ELEGÍA

Autor: Federico García Lorca

Como un incensario lleno de deseos,
pasas en la tarde luminosa y clara
con la carne oscura de nardo marchito
y el sexo potente sobre tu mirada.

Llevas en la boca tu melancolía
de pureza muerta, y en la dionisíaca
copa de tu vientre la araña que teje
el velo infecundo que cubre la entraña
nunca florecida con las vivas rosas
fruto de los besos.

En tus manos blancas
llevas la madeja de tus ilusiones,
muertas para siempre, y sobre tu alma
la pasión hambrienta de besos de fuego
y tu amor de madre que sueña lejanas
visiones de cunas en ambientes quietos,
hilando en los labios lo azul de la nana.

Como Ceres dieras tus espigas de oro
si el amor dormido tu cuerpo tocara,
y como la virgen María pudieras brotar
de tus senos otra vía láctea.

Te marchitarás como la magnolia.
Nadie besará tus muslos de brasa.
Ni a tu cabellera llegarán los dedos
que la pulsen como
las cuerdas de un arpa.

¡Oh mujer potente de ébano y de nardo!
cuyo aliento tiene blancor de biznagas.
Venus del mantón de Manila que sabe
del vino de Málaga y de la guitarra.

¡Oh cisne moreno! cuyo lago tiene
lotos de saetas, olas de naranjas
y espumas de rojos claveles que aroman
los niños marchitos que hay bajo sus alas.

Nadie te fecunda. Mártir andaluza,
tus besos debieron ser bajo una parra
plenos del silencio que tiene la noche
y del ritmo turbio del agua estancada.

Pero tus ojeras se van agrandando
y tu pelo negro va siendo de plata;
tus senos resbalan escanciando aromas
y empieza a curvarse tu espléndida espalda.

¡Oh mujer esbelta, maternal y ardiente!
Virgen dolorosa que tiene clavadas
todas las estrellas del cielo profundo
en su corazón ya sin esperanza.

Eres el espejo de una Andalucía
que sufre pasiones gigantes y calla,
pasiones mecidas por los abanicos
y por las mantillas sobre las gargantas
que tienen temblores de sangre, de nieve,
y arañazos rojos hechos por miradas.

Te vas por la niebla del otoño, virgen
como Inés, Cecilia, y la dulce Clara,
siendo una bacante que hubiera danzado
de pámpanos verdes y vid coronada.

La tristeza inmensa que flota en tus ojos
nos dice tu vida rota y fracasada,
la monotonía de tu ambiente pobre
viendo pasar gente desde tu ventana,
oyendo la lluvia sobre la amargura
que tiene la vieja calle provinciana,
mientras que a lo lejos suenan los clamores
turbios y confusos de unas campanadas.

Mas en vano escuchaste los acentos del aire.
Nunca llegó a tus oídos la dulce serenata.
Detrás de tus cristales aún miras anhelante.
¡Qué tristeza tan honda tendrás dentro del alma
al sentir en el pecho ya cansado y exhausto
la pasión de una niña recién enamorada!

Tu cuerpo irá a la tumba
intacto de emociones.
Sobre la oscura tierra
brotará una alborada.
De tus ojos saldrán dos claveles sangrientos
y de tus senos, rosas como la nieve blancas.
Pero tu gran tristeza se irá con las estrellas,
como otra estrella digna de herirlas y eclipsarlas.

 

arte: Julio Romero de Torres “Gitana con jarrón”

 

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UN SOL

Autora: Alfonsina Storni

Mi corazón es como un dios sin lengua,
Mudo se está a la espera del milagro,
He amado mucho, todo amor fue magro,
Que todo amor lo conocí con mengua.

He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
Pero yo espero algún amor natura
Capaz de renovarme y redimirme.

Amor que fructifique mi desierto
Y me haga brotar ramas sensitivas,
Soy una selva de raíces vivas,
Sólo el follaje suele estarse muerto.

¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
Vulgar estorbo, pálido follaje
Distinto al tronco fiel que lo alimenta.

¿En dónde está el espíritu sombrío
De cuya opacidad brote la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
Yo seré incontenible como un río.

¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida…
Hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.

SUEÑO QUE LLUEVE

Autora: Matilde Alba Swann

Sueño que llueve y que me estás queriendo.
Cielo en congoja, mi corazón deshace,
y deshaces con él; lluvia tú mismo
me transcurres lento;
yo me dejo llevar por los canales
inundados de hojas
y de pasos
y un crujido me llora desde el hueso.
El mundo en selva
de colores
viene
a espejarme en nosotros, y a impregnarnos
de misterio, de aroma y de raíces.
A la vera de esta
irrealidad, palpita, un niño tibio
que indeciso arrima
con su barco de papel y quiere
navegar nuestra sangre.
Sueño que llueve; acaso estés soñando
a mi ritmo, y amándome,
y en tanto,
esta lluvia silente, tal vez sueñe
ser mujer, y sufrir.
Avido el suelo que la bebe sueña, quizás,
ser hombre y consumirla; ruedo
como una gota entre tus brazos, vuelco
sollozando tu nombre.
Tu deslizas, compactado llanto, por mi cielo
y rompes; un deshacer unidos,
ya no somos, y despierto.
Sin nosotros, y sin sí mismo, el sueño
se ha quedado soñando
ser la muerte.

Alejandra Pizarnik y la arquitectura de su lengua

Por Natalia Neo Poblet *

Palabra por palabra
tuve que aprender
las imágenes
del último otro lado.
(Alejandra Pizarnik)

Para aquellos que no la conocen, Flora Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936) fue hija de un matrimonio de inmigrantes judíos de Europa del este. A sus diecisiete años inició estudios de filosofía y periodismo y no terminó; más tarde se inscribió en la carrera de letras, que también abandonó. A sus diecinueve años publicó su primer libro: La tierra más ajena. A este le siguieron: La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971). Alejandra se ha destacado en escribir poemas y lograr poesía. Entre 1960 y 1964 vivió en París, donde hizo amistad con Julio Cortázar, Octavio Paz. Al regresar a Buenos Aires obtuvo el Premio Fondo Nacional de las Artes y la prestigiosa Beca Guggenheim. Se quitó la vida el 25 de septiembre de 1972 a sus 36 años.

Por sugerencia de Juan Jacobo Bajarlía, Alejandra Pizarnik dejó de firmar como Flora, sólo usaba su segundo nombre.

Siempre tuvo una gran característica, cierta dificultad para hablar que provenía de su mala respiración y su lengua tartamudeaba. El tartamudear engendra algo de la repetición y a la vez hace crecer a la palabra en sus divisiones silábicas. Interrumpe al lenguaje. Me he preguntado en más de una oportunidad si esos efectos de elocución le habrán posibilitado cierta creación poética. Logra pasar de una afectación del habla a afectar la lengua. Pero más allá de eso, su poética deja ver la inadecuación propia del lenguaje, es decir, el lenguaje nunca puede decirlo todo. Hay una hiancia estructural en la lengua misma. Y la poética de Pizarnik bordea ese real, es decir, bordea eso imposible de nombrar.

