CALLARSE

Autora: Idea Vilariño

Estoy temblando
está temblando el árbol desnudo y en espejos
cantando
y cantando está la luna
riendo
sin silencios
la lírica y romántica
flauta y en cielo en hoz
por vez primera
se abren su luz cereza y el estiércol.

No se pueden quejar ni las mañanas
ni el ardiente sopor que por lo estéril
no canto más no canto
ni puedo deshacer en primavera
ni negarla y beber
ni matar sin querer
ni andar a tientas
ya que el aire está duro
y hay monedas locuras
esperando
la marca del el agua
en desazón riendo
riéndose riendo.

Ah si encono si entonces
ya no quiero
ya no pude se pasa nunca alcanza
una ola se vaga la marea
se desconcierta así
y el sol no existe aquí más que en palabras
Pero en cambio en el cielo
caben muchas pero muchas. A veces
se molestan se muerden
en los labios.

La Poesía Terminó Conmigo

Autor: Nicanor Parra

Yo no digo que ponga fin a nada
no me hago ilusiones al respecto
yo quería seguir poetizando
pero se terminó la inspiración.
La poesía se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal.

Qué gano con decir
yo me he portado bien
la poesía se ha portado mal
cuando saben que yo soy el culpable.

¡Está bien que me pase por imbécil!

La poesía se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal
la poesía terminó conmigo.

7

Autor: Oliverio Girondo

La noche, navegando
como ayer,
como siempre,
por aguas de silencio,
de calma,
de misterio,
Y el campo, las ciudades,
los árboles,
lo inmóvil,
rodando por el aire,
como ayer,
como siempre,
a miles de kilómetros,
hacia el sol,
hacia el día,
para seguir de nuevo,
sin descanso,
sin tregua,
el mismo derrotero
de oscuridad,
de estrellas.

¡Qué motivo de asombro!
¡Cuánta monotonía!

LLUVIA DE OTOÑO

Autor: Juan Ramón Jiménez

(Llueve, llueve dulcemente…)

… El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra…
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente

Esté el horizonte triste;
¿el paisaje ya no existe?;
un dia rosa persiste
en el pálido poniente…
Llueve, llueve dulcemente.

Mi frente cae en mi mano
¡Ni una mujer, ni un hermano!
¡Mi juventud pasa en vano!
— Mi mano deja mi frente… —
¡Llueve, llueve dulcemente!

¡Tarde, llueve; tarde, llora;
que, aunque hubiera un sol de aurora
no llegará mi hora
luminosa y floreciente!
¡Llueve, llora dulcemente!

 

Arte; Efraín Guerrero (Colombia)

 

Sirenas: Hijas del Mar y Perdición de los Hombres

Las sirenas, esos seres de naturaleza fantástica cuyo mito ha llegado hasta nuestros días, tras nacer en la más lejana antigüedad… Creemos que todo lo sabemos acerca de ellas, sobre su sensualidad y con respecto a sus hipnóticos cantos. Pero ¿y si en realidad no conocemos tanto o lo que conocemos no es tan riguroso como creíamos? Por ejemplo, la etimología del propio término “sirena”,  se ha relacionado con el vocablo púnico “sir” –canto– y el semítico “seiren” –hembra que fascina con sus cantos–. Y de hecho, una de las principales armas con que contaban las sirenas era, precisamente, su atractivo canto capaz de enloquecer y subyugar hasta al más frío de los mortales.

water serpents ii by gustav klimt

En cuanto a su físico, normalmente se las suele representar como un híbrido con torso y cabeza de mujer y con una larga cola de pez de cintura hacia abajo. Sin embargo, también existen las sirenas con cabeza de mujer y cuerpo de ave.  En la Antigüedad estaban consideradas como “aves de almas” puesto que disponían de la capacidad de atraer a las almas hasta una agónica muerte y por eso se las representaba como una criatura a mitad de camino entre ave y mujer. Representación que será la que impere hasta la alta Edad Media. Iconográficamente hablando podrían llegar a confundirse con las arpías, (otros híbridos con cuerpo de ave y cabeza femenina), pero existe una gran diferencia entre ambos grupos: el aspecto de las arpías era repugnante mientras que el de las sirenas era sumamente atractivo y sensual.

