Luis Cernuda y la poesìa de hoy

Por Juan Cano Ballesta

El poeta Luis Cernuda

La literatura del exilio fue brutalmente ignorada en España durante décadas. En los momentos más duros de la censura se borraban nombres o se tachaban alusiones a ellos, se prohibían libros, se retiraban ediciones, se vigilaba la importación de ciertos autores o se prohibía exhibirlos en los escaparates de las librerías. Las jóvenes generaciones salían del instituto con desconocimiento, a veces total, de prestigiosas figuras de las letras como Lorca, A. Machado, J. R. Jiménez, R. Alberti o L. Cernuda.

Por ello, al estudiar la poesía española más reciente, me causó gran sorpresa detectar en los nuevos poetas una profunda e incondicional fascinación por ciertos poetas del exilio, que en épocas anteriores habían sido considerados malditos. Entre los más citados por los jóvenes de los años ochenta y noventa sobresale el poeta y ensayista Luis Cernuda, que pasó largos años en California y Méjico y murió en 1963. Su obra fue muy leída, comentada e imitada (entre otros) por Jaime Gil de Biedma, tan admirado y venerado por las jóvenes generaciones. Gil de Biedma aprendió precisamente de Luis Cernuda el gusto por la lectura de los poetas ingleses, románticos y de otros de nuestro siglo. Gracias a Cernuda y a un libro muy citado por todos, The Poetry of Experience de Robert Langbaum, poetas de la llamada «poesía de la experiencia» han hallado el fondo teórico y los modelos ansiosamente buscados para crear un tipo de lírica novedosa y original. Bajo el magisterio de Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma, toda una poderosa tendencia de la poesía española más reciente ha florecido en los últimos lustros y goza hoy de abundante prestigio jugando un papel dominante entre jóvenes creadores. La veneración por Luis Cernuda ha enseñado a muchos jóvenes la familiaridad con reconocidos poetas ingleses, los ha ayudado a entender mejor el término «poesía de la experiencia» (la amplitud y profundidad de este concepto), a considerar la creación lírica como un acto de ficción y a conocer mejor la lírica inglesa.

Fue también el contacto vivo con la poesía de Luis Cernuda el que, junto con otras circunstancias, condujo a poetas de los cincuenta y otros más jóvenes, al interés por el mundo, el arte y el espíritu helénico. Jaime Gil de Biedma no oculta su proximidad a Cernuda cuando dice: «Estoy completamente de acuerdo con él [Luis Cernuda], por ejemplo, en que haber ignorado a Grecia es una de las más graves omisiones cometidas por la cultura española…».

El poeta barcelonés señala a Cernuda, asiduo lector y conocedor de Hölderlin, como inspirador, con otros, de esa fascinación por lo griego, que se ha convertido, a juicio de Luis Antonio de Villena, en la «línea poética predominante y más seguida en los años ochenta y entre la generación más joven». Sin estar de acuerdo con esta generalización de Villena, sí creo que la poesía de gusto helénico es una tendencia poética, que tiene innumerables seguidores.

 

Benjamín Prado, al hablar de los gustos de novísimos y postnovísimos, afirma que estos estetas mostraron un gusto reverencial por la obra de Vicente Aleixandre y una identificación evidente con las de Luis Cernuda y Juan Gil-Albert. Miguel d’Ors señala cómo Cernuda es uno de los maestros más reconocidos en los años del esplendor novísimo. Luis Antonio de Villena aglomera en su libro Hymnica «las más diversas tradiciones», en las que destacan Cavafis y Luis Cernuda. J. L. García Martín considera la de Juan Luis Panero «una poesía de estirpe cernudiana» y cree que en Víspera de ladestrucción (1970), de Jenaro Taléns «resulta evidente el magisterio de Luis Cernuda». Pero también otros poetas más jóvenes se dejan arrebatar por este fervor cernudiano: Manuel Sánchez Chamorro, Francisco Castaño, Vicente Gallego, Javier Lostalé o José Lupiáñez se inscriben en la línea neocernudiana. La alusión al mundo clásico en Invocaciones (1935) de Luis Cernuda fue inspiración y aliciente para poetas como Fernando Ortiz, Abelardo Linares o Felipe Benítez Reyes, que usan frecuentes referencias al mundo clásico. Para el reconocido experto Miguel d’Ors, una de las cuatro grandes corrientes de la poesía más reciente (escribe en 1994) arranca precisamente de maestros como Cernuda, Gil-Albert o Cavafis. Es una poesía sensual sobre la juventud, el cuerpo, el verano, el sur, el mar, la noche, el erotismo y los temas homoeróticos, que cultivan ciertos poetas, sobre todo andaluces, que siguen una especie de estetismo paganizante. La obra de Luis Cernuda, ignorada en España durante décadas, se ha convertido para las jóvenes generaciones en modelo e inspiración de una poesía viva, de aventura y de placer, sensible a la experiencia cotidiana e impregnada de sensualidad