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.

Poesía y psicoanálisis son dos disciplinas distintas, pero a la vez ambas tienen en común que trabajan con la lengua. Tanto la poesía como el psicoanálisis dan cuenta de la imposibilidad de decirlo todo, enfrentan lo indecible por la palabra.

Tanto la poesía como el psicoanálisis intentan equivocar la palabra. Lacan dice en uno de sus seminarios: “Deshacer con la palabra lo hecho por la palabra”1.

Tanto la poesía como el psicoanálisis van contra el sentido predeterminado. Intentan romper con el sentido que nos viene dado.

La poesía no representa; sino que presenta y a la vez provoca una emergencia de una verdad.

La poesía y el psicoanálisis como emergencia de una verdad

La poética de Pizarnik logra un efecto de sentido y a la vez un efecto de agujero. Consigue una poética con potencia.

Extraño desacostumbrarme
de la hora en que nací.
Extraño no ejercer más
oficio de recién llegada.

Ella logra ser extranjera de su propia lengua porque la hace gritar, la hace suspender, la hace bifurcar, desvía a la lengua en sí misma. Afecta a la lengua y su lengua deviene en sintaxis. Su poética nos confronta con el silencio porque lleva al lenguaje hasta su límite.

Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas:
este canto me desmiente, me amordaza.

Ahora bien, pareciera que la lengua también la liberó a ella porque la convirtió en extranjera de su propia lengua. Y es en ese punto donde podemos ver cómo su escritura la reinventó, la anudó, pero evidentemente no llegó a ser suficiente a su existencia.

* Licenciada en Psicología (UBA). Clínica psicoanalista. Compiladora y autora de La máquina des-escribir. El sujeto entre líneas (Letra Viva, 2014) y El arte de lo real. La máquina des-escribir II (Letra Viva, 2016). Coordinadora del Equipo de Familia (Hospital Álvarez).

Bibliografía:

Pizarnik, Alejandra, Obras Completas, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1990.

Pizarnik, Alejandra, Diarios, Editorial Lumen, Buenos Aires, 2010.

Lacan, Jacques, Intervenciones y textos 2, “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Editorial Manantial, Buenos Aires, 1988.

Lacan, Jacques, El Seminario 25: El momento de concluir, Versión Inédita.

1 Lacan, Jacques, El Seminario 25: El momento de concluir, Versión Inédita, p. 2.

El arquitecto de papel

Shigeru Ban es un arquitecto incansable cuya obra exuda optimismo. Donde otros pueden percibir retos casi imposibles de superar, Shigeru Ban ve una invitación a la acción. Donde otros pueden preferir tomar un camino ya probado, él ve la oportunidad de innovar. Es además un profesor comprometido que no solo representa un modelo a seguir para la generación más joven, sino también una fuente de inspiración. (Jurado encargado de otorgar el Pritzker, 2014)

 

Aunque hoy la idea de otorgar un premio personal a una labor que requiere la implicación de un numeroso colectivo se antoje descabellada (máxime cuando los premiados pertenecen a una élite de arquitectos con varias oficinas a lo largo del globo), es de agradecer que se dé un fuerte golpe sobre la mesa al panorama que rige las directrices que deben tomar los profesionales de la construcción. O quizá sea de los que piensen que cuando se reconoce la labor de alguien no solo se está alabando su capacidad competente en la materia, si no enviando un mensaje al resto del gremio de que posiblemente se estén haciendo las cosas mal. O rematadamente mal como es el caso, ya que Shigeru Ban es posiblemente el ganador del premio Pritzker con más criterio de los últimos años.

Quizá porque nos encontremos ante un individuo que, pese a sus cincuenta y seis años de vida, sigue soltero y sin hijos, y viste unos trajes realizados por su propia madre. Quizá sea porque, después de estudiar en el extranjero gracias a su acaudalada situación familiar, haya decidido que su dedicación debe ir dirigida a los menos agraciados económicamente. Quizás lo sea porque, su profesor Peter Eisenman, el cual le apodaba «Sugar Bear» en lugar de Shigeru Ban excusándose en la dificultad de su nombre oriental, hizo que cambiara por completo su tesis al no concebir un alumno con diversidad de pensamiento, rechazando cualquier discurso aportado.

O hipotéticamente lo sea por alguno de los siguientes valores que paso a detallar.

Por su inestimable ayuda humanitaria

No es una casualidad que antes de convertirse en Batman y ayudar a los que más le necesitaban, Bruce Wayne tuviera que codearse con las más altas esferas de Gotham City. Para comprender la diversidad de dos extremos tan diferentes, has necesitado pertenecer inevitablemente a uno de ellos. Y en esa tesitura se encontraba el arquitecto japonés cuando, cansado de la actual tendencia de edificios icono que pueblan los rincones más escondidos de nuestra geografía, decidió dedicar la mitad de su esfuerzo a realizar diseños destinados a personas que no puede pagar sus servicios.

Porque colonizar las costas llenándolas de complejos hoteleros con sus correspondientes campos de golf, igual no es arquitectura. O urbanizar solares a golpe de talonario erigiendo estrafalarios bloques de ladrillo, tampoco. O porque quizá, dar respuesta a ayuntamientos para colocar un monumento firmado por la estrella de la arquitectura del momento en mitad de la ciudad y hacer visible su nombre en el mapa ya no le motivase demasiado.

Imagen interior de una de sus iglesias donde se puede observar cómo el material de cubierta es reproducido inteligentemente conformando también el mobiliario. Fotografía: Forgemind ArchiMedia (CC).

 

En 1995 y tras el fuerte terremoto de Kobe, levantaba en Japón una iglesia católica realizada con tubos de cartón. Construida únicamente en cinco semanas y sin maquinaria pesada, el Templo de Takatori daba respuesta a unas necesidades inmediatas tras la catástrofe. Una obra que, a pesar de ser concebida como temporal, sigue en pie casi veinte años después. Para Ban, la verdadera arquitectura temporal es aquella cuyo único objetivo sea lucrarse: los promotores derribarán y edificarán ante el antojo e interés de sus nunca satisfechos bolsillos.

Solucionar antes que impresionar.

Por su arquitectura High-Tech

En 1994, nuestro galardonado se dio cuenta de lo mal que la ONU estaba gestionando la construcción de refugios en Ruanda. Tuvo que viajar hasta Ginebra con un hatillo cargado de ideas y exponer allí sus planteamientos. Su principio básico fue el de sustituir el plástico utilizado por otro material menos perjudicial para el medio ambiente, así como reemplazar los tubos de aluminio, empleados en la creación de residencias y que estaban siendo robados para ser vendidos posteriormente, por sus innovadoras estructuras de papel. Después de cualquier catástrofe natural o bélica y en casos de emergencia, excede lo que no es necesario. Un año más tarde tras el gran terremoto de Hanshin, los cimientos de las viviendas que realizó fueron materializados en cajas de cerveza aprovechando la durabilidad del plástico como material no susceptible al daño creado por el agua.