SIR FREDERIC LEIGHTON: Eng. The Fisherman and the Siren.

En las culturas helenísticas se las consideraba una especie de diosas del más allá que cantaban a los muertos en las Islas de las Bienaventuranzas o Islas Afortunadas. Sin embargo, el mundo griego no nos ofrece una clara genealogía de las sirenas. Algunas fuentes exponen que son hijas de Melpómene (musa de la tragedia) y de Aqueloo (dios del río homónimo y primogénito de los dioses-ríos), pero otras afirman que son hijas de Estérope (musa de la poesía y la danza). Incluso las hay que aseguran que nacieron de la sangre de Aqueloo cuando fue herido por Heracles. Su metamorfosis en híbridos fue producto de un castigo de Deméter al no impedir que Perséfone fuese raptada por Hades. Aunque también se dice que Afrodita les quitó su belleza porque despreciaban las artes del amor.

Sirenos de Howard Johnson, pintados bajo una luz muy potente que proviene del exterior del mar.

De acuerdo con el mito más difundido, habitaban una isla del Mediterráneo que tradicionalmente se situaba frente a la costa italiana meridional, más concretamente frente a la costa de Sorrento. La realidad apunta hacia que su mito nació como respuesta al peligro que entrañaban las travesías marinas cercanas a dicha costa, la de Sorrento, que producían numerosos naufragios y muchas muertes.

Sirena de Waterhouse.

La primera constancia escrita aludiendo a las sirenas que conservamos es la que nos ofrece el canto XII de La Odisea en el que se relata que Ulises, siguiendo los consejos de la hechicera Circe, taponó con cera los oídos de sus marineros para hacerse atar al mástil y poder escuchar sus cantos sin sucumbir a ellos. Existen textos que nos hablan de sólo dos sirenas. Pero otras tradiciones hablan de tres: Pisínoe (Parténope), Agláope (Leucosia) y Telxiepia (Ligia). O, incluso, de cuatro: Teles, Redne, Molpe, y Telxíope.

Parece ser que, a través de la transmisión oral de los poemas de Homero, las sirenas fijas a las rocas se fueron transformando en aves voladoras influidas por otras culturas como la egipcia y por la representación concreta de Ba, cuya imagen era un pájaro con cabeza humana que volaba desde la tumba para unirse con el Ka.

Pintura de Draper Herbert, donde se representa la escena de Ulises y las sirenas, aquí vistas como mujeres peligrosas.

LAS SIRENAS Y EL ARTE

El mito de las sirenas ha sido, desde siempre, un tema del que han gustado muchos artistas a la hora de elaborar sus creaciones. Esta pasión artística pasó a Roma desde el mundo griego y desde allí se extendió por toda la cuenca del Mediterráneo. Fue en las ilustraciones de libros merovingios y carolingios cuando aparecieron por vez primera en el arte cristiano occidental y con el transcurrir del tiempo las iremos encontrando formando parte de la decoración de capiteles, ménsulas y otros elementos arquitectónicos, así como en la decoración de las sillerías de coro o en las vidireras de las iglesias.

Durante los siglos XII y XIII conviven las sirenas-pájaro y las sirenas-pez, pero serán estas últimas las que, poco a poco, vayan dominando en la imaginería popular, desbancando a las sirenas aladas.

Obra titulada The land baby, el hijo de la tierra. Pintura de John Collier.