 

 

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Espigas

Autor : Federico García Lorca

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El trigal se ha entregado a la muerte.
Ya las hoces cortan las espigas.
Cabecean los chopos hablando
Con el alma sutil de la brisa.

El trigal sólo quiere silencio.
Se cuajó con el sol, y suspira
Por el amplio elemento en que moran
Los ensueños despiertos.
El día,
Ya maduro de luz y sonido,
Por los montes azules declina.

¿Qué misterioso pensamiento
Conmueve a las espigas?
¿Qué ritmo de tristeza soñadora
Los trigales agita?…

¡Parecen las espigas viejos pájaros
Que no pueden volar!
Son cabecitas
Que tienen el cerebro de oro puro
Y expresiones tranquilas.

Todas piensan lo mismo,
Todas llevan
Un secreto profundo que meditan.
Arrancan a la tierra su oro vivo
Y, cual dulces abejas del sol, liban
El rayo abrasador con que se visten
Para formar el alma de la harina.

¡Oh, qué alegre tristeza me causáis,
Dulcísimas espigas!
Venís de las edades más profundas,
Cantasteis en la Biblia,
Y tocáis cuando os rozan los silencios
Un concierto de liras.

Brotáis para alimento de los hombres.
¡Pero mirad las blancas margaritas
Y los lirios que nacen porque sí!
¡Momias de oro sobre las campiñas!
La flor silvestre nace para el Sueño
Y vosotras nacéis para la vida.

Cómo llenarte, soledad…

Autor: Luis Cernuda

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Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma…

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en ti, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.

Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y erguido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.

 

Balada de los abuelos

Autor: Nicolás Guillén

balada de los dos abuelos

 

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

África de selvas húmedas
y de gordos gongos sordos…
—¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro).
Aguaprieta de caimanes,
verdes mañanas de cocos…
—¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco).
Oh velas de amargo viento,
galeón ardiendo en oro…
—¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro.)
¡Oh costas de cuello virgen
engañadas de abalorios…!
—¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco.)
¡Oh puro sol repujado,
preso en el aro del trópico;
oh luna redonda y limpia
sobre el sueño de los monos!

¡Qué de barcos, qué de barcos!
¡Qué de negros, qué de negros!
¡Qué largo fulgor de cañas!
¡Qué látigo el del negrero!
Piedra de llanto y de sangre,
venas y ojos entreabiertos,
y madrugadas vacías,
y atardeceres de ingenio,
y una gran voz, fuerte voz,
despedazando el silencio.
¡Qué de barcos, qué de barcos,
qué de negros!

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Don Federico me grita
y Taita Facundo calla;
los dos en la noche sueñan
y andan, andan.
Yo los junto.

—¡Federico!
¡Facundo! Los dos se abrazan.
Los dos suspiran. Los dos
las fuertes cabezas alzan:
los dos del mismo tamaño,
bajo las estrellas altas;
los dos del mismo tamaño,
ansia negra y ansia blanca,
los dos del mismo tamaño,
gritan, sueñan, lloran, cantan.
Sueñan, lloran. Cantan.
Lloran, cantan.
¡Cantan!

Tomado de West Indies Ltd., en Obra poética 1920-1972, La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1972.

 

El viaje definitivo

Autor: Juan Ramón Jiménez

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Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Tomado de «Corazón en el viento», en Poemas agrestes, 1910-1911.

Lorraine Christie, historias de ciudad

Con Lorraine Christie no nos hemos visto nunca, y no creo que eso llegue  a suceder; pero no importa… desde el mismo instante que conocì su obra senti que somos viejas conocidas…

Y la razón es muy simple, creo haber contactado con su espìritu creador en lo que éste tiene de emocional, de sentimental; porque eso es lo que me trasmiten sus cuadros y los anónimos personajes que los pueblan.