Shigeru Ban ha demostrado ser un arquitecto capaz de evitar incoherentes influencias del movimiento moderno o modas pasajeras dentro de un cada vez más contaminado estilo arquitectónico. Su preocupación ha estado ligada a escapar de convencionalismos siguiendo una línea propia de investigación fiel a materiales económicos, autóctonos y de fácil ensamblaje. Que arquitectos como Buckminster FullerJean Pruvé o Frei Otto hayan sido de su interés, no resulta una casualidad. Ban ha manejado tubos de cartón, papel, contenedores de transporte, materiales de embalaje, pantallas de metal, tela, plástico, acrílico, bambú laminado, madera sin conectores metálicos, fibra de carbono, cortinas, y materiales compuestos de fibra reciclada de papel y plásticos para la construcción de sus diseños.

Máxima eficacia y mínimos materiales.

Por su reinterpretación del término «habitar»

¿Qué significa ser un arquitecto estrella? ¿Formar parte de un selecto grupo de elegidos, capaces de poner firma a un cachivache resuelto con mayor o menor acierto consiguiendo que se revalorice su emplazamiento? Y lo que es mejor, ¿cuál es la motivación que lleva a un estudiante de arquitectura a matricularse de una carrera cada vez más prostituida?

Tras el tsunami de 2011 en Tohoku, aportó mil ochocientas unidades gestadas a partir de papel para que fueran utilizadas a modo de tabiques, dentro de grandes naves que albergaban numerosas familias de damnificados por la catástrofe, ofreciendo la privacidad necesaria en un espacio de gran escala sin fragmentar. En su proyecto Curtain Wall House (Japón, 1995), utilizó cortinas móviles similares a las de las tiendas de campaña, vinculando interior y exterior de la vivienda y flexibilizando en un juego de transparencias la dualidad entre ver y ser visto.

Visión interior y exterior de Curtain Wall House en Tokyo. Fotografía: Forgemind ArchiMedia (CC).

 

En Naked House (Japón, 2000) da un paso más en su búsqueda hacia nuevos métodos de habitar. Proyecta una casa desnuda de compartimentaciones, fomentando fortalecer un vínculo entre una familia compuesta por tres lazos generaciones diferentes. Un espacio común engloba la vivienda, quedando reducidas las zonas íntimas a cuatro cubículos a modo de dormitorios móviles que pueden ser extraídos hasta el jardín atravesando la fachada oeste. La casa es entendida como un continuo flujo de movimientos dentro de un único espacio común.

Por ser capaz de vivir en París sin pagar un céntimo de alquiler

Su propio estudio, ubicado en lo alto de una terraza en el Centro Pompidou de París mientras trabajaba para el proyecto del Museo de Metz, fue construido con tubos de cartón y juntas de madera, y una membrana que cubría el techo arqueado. La estructura fue construida sin necesidad de mano de obra especializada, utilizando únicamente a sus estudiantes y colaboradores. Como él mismo narra con gran sentido del humor, pasó seis años en la capital francesa sin pagar absolutamente nada por el alquiler del estudio.

Pese a haber rechazado en numerosas entrevistas la posibilidad de ser el siguiente arquitecto japonés con opción a llevarse el galardón. Pese a no haber sido tenido en cuenta por sus compañeros compatriotas en la reconstrucción de zonas afectadas por el tsunami de 2011, a sabiendas de su participación en otros desastres naturales en Taiwán, China, Haití, Turquía o Sri Lanka. Pese a encontrarse fuera del circuito comercial de arquitectos estrella conocidos internacionalmente.

Shigeru Ban ha dado motivos de sobra para hacerse un hueco en el mundo de la arquitectura. En silencio y casi sin molestar. Sin llamar la atención. Haciendo lo que mejor sabe hacer: convirtiendo en realidad el pasado que miles de personas habían perdido por una sucia jugarreta de la madre naturaleza.

Imágenes de su estudio temporal en lo alto del centro Pompidou en París. Fotografía: Forgemind ArchiMedia (CC).

 

Publicado por , para http://www.jotdown.es/2014/03

¿Cuál ha sido el mejor cuadro dentro de un cuadro?

La mejor novela resultó ser una que trataba sobre alguien que había leído muchas de ellas; la mejor obra de teatro la de un príncipe danés que recrea en una obra de teatro el asesinato de su padre; El crepúsculo de los dioses, Cantando bajo la lluvia o Ed Wood no diremos que sean las mejores películas, pero ocupan un digno lugar en la historia del cine y, en fin, si de algo les ha gustado cantar a los músicos es sobre qué significa para ellos la música. Se ve que a los creadores en todos los ámbitos les ha tentado retratarse a sí mismos y a su propio arte con una delectación un tanto onanista, así que los pintores no podían ser la excepción. Pintarse a sí mismos pintando era una manera de pasar a la posteridad haciendo lo que más les gustaba, y representar cuadros dentro de cuadros una forma de introducir un segundo nivel en su obra, un juego intelectual y estético que fue irresistible para muchos autores. Los ejemplos son innumerables, así que si quieren pueden añadir sus favoritos en los comentarios.

San Lucas pintando a la Virgen y al Niño, de Martín van Heemskerc

Aunque la Biblia atribuye a san Lucas la profesión de médico, con el paso de los siglos pasó a ser considerado el patrón de los pintores y en consecuencia un tema recurrente de numerosas obras fue el del evangelista pintando a la Virgen con el niño Jesús. Fue el caso de Derick Baegert, de Giorgio Vasari y de muchas representaciones iconográficas más o menos elaboradas. Teniendo en cuenta lo que el tema tenía de autorretrato del artista, hubo autores que modestamente quisieron prestar su propio rostro al santo, como hizo el Greco en esta obra o también Zurbarán, cuando lo (o más bien se) retrató pintando a Cristo en la cruz. En el caso de la obra que ven sobre estas líneas, corresponde al año 1532, la perspectiva y la interacción entre los personajes está muy elaborada, aunque quizá se le fue la mano con la rocosa musculatura del niño.

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Autorretrato, de Sofonisba Anguissola  

Esta pintora italiana nacida en 1535 recibió una esmerada educación que completó al convertirse en discípula del mismísimo Miguel Ángel, bajo cuya guía dibujó Niño mordido por un cangrejoobra que serviría de inspiración más adelante a Caravaggio para pintar uno de sus lienzos más recordados, en parte por su ambigüedad sexual, Chico mordido por una lagartijaAnguissola más adelante retrató al duque de Alba en Milán, cuya mediación le sirvió para integrarse en la corte española como retratista real. Su pintura de Felipe IIactualmente se encuentra en el Museo del Prado, mientras que en esta que ven sobre estas líneas se retrató a sí misma pintando a la Virgen con el Niño a la manera del mencionado evangelista.