Asimismo se las comienza a representar portando instrumentos musicales y sosteniendo peces o caracolas. A partir del siglo XII normalmente se las acompañará con un espejo o peine, símbolos, ambos, de la seducción femenina por aquellos tiempos.  En esta época poseen un carácter moralizador: representan los placeres mundanos, las tentaciones existenciales y las distintas vanidades. Carácter moralizador que permanecerá vigente hasta el siglo XVI. A veces también son representadas junto a sirénidos masculinos o tritones o, incluso, junto a centauros.

Durante los siglos de arte Gótico, dejarán de formar parte exclusivamente de contextos religiosos y morales para pasar a formar parte de lo profano y coloquial. Tendencia que continuó a partir del Renacimiento, cuando las sirenas se convirtieron en un mero pretexto para lucir la desnudez del cuerpo femenino, moda que sigue viva en nuestro mundo actual.

La sirena y el pescador. Existen muchas pinturas con ambos personajes, como esta pintura de Knut Ekwall.

Hermosas y seductoras, coquetas y peligrosas, divinas y terrenales… Las sirenas nos acompañan desde hace milenios, susurrándonos al oído esas tonadas malditas que sólo el héroe literario pudo escuchar y contar.

Las sirenas, de Charles Edouard Boutibonne.

Artículo tomado desde: http://www.ancient-origins.es

Los cazadores de miel del Himalaya: arriesgar la vida por el dulce manjar de las abejas

 

La  tribu Gurung de Nepal lleva siglos cosechando miel en las paredes de roca del Himalaya, arriesgando sus vidas mientras desarrollaban esta ancestral tradición que han aprendido a lo largo de muchas generaciones. Pero ahora, la recolección de esta miel, un proceso que les ocupa durante tres días y que llevan a cabo dos veces al año, se enfrenta a la grave amenaza de la rápida desaparición que está sufriendo la población de abejas, a la comercialización de la miel medicinal y al turismo.

Los Gurung, también llamados Tamu, son una tribu indígena de las montañas y valles de Nepal. Su historia y orígenes no se conservan de forma clara porque en el pasado su tradición era oral, y no hacían uso de ningún sistema de escritura. Sin embargo, se cree que los Gurung emigraron desde el Tibet, en el siglo VI, hasta la región central de Nepal.

Los Gurung de Nepal son verdaderos maestros de la recolección de la miel. Una labor en la que arriesgan sus vidas al buscarla en panales construidos sobre las paredes rocosas del Himalaya, utilizando sencillas escalas de cuerda, confeccionadas a mano, así como largas varas llamadas “tangos.” La mayoría de estos panales de abejas están situados en gigantescos e inaccesibles precipicios fuera del alcance de los depredadores, gracias a lo cual las abejas consiguen una mayor exposición a la luz solar.

En diciembre del año 2013, el fotógrafo Andrew Newey pasó dos semanas viviendo con los Gurung en un remoto pueblo del centro del distrito Kaski de Nepal, acompañándoles durante los tres días de caza de la miel correspondientes al otoño y documentando los riesgos y las habilidades de esta tradición en vías de extinción.

“Durante cientos de años, las habilidades requeridas para poder realizar tan sagrada y antigua tradición se han estado aprendiendo y transmitiendo de generación en generación, pero ahora tanto el número de abejas como el de recolectores de miel ha descendido rápidamente por los crecientes intereses comerciales y  el cambio climático,” escribe el señor Newey.

Antes de que dé comienzo la caza de la miel, los cazadores, conocidos como “kuiche,” realizan una ceremonia para apaciguar a los dioses del precipicio. Esta ceremonia incluye el sacrificio de una oveja, ofrendas de flores, frutas y arroz, y el rezo de oraciones a los dioses para garantizar la seguridad de los recolectores. Disponer de la protección de los dioses supone un rotundo seguro de vida para estos cazadores, que escalan las paredes de roca sin arnés y dependiendo de sencillas escalas de cuerda hechas a mano que heredaron de sus antepasados.