Lorraine es irlandesa, nacida en Belfast en 1967, vive en Estados Unidos actualmente y le encanta viajar.-

Lo demás… nos lo dirán sus cuadros.

Lorraine se confiesa una pintora autodidacta,  pero su pincelada es claramente impresionista, y el manejo del color, la luz y el conjunto son una puerta abierta  hacia lugares en que  suceden cosas, historias que quieren ser descubiertas. Los perfiles arquitectònicos de Paris o New  York son escenarios cosmopolitas, refinados, multifacèticos  y atractivos en donde las figuras en las calles cobran la vida que el observador se atreve a soñarles.-

Quizás un encuentro casual,  un atardecer lluvioso,  en donde toda la escena se cubre con una pàtina luminosa que Lorraine le ha impreso a fuerza de su sabio  y sensible pincel.

Su paleta de colores usa con destaque los colores ocres, los naranjas y amarillos, para resaltar dentro de un escenario urbano y gris, esos personajes que caminan hacia  destinos que  Lorraine imaginò, y que nos invita a descubrir

No conocemos los rostros ni las miradas de los personajes, pero su postura corporal alude a un lenguaje gestual comprendido en todas partes, sin distinciòn.  El hombre que se detiena a observar a la figura de amarillo que se pierde entre los transeùntes en el primero de los dos cuadros anteriores; la figura de blanco con bolso rojo que mira a ese hombre …, ninguno hace contacto con el otro, ni visual ni de ningùn tipo. Es nuestra mirada la que descubre estos detalles  y  crea un triángulo entre estos desconocidos que se cruzan en la calle de una gran ciudad.
En el siguiente, la postura de la mujer de rojo,  quien  parece detener el paso ante algo que llama su atenciòn, presumimos que es la pareja que se ubica en primer plano. Què historia le atribuirìan Uds?? Un encuentro inesperado?  una sorpresa desagradable?? quizás el reconocer a viejos conocidos? què es lo que ha detenido el paso de esa mujer??   El cuadro y su  significado está abierto a los observadores, y perfectamente  podrian ser el inicio  de un cuento breve, o quizás un poema…

La calle es donde gotea la vida
                                gota a gota, en forma de transeúntes
sin dirección fija, te desplazas presuroso.

LLueve sobre esas ciudades de arquitecturas sobresalientes y conocidas, y la lluvia pone prisa a los pasos de las personas que transitan sus calles.   El piso mojado juega con sus figuras,  reflejando pasos y   prisas, las manchas que se acercan y se alejan , los colores de los paraguas que resguardan pero tambien ocultan.

 En ocasiones Lorraine ubica a sus personajes en escenas interiores y continùa jugando con encuentros y desencuentros, con emociones que dibujan los gestos, intentos de acercamiento,  y  rechazos involuntarios.

… pero de pronto irrumpen los besos, y las escenas toman otra calidez, a pesar de la indiferencia de quienes le rodean…

Algunos parecen besos robados , por sorpresa otros, besos de reencuentro aquellos y  éstos  de tregua y perdòn (les dejo a  Uds el ejercicio de imaginar cada emoción y sentimiento que provoca estos besos…)

 Me gusta imaginar el destino de esta mujer que desciende unas escaleras hacia la calle mojada.  Quizás sus pasos tengan una ruta precisa y conocida, pero y si nò??  si es el azar quien  la lleva frente a quien hace mucho que no ve…?

Conozco estas tardes mojadas, las calles brillantemente grises de este Montevideo que se presta para muchas historias, con transeúntes  que esquivan espejos lìquidos  y  continùan ensimismados bajo paraguas de colores, no muy diferente a lo que sucede en Paris, New  York, Londres o Belfast, por què nò??

 El contacto con Lorraine Christie no es solamente estètico, no es a impulso de la calidad indiscutida de su trazo y su color ùnicamente, sino a ese efecto provocador que  genera en el espectador, involucrándolo en una historia que  resulta conocida y que, si no lo es, se  puede inventar.
Ella lo dice:   “Me gustarìa que la gente simplemente se detuviera a sentir, a ser…. por un momento, para recordar lo que se siente como emociòn, buena o mala”….

 

Fue tomado de: http://miradadebruja.blogspot.com/..muchìsimas gracias por tan estupendo material.

 

FOTO CON HISTORIA

Dama elegante en las calles de Paris

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Esta si que es una foto con historia ya que es una foto que surgió como un homenaje al trabajo de un fotógrafo pero a su vez fue emulada por otro fotógrafo. Se trata de la imagen que captó Richard Avedon de la elegantísima modelo Carmen Dell´Orefice.

