuentra, en aquel momento estaba terminando la elaboración de Los pasos perdidos, una novela que significó un punto de giro en su obra”.

“Al leer un diario como este podemos percibir hasta qué punto en la obra de un escritor está su experiencia, su vida”, apuntó Pogolotti y adelantó que “tiene de todo”, “elementos anecdóticos, de algún modo las mujeres que pasaron por su vida”, y también están “algunos amigos y amigos que dejaron de serlo”.

Actualmente la Fundación sigue un plan de publicaciones críticas de su obra que ha incluido la novela Ecué Yambaó, trabaja ahora en Concierto Barroco y tiene en perspectiva “El arpa y la sombra, su última novela publicada, donde hizo un retrato elocuente de la soledad de un pontífice frente a sus decisiones trascendentales

Para ese fin aseguran que disponen de la documentación esencial y la biblioteca personal de escritor con más de 4.500 volúmenes, un tesoro para dar a conocer y socializar.

Fuente:  Madrid
Para el Paìs de Madrid
 

Ruta de los Altos Alpes de Großglockner

50 millones de personas han atravesado esta ruta de montaña alpina en toda su historia. Una travesía en plena naturaleza de 48 kilómetros impresionantes.

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Esta famosa ruta alpina tiene su origen entre 1930 y 1935. Actualmente, une los estados austríacos de Salzburgo y Kärnten y atraviesa elAlpenhauptkamm

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A lo largo de 48 kilómetros, esta ruta alpina se abre camino desde Bruck, en el Salzachtal, pasando por el denominado Paso de Hochtor hacia Heiligenblut hasta llegar a la cima más alta de Austria, el Großglockner (3.798 m). 

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El camino que pasa por Hochtor ya se utilizaba en tiempos de la “Cultura de Hallstatt”, según queda patente en los hallazgos preceltas. Con 36 curvas y una ascensión máxima de 2.504 metros, esta ruta ofrece una experiencia única en plena naturaleza a conductores y ciclistas, tanto de carretera como de montaña. A lo largo de esta carretera de peaje encontrará puntos de información, parques temáticos y exposiciones. Esta carretera está abierta de principios de mayo a finales de octubre. 

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Paul César Helleu y la Belle Époque

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Nació en Vannes, Bretaña, Francia, el 17 diciembre 1859.
Sus retratos de las más bellas y famosas mujeres de su época, entre ellas la condesa de Greffulhe, la marquesa Casati y da Belle Costa Greene, le hicieron ser conocido, reconocido y muy valorado durante su carrera.

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En 1876 viaja a París para estudiar en L’École des Beaux-Arts y en el taller de León Gérôme.
En 1878, conoce a John Singer Sargent que llegaría a ser su gran amigo.

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En 1884 pinta un retrato de Alice Guerin, se enamoraron durante la ejecución del cuadro y se casaron en 1886. Sería su modelo favorita, ella elegante y refinada le introdujo en los ambientes más selectos de la capital francesa.

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Adquirió un gran prestigio en Londres y París que le hicieron miembro de honor en las más importantes sociedades artistícas; fue miembro de la “Sociedad Internacional de Escultores, pintores y grabadores” y de “Societaire de la Nationale des Beaux-Arts”.
Recibió la Legión de honor en 1904.

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Tras viajar en 1920 a Nueva York y percibir que la “Belle Époque”  había llegado a su término, se sintió fuera de lugar y se retiró.
Murió en París el 23 de marzo 1927.

 

 

Fuente: Trianarte