Por otra parte, los cazadores de miel también utilizan humo para expulsar de sus panales a los millares de furiosas Apis Laboriosa: las abejas más grandes del mundo. A continuación hacen uso de unas largas varas llamadas “tangos”, a las que han incorporado previamente una hoz en uno de sus extremos, para cortar así el panal de la pared de roca. Por medio de una segunda vara agarran el panal y lo introducen en una cesta, para acto seguido bajar la cesta hasta el suelo. Hasta doce hombres ayudan al cazador en su trabajo.

Tras una caminata de tres horas hasta el pueblo, cargando aproximadamente con 20 kilos de miel, ésta se reparte entre los miembros de la tribu. Por lo general uno de los primeros usos que se le da es el de preparar con ella una taza de té de miel.

La caza de la miel se está viendo amenazada en la actualidad por diversas cuestiones: el decreciente número de abejas debido al cambio climático; la disminución del numero de cazadores de miel, ya que cada día son menos los jóvenes de la tribu interesados en aprender este oficio; la cada vez mayor reputación medicinal de la miel del Himalaya como resultado de la apertura de los derechos para cosechar miel a numerosos nuevos empresarios por parte del gobierno, en lugar de apoyar a los Gurung para que su miel pueda ser exportada y vendida a otras naciones; y la creciente comercialización de “excursiones para la caza de la miel” a turistas, que provocan el agotamiento de los recursos naturales que, hasta ahora, eran utilizados exclusivamente por los tradicionales cazadores de miel.

La recolección de miel es una de las más ancestrales actividades de las que se tiene noticia, y aún es  practicada por las sociedades indígenas de diferentes regiones de Africa, Asia, Australia y América del Sur. Algunas de las pruebas arqueológicas más antiguas sobre la recolección de miel se hallan en una serie de petroglifos que se remontan a hace 10.000 años descubiertos en cuevas de Valencia, España.

 

Artículo tomado de www.ancient-origins.e

 

Tu boca

Autor: Ramón de Campoamor

Para formar tan hermosa
esa boca angelical,
hubo competencia igual
entre el clavel y la rosa,
la púrpura y el coral.

Mintiendo sombras del bien,
en ella el mal se divisa,
por lo que juntos se ven
ya la apacible sonrisa,
ya el enojoso desdén.

Y en los senos abrasados
engendra con doble holganza,
o con tormentos doblados,
cada risa una esperanza,
cada desdén mil cuidados.

Cual las conchas orientales
en tu boca, y por vencerlas
muestra en riquezas iguales,
cuando desdena, corales,
y cuando sonríe, perlas.

Y si con sombras de bien
tal ez el mal se divisa,
es porque en ella se ven
guardar la miel de su risa
las flechas de su desdén.

Si a mí su rigor alcanza,
al ver su hermosura, siente
el corazón doble hlganza;
y aunque un desdén me atormente,
déme una risa esperanza.

¡Bien haya la ducle boca,
que sólo sus frescos labios
el aura pasando toca;
que haciendo el ámbar agravios,
su miel a gustar provoca!

¡Oh, bien haya cuando ufana
dando enojos a la rosa,
muestra su cerco de grana,
fresca como la mañana,
como el azahar olorosa!

Y si acaso dulcemente
suelta plácida congojas,
ya es el rumor del ambiente,
ya el susurro de las hojas,
ya el murmurar de la fuente.

Si alegres sones respira,
las aves del prado encanta;
y si a vencerlas aspira,
con las que gimen, suspira;
con las que gorjean, canta.

Tu miel, aroma y colores,
rinde en amante oblación,
flor, ante cuyos primores,
mustias é inútiles flores
las flores del valle son.

El néctar mas regalado
deja que de amores loco
beba en tu labio abrasado;
para una abeja es sobrado
lo que para muchas poco.

¡Mas ah! que vertiendo quejas,
me esquivas tu dulce miel;
en vano de una te alejas
si ves que miles de abejas
poblando van el verjel.