La foto fue captada en Paris en el año 1957 y es un homenaje al estilo fotográfico de Martin Munkacsi, fotógrafo de origen hungaro que al igual que Avedon es recordado por fotografiar sujetos en pleno movimiento. Richard Avedon de hecho es reconocido por crear una “tensión” visual como la que se aprecia en la foto que ves arriba. Este fotógrafo talentoso tuvo la oportunidad de fotografíar a leyendas como Marilyn Monroe, Twiggy, Audrey Hepburn y Charlie Chaplin.

En diversas ocasiones durante su carrera, la modelo Carmen Dell´Orefice tuvo sesiones fotográficas con Richard Avedon. Ella habló extensamente de su experiencia trabajando con el fotógrafo Avedon en una entrevista para la revista Harper´s Bazaar edición de España en mayo de 2011. Cabe mencionar que el abrigo que viste la modelo en la foto es una pieza del famoso diseñador Pierre Cardin.

Por su parte, Bill Cunningham fue el fotógrafo que emuló esta foto muchos años después con la misma modelo.

 

http://www.fotografia101.com/

Durero y sus mágicos enigmas matemáticos en el arte

Alberto Durero es, sin duda, uno de los pintores del renacimiento más interesantes y enigmáticos,  pero dentro de sus obras, una de las más curiosas es, claramente, “Melancolía I”. En ella vemos a un ángel con expresión entre enojada y triste y a su alrededor, además de alzarse todo un fabuloso compendio de símbolos, nos encontramos con el llamado cuadrado mágico. ¿Quieres saber de qué se trata? Entonces sigue leyendo, estamos seguros que te encantará conocer este pequeño desafío matemático y artístico.

El ángel desolado de “Melancolía”

durero melancolia_660x330Melancolía I, Alberto Durero

“Melancolía I” es uno de los grabados más famosos de Durero y forma parte de lo que se conoce como las“Estampas maestras”, junto a tres grabados más: “El caballero, la Muerte y el Diablo y San Jerónimo”. No obstante, la que te presentamos en el dibujo superior es, indiscutiblemente, su obra más desafiante. 

El personaje central de esta lámina es un ángel. Viendo ya su expresión nos llama la atención. ¿Está enfadado, pensativo o, quizá, triste? Para muchos especialistas es simplemente una mujer alada. Una dama que apoya su cabeza sobre su puño izquierdo cerrado. En la otra mano, sostiene un compás.

El nombre de esta mujer -o ángel- es Melancolía y su enfado parece caer más bien en el mundo de la tristeza o la impotencia. Está rodeada de instrumentos matemáticos y tiene la actitud del científico que no logra encontrar una solución. Una mujer sabia con alas que “no logra despegar su conocimiento”. Su cabello está coronado por los laureles del triunfo, pero su boca no dibuja en absoluto la satisfacción de una ganadora.

El cubo mágico de Durero

melancolia5_660x330Detalle del cubo mágico en el grabado “Melancolía”

El detalle del cubo mágico es un ejemplo de cómo Durero quiso dar un homenaje a las matemáticas desde el arte. Además de ser un pintor de gran maestría, siempre gustó de utilizar del modo más afinado posible, tanto la geometría como las proporciones matemáticas en sus pinturas. Y más aún, construyó algunos instrumentos para conseguir que sus cuadros y grabados tuvieran una perspectiva exquisita y casi perfecta.

Pero fíjate ahora en ese cuadrado de la izquierda en su dibujo. Es un cubo mágico. ¿Y qué tiene de especial? Hagamos un pequeño ejercicio de cálculo mental. Suma los números de sus filas y de sus columnas. ¿Qué número obtienes? 34. Ahora suma también las diagonales. ¿El resultado? nuevamente 34.