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Pintura, poesía y música en el salón, de Frans Francken el Joven

Juntas es como mejor se entienden las artes y así lo veía también este artista flamenco de finales del siglo XVI. Destacó en un subgénero llamado galerías de arte, en el que se muestran diversos tesoros artísticos reunidos en una sala y del que esta obra es un buen ejemplo. También fue uno de los pioneros en la representación de monos adoptando actitudes humanas con una finalidad satírica, tema que gozaría de bastante eco y que dio lugar a una obra de Goya que podríamos añadir a este listado, pues se trata de un mono pintando un cuadro, Ni más ni menosFrancken incluso llegó a aunar sus dos pasiones, retratando cuadros y monos en un lienzo que pintó junto a David Teniers el Joven.

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El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas de Bruselas, de David Teniers el Joven

Su colaboración con el anterior pintor no fue casualidad, pues eran almas gemelas: ambos habían nacido en Amberes, hijos de ilustres pintores (y apodamos por ello «el Joven») e interesados en pintar galerías de arte y monerías, entre las cuales se encuentras este Mono pintor del Museo del Prado, que tal vez sirvió de inspiración al citado Capricho de Goya. En el caso de esta galería que vemos fue real, y recoge las obras que el archiduque poseía, retratado aquí en primer lugar con sombrero junto al propio pintor, situado un paso atrás. Si nos fijamos, abajo a la izquierda puede verse San Lucas pintando a la Virgen de Jan Gossaert, de nuevo el tema tan querido por los pintores.

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Pintor en su estudio, pintando una compañía musical, de Jan Miense Molenaer

No sabemos si este pintor holandés nacido en 1610 sería la alegría de las fiestas pero desde luego le entusiasmaba retratarlas. Su obra irradia vitalidad y desparpajo, mostrándonos de forma recurrente fiestas en tabernas con gente bebiendo, jugando, retozando con sus parejas y tocando música. Su mujer Judith Leystercompartía ese interés artístico y se hizo un autorretrato pintando.

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Margareta Maria de Roodere y sus padres, de Gerard van Honthorst 

Este autorretrato fechado en 1652 presenta la originalidad de que el autor no se muestra a si mismo pintando a otra persona sino que es él el retratado, en este caso por la chica que acompañada de su madre exhibe orgullosa su creación. Hizo algo similar unos años antes, acompañándose de Cupido en Alegoría de la pintura.

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Las meninas, de Velázquez

Qué podemos añadir a estas alturas a todo lo dicho sobre esta obra… Vemos al fondo un espejo en el que se reflejan los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, surge entonces la duda de si son ellos los retratados o simplemente están presenciando cómo Velázquez pinta a la infanta y de paso a él mismo en un cuadro que podría titular, qué sé yo, Las meninas.

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Autorretrato con un caballete pintando a una anciana, de Arent de Gelder

Este discípulo de Rembrandt realizó en 1685 este autorretrato en el que vemos como frente al gesto hierático de la señora —que posa a la manera en que se hacía en las fotografías antiguas— el artista aparece sonriendo en una actitud aparentemente espontánea en mitad de su trabajo, tal como si fuera una foto actual.

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El pintor en su estudio, de Francois Boucher

Si hubiera que definir la producción de este artista del siglo XVIII podría decirse que serían las ilustraciones idóneas para Las amistades peligrosas, con cuadros como Joven recostadaen el que usó de modelo a una cortesana amante de Luis XV. Cuando era un adolescente de apenas diecisiete años Boucher se mostró así en su estudio.

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Galería de cuadros con vistas de la Roma Antigua, de Pannini

Este pintor, decorador y arquitecto centró su trayectoria artística en retratar el legado arquitectónico de Roma, desde el Panteón de Agripa, pasando por el Coliseo, hasta la Basílica de San Pedro. En los últimos años de su vida su empeño fue aunar en una sola obra todas esas representaciones, de manera que pintó tres versiones de una galería de arte imaginaria que contenía cuadros de todas las ruinas romanas.

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Retrato de una artista pintando su autorretrato, de Jean Alphonse Roehn

Además de los cuadros dentro de cuadros, otro elemento que ha fascinado a los artistas de todas las épocas han sido los espejos (tema al que dedicamos este artículo). Con ellos podían jugar con la perspectiva, dar profundidad a la escena y atrapar la atención del observador. En este caso la composición tiene tres planos interconectados: la protagonista, su reflejo en el espejo y el lienzo en el que se retrata. El autor es un pintor francés nacido en 1799, que destaca también con El pintor y su modelo.

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El taller del pintor, de Gustave Coubert

Este lienzo tiene una longitud de casi seis metros y un título casi igual de largo: El taller del pintor, alegoría real, determinante de una fase de siete años de mi vida artística (y moral). Con ella Coubert quiso demostrar que ni él ni su estilo realista estaban muertos, aunque la recepción por parte de la crítica no fue la esperada en una época en la que comenzaban a aparecer nuevos estilos pictóricos. Con el tiempo ha llegado a ser comparada conLas meninas.

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Panorámica del Salón Cuadrado en el Louvre, de Alexandre Jean-Baptiste Brun

Si las antiguas galerías de arte retrataban las posesiones de algún opulento aristócrata, en el siglo XIX pasan a mostrar los museos nacionales. Esta pintada por Brun en 1880 recrea alguna de las exhibidas en el renombrado museo parisino, entre las que podemos ver cuadros de Rafaelda Vinci o Rubens.

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Vista interior del Museo Metropolitano de Arte, de Frank Waller

Nacido en 1842 en Nueva York, Frank Waller fue arquitecto y pintor, dos pasiones que combinó centrándose en la recreación de ruinas milenarias o de interiores de edificios. En este caso la entrada del Museo Metropolitano cuando se ubicaba en la mansión Douglas. El nivel de realismo y detalle es excepcional, si dispusiéramos de una máquina Esper como la del detective Deckard seguramente podríamos apreciar cada cuadro de manera semejante a la de esa mujer que escudriña el paisaje.

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Autorretrato con siete dedos, de Marc Chagall

Concluimos con este vanguardista ruso de ascendencia judía que tuvo que huir exiliado a París tras la revolución. Una trayectoria biográfica que reflejó en su obra, de manera que en este autorretrato que se hizo con veinticinco años, en su estudio de La Ruche, vemos a la derecha en un brumoso recuerdo a su localidad natal, Vitebsk, en la pared escrito en hebreo «Rusia orgullosa» y por la ventana la Torre Eiffel. Esa mano llena de dedos pretendía, en palabras del autor, «introducir un elemento fantástico entre elementos reales», y el hecho de que sean siete puede entenderse por el especial significado que tiene este número para la tradición judía, como si su mano fuera en realidad una menorá.