¡Ay de la rosa encarnada,
que en su seno de carmín
niega a una abeja la entrada!
Tantas la acosan al fin,
que queda sin miel, y ajada.

¡Ay de las cándidas flores,
si alzan su capullo tierno
del estío a los ardores!
¡Ay del panal, si el invierno
lo hiela con sus rigores!

Dame los gustos sin tasa,
pues ves qeu el sol estival
las tiernas flores abrasa;
mira que amarga el panal
cuando de sazón se pasa.

Ríndete a mí placentera:
no te rinda con agravios
de abejas la turba fiera:
que herir esos dulces labios
herirme en el alma fuera.

De ese tesoro las llaves
dame, y sus dones ardientes
libaré en besos süaves,
sin que lo canten las aves,
ni lo murmuren las fuentes.

ALMA DESNUDA

Autora: Alfonsina Storni

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al inviemo que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
Con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega,

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

EL ÚLTIMO RINCÓN

Autor: Miguel Hernàndez

El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.

Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.

Por el olivo lo quiero,
lo persigo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.

Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.

Los olivos moribundos
florecen en todo el aire
y los muchachos se quedan
cercanos y agonizantes.

Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales:
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.

Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarte,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.

Beso que viene rodando
desde el principio del mundo
a mi boca por tus labios.
Beso que va a un porvenir,
boca como un doble astro
que entre los astros palpita
por tantos besos parados,
por tantas bocas cerradas
sin un beso solitario.

¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?

Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres,
al rincón de pelo denso
donde relampagueaste.

Como un rincón solitario
allí el hombre brota y arde.

Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.

La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.

El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe.
Y entre el clamor de los dos
mis pasiones se debaten.

El último y el primero:
rincón donde algún cadáver
siente el arrullo del mundo
de los amorosos cauces.

Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.

Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.rio,

Istria, el jardín del Adriático

No hay fronteras para el sabor que destila la Península de Istria, sea su población italiana, eslovena o croata. El Mar Adriático puso denominador común a su arquitectura, playas y recetas gourmet: la excelencia. Istria vio piratas en sus costas, romanos, bizantinos, turcos y austriacos. Al final atesora lo mejor de todos ellos, entre el Golfo de Venecia y la Costa Dálmata. Tres países se entienden allí en el dialecto de la buena vida.

Rovinj (Istria, Croacia)

La caída del Telón de Acero cambió los mapas en Europa, atendiendo a nacionalismos durante siglos soterrados. Hasta el Danubio habían llevado rusos y otomanos sus disputas. Pero, tras las dos guerras mundiales, todo imperio se retiró de los Balcanes, dando lugar provisionalmente al Estado yugoslavo… Un avispero de minorías raciales y religiosas, llamada tarde o temprano a ondear distintas banderas, aunque bajo afinidad inevitable de idiosincrasias. Tal ocurre cuando hablamos de la Península de Istria como espacio geocultural por encima de las nacionalidades que contiene. Un pescador de Eslovenia tiene más en común allí con su homólogo croata que con sus compatriotas de los Alpes.

croatia_istria_

La Península de Istria imprime carácter, hable dialecto veneciano de Trieste o lenguas eslavas. Eslovenia fue el primer Estado en constituirse al estallar la guerra serbo-croata de 1993, logrando salida marítima para separar las fronteras italianas del conflicto. Después se hizo valer Croacia como país independiente. La población croata ocupaba casi todo el litoral adriático de los Balcanes y, en consecuencia, la mayor parte de Istria quedó de su lado, entre el Golfo de Trieste y la costa de Knavar.

Dalmacia se llamó esta comarca, bajo posesión romana, el año 177 a.C. De ahí que Eslovenia lleve conservando en pie, más de dos milenios, el palacio pretoriano de Koper, su puerto peninsular más activo. Los piratas tenían en Istria una de sus plazas fuertes, dueños de los secretos para navegar sus corrientes marinas. Ya el historiador griego Estrabón se refería a la dolce vita de sus latitudes… En fin, los posteriores trasvases de población impuestos por las potencias que allí gobernaron hicieron el resto a la hora de unir a unos y otros bajo la misma brisa adriática, por encima de fronteras trazadas o por trazar. Unas fronteras bastante diluidas, ahora, al ingresar Eslovenia y Croacia en la UE.