Ahora, hagamos otra pequeña prueba. Vamos a sumar los números de las cuatro esquinas (16+3+4+1) ¿Qué cifra nos da nuevamente? 34. Pero ricemos aún más el juego de este cubo mágico. Vamos a sumar ahora los números centrales: 10+11+7+6=34. Efectivamente. Y lo curioso es que el juego no termina ahí, los centrales de la primera y la última columna también te darán este número (5+8+9+12). Y si quieres ahora dividir el cuadrado por la mitad tanto horizontal como verticalmente, obtendrás cuatro cuadrados más pequeños con cuatro números cada uno, cuyo resultado seguirá siendo el mismo. Fíjate:

  • 16+3+5+10=34

  • 2+13+11+8=34

  • 9+6+4+15=34

  • 7+12+14+1=34

Fabuloso ¿Verdad? Aunque no seas un amante de las matemáticas seguro que te parecerá interesante encontrar en un grabado este curioso cubo mágico. No podemos finalizar este artículo sin darte una información aún más asombrosa. El año en que Alberto Durero realizó este grabado titulado “Melancolía I” fue en 1514 (estos números aparecen en la última fila: 15-14-1). Y otra cosa, observa los números de las esquinas de la última fila. Son 4 y 1. Los números que en el alfabeto representan la D y la A. Inicales de Alberto Durero.

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Diez joyas del Prerrománico en Asturias

Lugares sagrados y llenos de historia que han sobrevivido al paso de los siglos y que fueron levantadas por los antiguos reyes de Asturias

1. Santa María del Naranco

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985, ordenó su construcción el rey Ramiro I allá por el año 848 como pabellón real, junto con la cercana capilla de San Miguel. Se señala que un corrimiento de tierra destruyó parte de la iglesia y se trasladó el altar hasta Santa María colocándolo en el mirador oeste.

2. Santiago de Gobiendes

Gobiendes surge a finales del siglo IX, período ya muy postrero de la Monarquía asturiana, pero la fecha concreta del nacimiento de Gobiendes sigue siendo un misterio. Otra restauración anterior, en el XVIII, convirtió el ábside en un espacio amplio y abovedado, que deja espacio para el culto, pero que tiene que ver más bien poco con las proporciones del arte asturiano. Es ya inevitable. Gobiendes es una iglesia llena de encanto, pero es quizá la menos prerrománica de las clásicas.

La iglesia es monumento nacional desde 1931.

3. San Pedro de Nora

Esta iglesia está ubicada en el margen derecho del río Nora, en Las Regueras. Este templo fue edificado por orden del rey Alfonso II el Casto. Durante la Guerra Civil fue incendiada y destruida. En los años 50, finalizó su reconstrucción. Consta de tres capillas abovedadas y una cámara secreta sobre la mayor.

4. San Miguel de Lillo

La otra joya del Prerrománico en el monte Naranco en Oviedo, también fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985 Dicen los estudiosos que del edificio original queda solo la tercera parte, es decir, el vestíbulo y el comienzo de las tres naves. Esta iglesia fue capilla real y por eso está a sólo 200 metros de Santa María del Naranco. Entre algunos de sus muchos puntos de interés, destacan la originalidad de su decoración escultórica, donde se representan algunos animales, figuras humanas y elementos geométricos, además de las escenas talladas en las jambas de la puerta de la entrada.

5. Santa Cristina de Lena

La iglesia de Santa Cristina de Lena, la joya del prerrománico en las Cuencas. Su construcción data del año 852, bajo el reinado de Ramiro I.

Se encuentra en una colina, en Palacio de Felgueras. Cuenta con acceso rodado hasta la falda y el camino hasta la puerta del templo no tiene dificultades: basta con un paseo de menos de quinientos metros por un sendero con poco desnivel. El monumento lenense es la iglesia prerrománica asturiano mejor conservada, según un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Oviedo. La Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1985.

6. San Julián de los Prados

Esta iglesia, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998. fue construida en el siglo IX, bajo el reinado del Alfonso II. Destacan los capiteles de mármol y la iconografía de las pinturas al fresco.

7. Santo Adriano de Tuñón

Un singular y sencillo templo prerrománico del siglo IX, situado a 23 kilómetros de Oviedo, en cuya capilla mayor aún se pueden contemplar las primeras pinturas mozárabes que se conservan en España. Santo Adriano supone un interesante ejemplo de promoción regia, ya que fue levantado sobre el primitivo monasterio benedictino gracias a las donaciones del rey Alfonso III el Magno, último rey de la monarquía astur, y su esposa Jimena en 891. Su exterior, de aspecto rústico y pobre realizado de mampostería, sillarejo y sillar, su sencillez y depuración de formas, nada exultante, resulta, sin embargo, de una tremenda grandeza monumental, a caballo entre las pobres construcciones campesinas y las grandes construcciones de carácter palatino.