 

Publicado por , para http://www.jotdown.es/2017/07

EL INFIERNO VERDADERO

Autor Juan Gelman

Entre las 5 y las 7/cada día,
ves a un compañero caer/no pueden
cambiar lo que pasó/el compañero
cae y ni la mueca de dolor
se le puede apagar/ni el nombre o rostro
o sueños por los que
el compañero cortaba la tristeza
con su tijera de oro/se paraba,
a la orilla de un hombre o una mujer/
le juntaba todo el sufrimiento
para sentarlo en su corazón
debajito de un árbol/

el mundo llora pidiendo comida/
tanto dolor tiene en la boca/
es dolor que necesita porvenir/
el compañero cambiaba al mundo y le ponía pañales de horizonte/

ahora lo ves morir/cada día
pensás
que así vive/que anda
arrastrando un pedazo de cielo
con las sombras del alba/donde
entre las 5 y las 7/cada día/
vuelve a caer/
tapado de infinito

TEMA DE MUJER Y MANZANA

Autor: Eduardo Carranza

Una mujer mordía una manzana.
Volaba el tiempo sobre los tejados.
La primavera con sus largas piernas,
huía riendo como una muchacha.
Bajo sus pies nacía el agua pura.
Un sol, secreto sol, la maduraba
con su fuego alumbrándola por dentro.
En sus cabellos comenzaba el aire.
Verde y rosa la tierra era en su mano.
La primavera alzaba su bandera
de irrefutable azul contra la muerte.
Una mujer mordía una manzana.
Subiendo, azul, una vehemente savia
entreabría su mano y circulaban
por su cuerpo los peces y las flores.
Gimiendo desde lejos la buscaba
—bajo el testuz de azahares coronado
el viento como un toro transparente.
La llama blanca de un jazmín ardía.
Y el mar, la mar del sur, la mar brillaba
igual que el rostro de la enamorada.
Una mujer mordía una manzana.
Las estrellas de Homero la miraban.
Volaba el tiempo sobre los tejados.
Huía un tropel de bestias azuladas.
Desde el principio, y por siempre jamás,
una mujer mordía una manzana.
Mi corazón sentía oscuramente
que algo brillaba en esos dientes.
Mi corazón que ha sido y será tierra.

6 cuentos mexicanos para leer en español y en su lengua originaria

Nuestro humilde homenaje al pueblo mexicano, que en estos momentos està luchando contra el dolor y la desesperaciòn

Mitos, alegorías, relatos hilarantes o simplemente narraciones cotidianas que rayan en lo sobrenatural, es algo de lo que podemos encontrar en los cuentos indígenas descritos y contados de boca en boca en México, y por muchas lenguas, desde hace siglos.

Como bien se sabe, 68 lenguas y 11 familias lingüísticas se hablan tan sólo en nuestro país, de las cuales aproximadamente unas 30 culturas todavía permanecen muy presentes –con sus costumbres y sus rasgos originarios. Si bien se trata de una variedad lingüística bastante rica, hoy no es ni la mitad de lo que alguna vez existió en territorio mexicano.

Una de las formas de retomar los dialectos indígenas es sin duda el legado literario prehispánico. El cuento, a manera de ejemplo agradable e ingenioso, nos muestra fugazmente lo que en cotidianidad se construía a través de la pluma en tiempos antiguos. Una manera, también, de enriquecer el vocabulario mexicano.

Aunque muchas de estas lenguas son tan complejas de entender como de pronunciar, hoy gracias a internet podemos deleitarnos de sus historias; de la construcción de las palabras, de las ideas –quizá hasta de la armonía de éstas– para seguirnos asombrando de nuestra cultura sanguínea, pero sobre todo, para seguir superponiendo la importancia que es para las nuevas generaciones no dejar morir estas variantes lingüísticas.

A continuación te compartimos seis cuentos en distintas lenguas indígenas que a la par se yuxtaponen con su traducción al español:

 

1. Cuento náhuatl

On Tlatoani iwan Ichpoch / El rey y su hija

Sen Tlatoani kipiyaya sen ichpoch yejwan kinekiya nonamiktis, niman yejwa xkimatiya akinon iwan.

On Tlatoani okinminots nochimej on telpokamej yejwan chanejkej ompa para yejwa ma kitlapejpeni yejwan kwelitas.

Niman kemaj miyekej onosentlalikej, niman yejwa xkimatiya akinon iwan nemis.

On Tlatoani okijtoj:

—On yejwan kichiwas tlamahuizolli, nochpoch iwan nemis.

—¡Kwajli! —okitokej nochimej.

Achtopa opanok sen telpochtli motolinqui niman on Tlatoani okijlij:

—Nikmakawas macuilpoalli Tochtin niman tejwa tikmati ken tikchiwas para tikinsentlalis nochimej.

On telpochtli kipiyaya sen iakatlapitsal, niman okipits, kemaj nimantsin onosentlalikej nochimej on tochtin. In onochiw ipan tepetl.

Kemaj on tepochtli okinots on Tlatoani ma kita ika nemij macuilpoalli tochtin.

Niman on Tlatoani xonokaw ikan paktli, niman okijlij:

—Tla tejwa sanoyej titlakatl timitstsakwas ipan sen kajli tepantli niman chicuatzontli tlaxcaltl ijtik. Niman ijkwak tlanesis nikneki nikitas nion se tlaxcaltl. Xkwa nochi.

Okitsakwkej ikan chicuatzontli tlaxcaltl. Ipan tlakyo iwan on telpochtli okontilan iakatlapitsal niman okipits. Niman amanaman onosentlalijkej se mil wisakomej. Yejwamej in yolkej okwakej nochi on tlaxcaltl.

Niman on Tlatoani sanoyej opak niman yejwa okijlij:

—Tejwa iwan tinemis nochpoch.

Ijkon tej onochiw iwan on ichpoch on Tlatoani ika iwan onen sen telpochtli motolinqui.


El rey y su hija

Un rey tenía una hija que quería casarse, pero ella no sabía con quién.

El rey llamó a todos los jóvenes del pueblo para que ella escogiera al que más le gustara.

Luego, vinieron muchos jóvenes, pero ella no sabía con quién casarse.

El rey dijo:

—Mi hija se casará con el que haga un milagro.

—¡Bien! —dijeron todos ellos.

Primero pasó un joven pobre y el rey le dijo:

—Soltaré cien conejos y usted verá cómo le hace para juntarlos todos.

El joven tenía una flauta de carrizo y la tocó. Inmediatamente se acercaron todos los conejos. Esto sucedió en el monte.

Entonces el joven llamó al rey, para que viera que estaban los cien conejos juntos.

Pero el rey no quedó contento, y le dijo:

—Si es usted tan valiente, lo vamos a encerrar en una casa de paredes fuertes con dos mil cuatrocientas tortillas adentro. Cuando amanezca, no quiero ver ni una sola tortilla. Se las tiene que comer todas.

Lo encerraron, pues, con los dos mil cuatrocientas tortillas. A la medianoche el joven agarró la flauta de carrizo y la tocó. Inmediatamente se acercaron mil ratas. Estos animales se comieron todas las tortillas.

El rey quedó muy contento, y le dijo:

—Usted se casará con mi hija.

Y así fue como sucedió que la hija de un rey se casó con un joven pobre.

