Las bellas e interesantes mujeres que guían imperceptiblemente la existencia de los genios del Arte. Bella Rosenfeld fue una de ellas. Distinguible por su tranquilidad y leal en su amor hacia al artista Mark Zajárovich Shagal (Marc Chagall). Escritora de siempre. Nace en Rusia en 1895 en Vitebsk en la misma ciudad donde nació el Pintor.

“Me llamo Marc, tengo espíritu sensible y nada de dinero, pero dicen que tengo talento”.
(Marc Chagall, “Mi vida”)

Bella, joven proveniente de una familia judía rusa, su padre un acaudalado negociante de joyas, la menor de 7 hermanos. Llegando a ser la única a frecuentar la escuela pública, brillante alumna, se gradúa en la Universidad en Literatura. Tiempos de estudiante, periodo de escritura y de desarrollar su afición por el teatro. Su influencia fue fundamental en la obra de su marido. Escribía con sutileza, con encanto como las pinturas de Chagall. La unión de ambos era así perfecta, casi simbiótica. Sus narraciones eran descripciones simples, del cotidiano vivir, personajes comunes, jubileo de las fiestas judías, adoración por las plantas, por las flores, recuerdos de niñez y adolescente. Como si volcara la pintura de Marc en sus historias, entregando un traspaso de colores, como una pluma mágico, como mágico eran los pinceles del maestro. Ella escribía un trasluz de su existencia.

Su talento fue parte de la educación recibida, privilegio considerable para una joven judía de esa época. Marc la conoce después de sus innumerables viajes por el mundo, cuando torna a su ciudad natal Vitebsk en 1909. Al año siguiente viajan juntos a París, como novios y posteriormente en 1915 se casan, habitando en San Pietroburgo, al año siguiente nace su hija Ida, la hija de Moishe Shagal el hombre. Residen a París, para luego trasladarse al sur del país, donde se esconden por la avanzada de Hitler, allí ella inicia a escribir en yiddish. En 1939 comienza a traspasar en el papel sus pensamientos y sensaciones, después de un viaje a Polonia. Época del antisemitismo. La obra escrita es Brinnande Ljus en yiddish (Brenendike Likht – Burnings Lights 1939) Come fiamma che brucia: Io, la mia vita e Marc Chagall,( edición italiana 2012) el libro es una autobiografía de la escritora donde se visionan 68 diseños de Chagall. Ya en 1922-23 había trabajado en la traducción ruso- francés del libro de Chagall Mi Vida.

“Abría la ventana y junto con Bella entraba en mi cuadro azul de cielo,
amor y flores. Vestida toda de blanco o de negro aparece
desde hace ya tiempo en mis cuadros, como guía de mi arte”
poeta del ensueño del ensoñar de fantasía y de un universo de colorido
(Marc Chagall, “Mi vida”)

 

La obra Yo y la Aldea, es la realidad con los pinceles, en una atmósfera religiosa judía, de un cotidiano pueblo ruso. Tanto en su pintura como en la grafía de su escritura, es todo un compás, una sonata, el arte de Chagall es flotante como sus cuadros. Sus formas son libres y gráciles. Las obras tienen una velocidad de movimiento inigualable en una obra pictórica, son únicas. Bella, a su vez, en el primer encuentro, narra la impresión que le dejó cuando encontró a Marc: sus ojos azules, cristalinos del artista, la impresionan:

Donde pueden se pueden ver los ojos, éstos son azules, como si hubieran bajado directamente del cielo. Son distintos a los de las demás personas, largos almendrados. Están muy separados el uno del otro: como barcos que navegan con independencia. Nunca he visto semejantes ojos…

(Marc Chagall, “Mi vida”)

La relación entre ellos navegó en un tranquilo océano de amor ideal, entre emociones, religión y llevar a cabo un tiempo de ensueños. El arte del maestro y la escritura sutil de ella se entrecruzó para originar una perfecta unión entre dos personas homogéneas, con una estrella que anhelaba unir dos similitudes para resplandecer en un universo quimérico.

El libro de Bella, Brinnande Ljus fue publicado tres años posteriormente a su muerte. Un homenaje de una prolongación de un amor mítico. Su último viaje lo realizaron en 1941 a Nueva York, ciudad donde la escritora contrae una infección viral, muriendo en 1944.

El romanticismo no solo se aviva en la pintura de Chagall, sino también en su propia vida, junto a Bella y su hija Ida.

 

http://diariojudio.com

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