No debió resultar sencillo a los monjes benedictinos acceder a estas estribaciones de las montañas del Aramo, en el concejo de Santo Adriano, pero llegaron -antes lo habían hecho los romanos- y habitaron un monasterio en la época de la monarquía astur. De aquel cenobio se conserva la iglesia, quizás uno de los templos asturianos menos conocidos y visitados, incluso a veces tildado de menor y decadente. Sin embargo resulta excepcional en este templo la complejidad de fases históricas que se le han ido superponiendo al original prerrománico con características mozárabes. En 1407 fue nuevamente consagrada en una época en que la actividad monástica alcanzó un momento floreciente y las posesiones del monasterio fueron incorporadas a Oviedo por el obispo, a cambio de ceder a los abades del monasterio un sitio preferente en la catedral de Oviedo. Con la desamortización de Mendizábal, en tiempos de Isabel II, perdió sus privilegios. Durante los siglos XVII y XVIII se le añadió una cabecera barroca rematada por una espadaña, que vino a prolongar varios metros la nave central, lo que hace perder a la iglesia su original aspecto basilical, alargándose. La sacristía, situada en el lateral derecho, también data de esa época barroca. En 1954 la techumbre de madera, a dos aguas, fue reconstruido por Luis Menéndez Pidal.

El templo, dedicado a los mártires Adriano y su esposa Natalia, declarado monumento nacional el 4 de junio de 1931, puede ver que la mano del hombre también viene en su ayuda.

8. Santianes de Pravia

La iglesia fue construida en el siglo VIII, entre el 774 y el 783 por orden del rey Silo de Asturias. La iglesia aún se mantiene en pie, con alteraciones, pero conservando elementos de su fábrica original. Una inscripción laberíntica, que desde una “S” central repetía innumerables veces la frase “Silo princeps fecit” (El príncipe Silo la fabricó), recogía el hecho. No muy lejos de esta iglesia, según noticia que da Antonio Juan de Bances y Valdés, en 1806, se “encuentran cimientos y otros vestigios de grandes edificios… Todos dicen fueron aquí los Palacios del rey Silo”.

En este templo, según diversos autores, han recibido sepultura el rey Silo, Adosina, reina consorte de Asturias y el también monarca Mauregato de Asturias.

9. San Salvador de Valdediós

En un principio la construcción de esta iglesia se remontaba a tiempos del rey Alfonso, en el año 892. No obstante, recientes investigaciones han señalado que esta basílica de Villaviciosa pudo levantarse entre los siglos IV y VI (hasta ahora se situaba a finales del siglo IX) .

10. San Andrés de Bedriñana

San Andrés de Bedriñana, templo de una sola nave con dos capillas añadidas, ha visto confirmada su fundación altomedieval. Los elementos prerrománicos son muy numerosos pero estaban enmascarados por las sucesivas ampliaciones.

La iglesia ha ganado en sencillez. Se liberó la portada, acercándola en el tiempo a sus orígenes. Se conservó la espadaña con su campanario

 

Tomado de: http://www.historiayarqueologia.com/ (Muchìsimas gracias!!)

Los Jardines de Versalles (Francia)

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El Palacio de Versalles nos traslada a la época de esplendor de la monarquía francesa, a la majestuosidad, a las pelucas y los bailes de salón, pero hay más. Alrededor del gran Palacio se encuentra uno de los entornos más impresionantes del mundo: los jardines de Versalles. Un espacio de 800 hectáreas plagado de fuentes, esculturas, cuevas y parques que reflejan el sello personal de Luis XIV, que en 1661 encargó a varios arquitectos la ampliación de los jardines del palacio.

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Los más de treinta estanques y cincuenta fuentes muestran la importancia del agua en el diseño. El sonido acuático nos acompaña a lo largo de los distintos caminos que nos trasladan, por ejemplo, a L’Orangerie, el invernadero de naranjos de Versalles, con más de 1.000 árboles o nos guía por el Gran Canal, el enorme estanque con forma de cruz de 1.500 metros de largo y 62 metros de ancho, que ofrece una visión hacia el infinito y está flanqueado por estatuas, arbustos y árboles

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En la zona conocida como «El dominio de María Antonieta», además del castillo del Gran Trianon, se puede contemplar el castillo del Pequeño Trianon, regalo de Luis XVI, rodeado de un jardín francés con su capilla y el pequeño teatro de María Antonieta, el jardin inglés con el Belvedere, el templo del amor y el caserío de la Reina.

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