 

2. Cuento maya

 

Tsikbal tuuso’ob: / El pájaro reloj

Ku tsikbalta’al tumen úuchben máako’obe’, ma’ úuch beeta’ak ba’alche’obe’, k’a’aj ti’ Yuum K’uj ma’ u ts’aamaj u k’aaba’ mix juntúul ba’alche’i’.
Le beetik tu ts’aj u t’aanile yaan u beetik jump’éel cha’an tu’ux kun anchajak jump’el áalkab. Tuláakal ba’alche’ kun áalka’nako’ob, je’el bix kun k’uchulo’obe’ bey kun ts’abak u k’aaba’ob, paklan kun áalkanak ch’íich’o’ob yéetel ba’alche’ob.

Yuum K’uje’ tu ya’alaj ti’ u nojochil le ba’alche’ob ba’ax u tukulmajo’, ka’ p’áat túun u t’aanil le cha’ano’.
Ichil tuláakal le ba’alche’ob yaan yóok’ol kaaba’ yaan juntúul chan ch’íich’e’ táaj ki’ichkelem u k’uk’mel yéetel u chowak nej.
Náach u pakta’ale’ bey mina’an mix ba’al k’aas ti’e’, je’el bix a wilik máak seen jats’uts u yiche’ ba’ale’ táaj k’aas u puksi’ik’al; bey túun le chan chíich’a’ jats’uts u yila’al, ba’ax túun ku yúuchule’ táaj kaajal ti’ wenel, seen ku búuyul.
Ka’ ts’ab u yoojéelt tuláakal le ch’íich’o’ob yéetel ba’alche’ob le cha’an kun beeta’ako’, le ki’ichkelem ch’íich’a’ ma’ bini’ tumen weenij. Tu koj uláak’ ch’íich’ tu yoojeltaj.

-Húum, wa bey kun weenkech tu k’iinil le áalkabo’ ma’ ten a náajalt a k’aaba’ kaajaltech wenel.
Táaj yaachaj tu yóol ba’ax a’ala’ab ti’e’ ka’a jo’op’ol u tukultik ba’ax ken u beet u tia’al ka’a u náajalt u k’aaba’. Ka’a jo’op’ol u tukultik:
-Jaaj ba’ax ku ya’alik in nuupo’, táaj kaajalten wenel, ba’ax túun ken in beet beya’, wa ma’e’ ma’ ten in náajalt in k’aaba’.
Máan ka’ap’el k’iin chéen le táan u tukultik, ba’ax ken u beete, ka’ tu tukultaj u wenel táan chumuk bej, tumen beyo’, ken u yu’ub tu taal u juum u yook le ba’alche’obo’ chéen u líik’il u yáalkabe’ ku jo’op’ol u bin tu paach le u nuupo’obo’.
Je’el bix tu tukultajilo’, bey tu beetij, mix tíip’ik k’iin ka’a bin u ts’o’oks u wenel yóok’ol chúumuk beji’.
Ka’ sáaschaje’ tuláakal ba’alche’ob laj áalka’najo’ob, ba’ale le chan ch’íich’e’ ma’ tu yu’ubaj u máan u nuupo’obi’, ma’ úuch le ba’ax u tukultmaje’.

Ka’alikil tuláakal le ba’alche’ob táan u k’amik u k’aaba’ob, tu chi’ Yuum K’uje’, le chan ch’íich’a’ tu chéen ajal.
Ki’imak u yóol mix máak ku yilik yóok’ol beje’ ka’a jo’op’ol u chéen áalkab, seen ki’imakchaj u yóol ka’a tu yu’ubaj séeb u papakxiik’, ma’ aali’. Ma’ u yojel bixe’ ka’ tu chéen sutaj u pool u yil wa mix juntúul u nuup ku taal tu paach, le ku beetke’ chéen ka’ túup’ u yok’ol.

Jak’a’an u yóol tu kaxtik u ki’ichkelem nej, mina’an, chéen jump’el chan ch’ili’ yaan tu paach, ka’ tu paktaj k’iinej, táan chúumuk anij ti’ ka’an, ka’ tu na’ataj ba’axten mix máak ku yilik bej, tuláakal ts’o’ok u máano’ob tu yóok’ol u nej, ts’ats’acha’ta’abij.

Táan u yok’ol ka’ k’uch tak tu’ux unaj u k’uchul u yáalkab ka’achi. Yuum K’uje’ chéen tu paktik le chan ch’íich’a’ ta’aytak u túup’ul u che’ej yo’olal tu yilik bix anil u nej le chan ch’íich’a’. Yuum K’uje’ tu ya’alaj tí’ beya’:
-Ta wilik wa ba’ax úuchtech yo’olal kaajatech wenelo’. Te’e k’iina’ kin ts’áayk a k’aaba’ Toj, Tumeen bey p’a’atik a nejo’, toj, ma’ ten in wutskintech yo’olal u k’a’ajal ti’ a ch’i’ibalo’ob ba’axten ma’ unaj u máan u wenel máaki’.

 


El pájaro reloj

Cuentan los antiguos señores, que no había pasado mucho tiempo después de la creación de los animales, cuando Dios recordó que no le había dado nombre a ninguno. Por esta razón, anunció que haría una fiesta en la cual habría una carrera. Todos los animales correrían y conforme fueran llegando les iría dando su nombre. Correrían juntos aves y animales de la tierra.

Quetzal animal cultura MayaEl Señor Dios lo comunicó al lider de los animales y fue así como quedó concretada la carrera.
Entre todos los animales que hay en este mundo existe un pequeño pájaro muy hermoso, debido a su plumaje multicolor y a su larga cola.
A distancia se veía como un animal perfecto. Y así como cuando vemos a una persona hermosa pero de corazón muy feo o malo, este pajarillo se veía muy hermoso pero le encantaba dormir demasiado, se pasaba de dormilón.
Quetzal animal cultura MayaEl día que se anunció la carrera a todos los animales y también los festejos; este hermoso pájaro se durmió. Del pico de otras aves lo supo.
– Huum, si así vas a dormir el día de la carrera, no podrás ganar tu nombre, te encanta dormir.
Le dolió tanto este comentario, que empezó a pensar en la manera de participar y poder ganar su nombre. Esto era lo que pensaba:
– Es verdad lo que dice mi compañero, me encanta dormir ¿Qué haré entonces? De otra manera no podré tener mi nombre.
Pasaron dos días en los cuales solo esto pensaba. Entonces decidió dormirse en medio del camino, pues así, cuando oyera el ruido de todos los animales, el solamente se levantaría e iría atrás de sus compañeros.
Así como lo pensó, así lo hizo. No había salido aún el sol cuando fue a terminar de dormir en medio del camino.
Cuando amaneció, todos los animales participaron en la carrera, sin embargo, este pequeño pájaro no los oyó pasar, no sucedió lo que había pensado.
Mientras todos los animales estaban felices de haber recibido su nombre de la boca de Dios, esta ave apenas despertaba.
Contento estaba cuando despertó y no encontró a nadie sobre el camino y comenzó a correr. Sin embrago, mas contento se puso cuando sentía que al batir las alas con la fuerza acostumbrada volaba mas rápido, sentía que no pesaba. Sin saber porqué, viró la cabeza para ver si venía algún animal corriendo, cuando reventó en llanto.
Se hallaba asustado. Buscaba su hermosa cola, pero no quedaba mas que una delgada pluma. al mirar el sol y ver que se encontraba en medio del cielo, comenzó a comprender porqué no había ningún animal; todos habían pasado sobre su cola, la habían pisoteado.
Estaba llorando cuando llegó hasta la meta. El señor Dios, al ver a este pajarito se aguantaba las ganas de reír por el aspecto que tenía su cola.
El Señor le dijo así:
– ¿Ves lo que te pasa por dormilón? En este día te pongo el nombre de Recto, porque así quedó tu cola. Recto, no te la voy a componer, para que se acuerden tú y tus descendientes cuál es la razón por la que no debemos dormir demasiado.

