Para entender la obra de Kandinsky, que a más de uno podría resultarle aleatoria y caprichosa, creemos imprescindible conocer un poco su pasado y por lo tanto sus comienzos. Hoy vamos a ver con vosotros qué fue del joven Kandinsky y sus obras más tempranas.

Parece que Wassily Kandinsky nació en Moscú el 4 de diciembre de 1866, en una época de prosperidad económica y cultural durante la cual, más concretamente en 1861, Alejandro II había decidido repatriar de Siberia a algunas familias proscritas. Una de esas familias era la Kandinsky, desterrada durante algunos decenios a la Siberia Oriental, más concretamente en Kjachta, un centro muy importante de comercio de té, oficio que con el que seguiría su padre. Su madre, por otro lado, fue Lydia Ticheeva, famosa por su inteligencia y belleza. La relación de sus padres fue efímera puesto que trasladaron a Kandinsky padre a Odessa en 1871 por asuntos comerciales, lo que hizo que sus padres se separaran y su tía Elisabeth Tichevva se hiciera cargo de él. No será hasta 1886 cuando regresará a Moscú tras conseguir una plaza en la Universidad de la ciudad dentro de los estudios de Derecho y Economía, algo bastante alejado del arte, pero no olvidado ya que ocupaba sus horas libres. A su madre siempre la reconoció como un ideal de perfección y contradicciones: «belleza sobria y grave, sencillez exquisita y una energía inagotable». Por esta razón su madre se le aparece como la personificación de la «Madre Moscú». Kandinsky intuía el origen de sus aspiraciones artísticas en la combinación de antagonismos y contrastes de su madre con la imagen espiritual de su Moscú interior.

Domingo (Rusia antigua), 1904.

Gracias a uno de los estudios que tuvo que realizar para la universidad, recorrió la campiña rusa donde captó el espíritu decorativo lleno de color de la cultura rusa: muebles, casas, indumentaria, iglesias… Ésta sería una fuente de motivación para él: «Dejar que el espectador  se pasee por el cuadro, obligándole a disolverse en él, absorto y ensimismado». En 1882 consiguió su licenciatura y un puesto de asistente en la Universidad de Moscú donde conocería a Anja Tschimiakin, su prima y única oyente femenina de la institución con la que contraería matrimonio en 1892.

Fue entonces cuando Kandisnky se vio en la encrucijada de elegir entre una proposición para el puesto de profesor en la Universidad de Dorpat o una vida artística. Según su propio testimonio dos acontecimientos determinaron su elección: la exposición de los impresionistas franceses celebrada en Moscú donde se presentó el cuadro de Monet Montón de heno, y la ópera de Wagner Lohengrin, presentada en el Teatro Imperial de Moscú. Aquellas dos experiencias impulsaron su sensibilidad artística aunque fue en 1896 cuando el físico francés Antione Henri Becquerel descubrió la radiactividad, cuando ante él se abrió un mundo lleno de contradicciones y absurdos elevando al arte como la única forma de tomar una postura que le permitiera seguir avanzando: «En mi espíritu equiparaba la desintegración del átomo con la del mundo entero. De repente cayeron los muros más firmes; todo parecía inseguro, vacilante y débil. No me hubiera extrañado si ante mis ojos una piedra se hubiese disuelto en el aire, volviéndose invisible».

El cometa, 1900.

La decisión de Kandinsky era inamovible y junto a su joven esposa, a la que no le convenció mucho esta decisión, abandonaron Moscú para trasladarse a Múnich donde con treinta años comenzaría sus estudios de arte y pudo dedicarse a su visión particular de una nueva pintura. Por aquella época los artistas Franz von Lenbach y Franz von Stuck dictaban la trayectoria artística a seguir, aunque en 1892 ya se había puesto en marcha la Secesión de Múnich, una serie de artistas que luchaban en contra de historicismo académica y a favor de las tendencias simbolistas.

Pareja a caballo, 1906.

Entre dos mundo se movía Kandinsky, que durante los primeros años se sometió a la rígida disciplina del dibujo del desnudo en la escuela de Anton Ažbe, algo que se resultaba odioso y no dio resultados notorios. Sin embargo, las clases del propio Ažbe le resultaban más importantes, ya que pintaba en estilo impresionista y le sugería una técnica divisionista, basada en la yuxtaposición de colores puros que Kandinsky emplearía más tarde en sus estudios de paisaje. Poco después cambió de academia, más concretamente a la de Franz von Stuck donde conocería a Paul Klee y Hans Purrmann, y donde además aprendió la concepción compositiva del motivo. Allí también hizo amistad con Ernst Stern, asistente  de Stuck, quien más tarde junto con el artista Waldemar Hecker y el escultor Wilhelm Hüsgen fundarían el cabaret literario y artístico «Die Elf Scharfrichter» (Los once verdugos), grupo en el que Kandisnsky encontró el apoyo para llevar a cabo una política de exposiciones avanzada al margen de las salas académicas y dejar a un lado cualquier tipo de enseñanza. Kandinsky empezaba a forjar su futuro.

 

 

Artículo tomado desde: http://queaprendemoshoy.com

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