Autora: Laura restrepo

 

“Los años le habían pasado a través como el rayo de luz por el cristal: la habían dejado intacta. Sintió que en el fondo de su pecho nacía por ella un amor perdido y una admiración oceánica, sólo proporcional al fastidio y al menosprecio que empezaron a brotarle a borbotones por su propia persona. Le pareció impresentable su abultada barriga, trató de alisarse el traje arrugado durante el vuelo, le pesaron más que nunca las bolsas de los ojos, supo que el cigarrillo que acababa de fumarse le había dejado un pésimo aliento. Nunca jamás había estado tan desamparado como en ese instante, sintiéndose único habitante del inclemente país del tiempo, víctima solitaria y selecta del correr de los días y las horas, que lo habían molido con sus diente minúsculos”.

“La voz de ella, que seguía fluyendo comunicativa y cantarina, penetraba cada vez menos en los oídos de quien había llegado a una conclusión sin apelaciones sobre la inutilidad de hacer esfuerzos para salvar una situación que desde el principio venía haciendo agua y que tarde o temprano se iría a pique tan estrepitosamente como el Titanic.”

“Ella, sin embargo, parecía tener una idea opuesta sobre cómo se debía manejar este ríspido momento, y se empeñaba con una fogosidad admirable en romper el hielo. Se disculpaba por la cantidad de maletas, ofrecía cigarrillos, hablaba del estupendo apartamento que había conseguido a la orilla del mar y en medio de campos de golf, de Alejandra y su tortuoso noviazgo con el indescifrable Nikos, de las indicaciones que debían seguir para llegar sin perderse a Pompano Beach. Pero él la fue doblegando con una táctica eficaz que consistía en combinar comentarios apáticos con respuestas monosilábicas, hasta que ella, aparentemente derrotada, optó por cerrar la boca.”

“Esa noche, en un aterciopelado y brumoso club nocturno brindaron con Viuda de Clicquot servida por cabareteras de escasas lentejuelas, y a la tercera copa, hacia la mitad de My Way de Frank Sinatra, él roció con champaña el rescoldo de su antiguo amor y vio con asombro cómo brotaban llamaradas azules”.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s