 

3. Cuento otomí

Ár ‘rini ar de:thä pa ya ja’i / El origen del maíz para los humanos

Bí thogi ndunthe ya pa, pe ndunthe ya pa, ar dängu bí be ar de:thä jar jo’mi, pa ndi hñäts’i ma ‘na jar ha:i ho xki thets’i ar dehe. Ho:ntho mar me:ti ya thä. Bí hñeki ar jo’mi pa ndi ‘ñägi ya thä.

‘Nar pa ga:tho yá bo:ni ar ka mi tsa:ya: jar zabi, bí ‘ya:ni ar dängu: —¿Temu: gi pe:fi? Ar dängu bí dädi ke mi tsi ya thä.

Mi pädi ke ya jä’i himi tsi ya thä ne bí beni Kwä, ge’ä xki me:hni, ar ka bí xifi ar dängu: —Nugu:ga: di ‘yoga:, nu’bu: ho di nega:. ¿Gi ‘raki ir thä, pa ga häxka: jar ha:i, nu’bu: ho di ‘bu:ka:? Getho nu’bu:, ho di ‘bu:ka:, otho ya thä.

Ar dängu himbí ne bí ts’oni ár ‘be:ts’i. Pe ‘nehe ya xki umbi ar xuhñä ne mi ne ndi ‘mu:i ya’bu:, nu’bu: ho mi ‘bu:i ma ‘ra ya jä’i. Gem’bu: bí däti ar ka: —Ga ‘ra’i ma thä, pe gi tsiski jar lugar ho gi ‘bu:i. Bí nja’bu: bí gohi.

Ar ka bí gu:ki ya thä, ar dängu bí dets’e jár xu:tha ne bí ma ga:tho yoho jár ha:i ar ka. Bí nja’bu: bí gohi. Nu’bya ga:tho ya jä’i tsi ya thä. ‘Nehe ya dängu nu’bya nzäm’bu: ju:ki ya thä ja ya ngú.


El origen del maíz para los humanos

Hace mucho tiempo, pero mucho tiempo, la rata robaba el maíz del tapanco para llevarlo a otra tierra, rodeada de agua. Era la única dueña del maíz. Agujereaba el tapanco para robar las mazorcas.

Un día, durante sus viajes, el cuervo descansaba en la isla y le preguntó a la rata: —¿A qué te dedicas? La rata le contestó que estaba comiendo maíz.

Sabiendo que los humanos no consumían maíz y recordándose de Dios, quien le había mandado, el cuervo le dijo a la rata: —Yo ando a donde quiera. ¿Me das tu maíz para llevarlo a la tierra en donde vivo? Allá no hay maíz.

La rata no quiso deshacerse de sus bienes. Pero también ya estaba fastidiada y quería estar lejos de donde vivían otros seres. Después, contestó al cuervo: —Te doy mi maíz, pero me tienes que llevar al lugar donde vives. Así se pusieron de acuerdo.

El cuervo sacó las mazorcas, la rata se subió en su lomo y juntos se fueron a la tierra del cuervo. Así quedaron.

Ahora, todos los seres humanos comen maíz y también las ratas todavía roban las mazorcas de las casas.

 

4. Cuento zapoteco

 

 

Gwdil bchhee ke badao zu xlech / La guerra de los insectos

Chnia bda dillen lo yixtaon gát to gwdil ke nhaytonn, bekw’yiu, bellyix, kuchyix nha bxill; til’lhengakba bezj’llen, beser nha bzojé. Yoyte baki bazu’akba xnhid. Bell’ka balaa luz’akba, nhaytonn’ka based’akba ka wcheo’akba, lez bellyix’ka based’akba ka xit’akba. Kuchyix’ka nha bekwyiu’ka balaa luchj’akba, nha lao’ka btup’akba da xhixh wenllh gaken blul ke’akba.
Nha llaks’ke badao’ka balaa xhléch’akba; chhoplate llakzed’akeba nulhba gun gan lhao gwdil’nhi, nhall badup’akba be’akba xhtille ka gun’akba tabay’akba ba’ki. Nhall nhaytonn’ka ben’akba xhbab babengaksba gan, bi’ gun badao’ka chhake’akba, leska badaoka bazu’akba xnhid le bawalh’ aken til’lhengakba.
Ka bllin lla’n gaken’nha, yoyte banhít xnhid, bellyix’nha nhák xan nhaytonn’ka, nha to beserdao nhake xan badaoka zu xléch, leba nhak ba’sinn. Ka bzulhao gwdilen ben’akba kan bgan’akba dill; bdill beserdao’ka gan dzulhao xban bellyixen, ka gwlhá gan bdill beserdao’ka, llénkenllénheba’ bago xbamban lhadj nhiaba, lezka guk ke baka yalá, yoytebá wenklhe baxhonj’akba. Ki guk ben badao chinkw kanxhia’ka gan lhao bayix zán, dan guk’akba ba’sinn.


La guerra de los insectos

Un día corrió la voz en el bosque, de que iba a estallar la guerra entre burros, lobos, pumas, jabalíes y tejones contra avispas, abejas, abejorros y demás insectos con aguijones; todos los animales se prepararon para esta lucha. Los toros afilaron bien sus cuernos, los burros cómo dar sus patadas, los pumas ensayaban saltos. Los jabalíes y lobos amacizaban sus colmillos, mientras los changos amontonaban frutas para usarlas como proyectiles.
Por otro lado los insectos hacían lo mismo, preparaban sus aguijones; en los dos bandos había preocupación por quién iba a ganar, porque era necesario utilizar cuanta maña había; los cuadrúpedos se sentían ya victoriosos al saber de sus fuerzas.
Desde luego también los insectos hacían planes para derrotar al poderoso enemigo. Cuando llegó el día señalado, todos estaban preparados, el jefe de los cuadrúpedos era el puma; por el otro lado el líder de los insectos era una abeja, por su inteligencia. Al iniciar la lucha los insectos pusieron en práctica su plan, comenzaron por picar la parte donde empieza el rabo del puma, éste al sentir el dolor optó por huir con la cola entre las patas, igual suerte corrieron los demás animales. De esta manera fue como los insectos pequeños y débiles ganaron gracias a su inteligencia.

 

5. Cuento cora

 

 

Tátsi’u / El conejo

Ayée pu waríj í já’ati jayéin jantewáaka’a kúmu Tátsi’u. Entonse a’íjna… aah… yá’uche’ekan. Ayée pu atyá’ure’ene chájta’a. Jápui’i jautébe kúmu ja’a waískin, jápui’i jautébe wajíjwaka’a. Ayén ti’utañíu ti hín:
—Yo vendo maiz con todo y costales.
Wi yée nu.
Aaaah, pues ráanamuari’i, í muarabí ti’írara’a.
—¡Ah!, jápu wi já’ati jautébe yúuri ti ta tuane con todo y costal. —Mmmm.
—¿Ni tíahnanan?
—Jée we. ¡Watajé ché’e mo’ubé’eme’in!
Ja’uré’ene.
—¿Ni muépe pi ti htua í yúuri?
—Jée.
—Aaaah… ¿Já’achu ni píku?
—Pus tanto.
—Aaaah, ándale pues.
Jajtá jiráta’a. Jajtá mejiyá’uche’ekane [jíra’ara, ji…] jijtawájra’a
yá’uche’ekan. Ajtá raxíjtewa’a. Ajtáwa’a ye ja’utéchaxi. Puj mijmu xikára hetsé tiwa’atáratsiiri’i í tyáite… í… í… ti wá’añijri’i í túmin. El mijmo día pu hetsé, go’utá’ixa.


El conejo

Así se hizo la persona que se llamaba Conejo. Entonces ése… aah… anda- ba por dondequiera. Y así llegó a un pueblo. Allí en el pueblo, como por la esquina, allí parado gritó. Así dijo:
—Yo vendo maiz con todo y costales.
Así dijo.
Aaaah, pues lo escuchó la esposa de la cucaracha.
—¡Ah!, allá está una persona parada que vende maíz con todo y costal. —Mmmm.
—¿Le vamos a comprar?
— Sí. ¡Háblale, que venga!
Se fue.
—¿Tú eres el que vende el maíz?
—Sí.
—Aaaah… ¿Cuánto cuesta?
—Pus tanto.
—Aaaah, ándale pues.
Y le dio. Y [el conejo] se fue de parranda… se emborrachó por ai. Y lo
gastó. Y otra vez se paró. Pus el mismo día les dio un plazo… a la gente, a la que le pidió prestado el dinero. El mismo día, les dijo.

 

6. Cuento náhuatl 

 

On Kwanaka / La gallina

Se tonajli on kwanaka okinextij sen tlayojli. Okajkok ikan itenchochipiyaj, niman okinijli o iyeyi icniuhtlin:

—¿Akinon nechpalewis para nikontokas in tlayojli?

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa ka.

Okijtoj on miston:

—Nejwa ka.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa ka.

Ijkon tej, on kwanaka okimijlij:

—Nejwa noselti niktokas in notlayol.

Oajsik on tonajli ijkwak on kwanaka kinekiya kitlalmakas imil. Niman okijtoj:

—¿Akinon nechpalewis para nikontlalmakas nomiltsin?

On yeyimej ikojtojkej ika ka.

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa ka.

Okijtoj on miston:

—Nejwa ka.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa ka.

Ijkon tej, okijtoj on kwanaka:

—Nejwa noselti niktlalmakas nomiltsin.

Oajsik on tonajli ijkwak kinekiya kichipawas imil, niman okijtoj:

—¿Akinon nechpalewis para nikchipawas nomiltsin?

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa ka.

Okijtoj on miston:

—Nejwa ka.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa ka.

Ijkon tej, okijtoj on kwanaka:

—Nejwa noselti nikchipawas nomiltsin.

No sa no ijki onochiw ijkwak on kwanaka okipixkak on isin, ijkwak otlaox, ijkwak okinexkets on itlayol, ijkwak otis, niman ijkwak otlaxkaloj.

Kemaj okintlajtoltij:

—¿Akinon nechpalewis para nikwas in notlaxkal?

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa.

Okijtoj on miston:

—Nejwa.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa.

Okimijlij on kwanaka:

—Ijkwak niknekiya xnechpalewikan, onemonenekej, aman noseltinikwas in notlaxkal.

Ijkon okinkwepiltij on kwanaka pampa sanoyej tlatsiwkej kaktaj.


La gallina

Un día la gallina encontró un grano de maíz. Lo recogió con su pico, y dijo a sus tres amigos:

—¿Quién me va a ayudar para que siembre este grano de maíz?

Dijo el puerco:

—Yo no.

Dijo el gato:

—Yo no.

Dijo el perro:

—Yo no.

Así pues, dijo la gallina:

—Yo sembraré el grano solita.

Llegó el día cuando la gallina quería dar tierra a su planta de maíz. Y dijo:

—¿Quién me va a ayudar a darle tierra a mi planta de maíz?

Y los tres dijeron que no. Dijo el puerco:

—Yo no.

Dijo el gato:

—Yo no.

Dijo el perro:

—Yo no.

Así pues, dijo la gallina:

—Yo le echo tierra solita.

Llegó el día cuando la gallina quería limpiar su milpa, y dijo:

—¿Quién me va a ayudar para que limpie mi milpa?

Dijo el puerco:

—Yo no:

Dijo el gato:

—Yo no:

Dijo el perro:

—Yo no.

Así pues, dijo la gallina:

—Yo la limpiaré solita.

Lo mismo sucedió cuando la gallina quería cosechar su mazorca, al desgranarla, al utilizarla para hacer nixtamal, y al molerla para hacer tortillas. Entonces les preguntó:

—¿Quién me va ayudar a comer mis tortillas?

Cuando hizo la invitación para comer tortillas, entonces los tres juntos aceptaron. Dijo el puerco:

—Yo sí.

Dijo el gato:

—Yo sí.

Dijo el perro:

—Yo sí.

La gallina les dijo:

—Cuando quería que me ayuden, ustedes se negaron, y ahora solita comeré mis tortillas.

Así les pagó con la misma moneda, porque fueron flojos.

 

*Fuentes: 

X J N ÉN NTÁXJ, Narraciones Mazatecas con Glosario

Antología de cuentos indigenas, Rosa Román Lagun

LOS RELICARIOS DULCES

Autora: Delmira Agustini

Hace tiempo, algún alma ya borrada fue mía…
Se nutrió de mi sombra… Siempre que yo quería
El abanico de oro de su risa se abría,

O su llanto sangraba una corriente más;

Alma que yo ondulaba tal una cabellera
Derramada en mis manos… Flor del fuego y la cera…
Murió de una tristeza mía… Tan dúctil era,

Tan fiel, que a veces dudo si pudo ser jamás..