Viaje en el tiempo

 

La ciudad italiana de Trieste no pertenece a la Península de Istria, pero viene a ser el acceso natural a ella para los viajeros que llegan del Mediterráneo Occidental. Trieste, encrucijada entre la Europa del Este y el Oeste, dos estilos diferentes tres décadas después de la Perestroika. Para comprobarlo no hay más que desplazarse 30 metros de su estación de tren modernista a la de autobuses. Una calle separa su Ferrovia del hangar donde los viejos autocares del socialismo real ponen rumbo a los Balcanes, con pasajeros taciturnos… Todo un viaje en el tiempo.

Solo Muggia conserva nacionalidad trasalpina, a día de hoy, entre las localidades preferentes de la península. Y eso que hasta 1797 dominó  aquellos pagos la República de Venecia, lo que explica que aún se hable italiano en Rovinj, el extremo sur de Istria. Muggia en todo caso se postula como centro turístico norte, antes de pasar a sus espacios eslovenos, sin que su periferia fabril haga presagiar lo mejor: el relax de playas a la sombra de villas con encanto que desde Koper llega más tarde. Koper tira del antiguo Condado de Istria hacia el sur, entre fuentes, arcadas y callejones venecianos que no impiden la amplitud de plazas como la que recuerda a Tito, el caudillo socialista que gobernó Yugoslavia durante 27 años.

Muggia

Koper

Apenas 42 kilómetros de costa adriática posee Eslovenia. Los suficientes, sin embargo, para custodiar también unas salinas, cerca de las cuales, en Portoroz, opera una granja salvaje de peces, que nada tiene de piscifactoría. En cuanto a puertos deportivos, Piran le pone al país plaza mayor frente al mar, galerías de arte y tabernas de genuino sabor, en un intento de dirigir su turismo hacia el consumo cultural. Porque se trata de un burgo cuyas casas caen en cascada hacia la ensenada, con señas de identidad modernistas entre los estilos Liberty y Secession de sus edificios. Fue Piran antiguo faro de navegantes, lo que le otorga autoridad estética.

 

Portoroz

Edificio Antiguo Del Faro De Piran En Eslovenia

Vestigios romanos

 

El interior esloveno de la península abunda asimismo en conjuntos monumentales y amurallados tales como Rihenberg y Stanjel, donde la familia Ferrari se hizo diseñar espectaculares jardines. Se diseminan por latitudes cársticas y Gorisçia reina sobre ellos entre viñedos, con el museo etnográfico más llamativo y un festival de jazz que ha traído artistas residentes al lugar, tanto patrios como foráneos. Queda dicho que Piran desciende hacia las aguas a modo de ladera.

Štanjel, Slovenia,

Y, ya por tierras croatas, de esta guisa encuentran también la playa, hasta la localidad de Porec, pueblos menores como Savudrija, Umag y Novigrad, también amurallado este último y dueño de un celebrado festival veraniego que atiende por Cittanova Music Nigths. Hablamos de tierras que se adentran en el mar y vivieron de la pesca, industria que en Porec se remonta a la mitad del siglo XIX. Decumanus y Cardo Maximus se siguen llamando las avenidas de Porec, rumbo al templo de Neptuno que vio tallar mosaicos bizantinos en la Basílica Eufrasiana, su primera construcción cristiana, hoy Patrimonio de la Humanidad. Fuera del casco antiguo custodia Porec las estalactitas cavernícolas de Beredine y, para prevenir conductas primitivas del turismo, lo conduce a los complejos Laguna Verde y Azul, asimismo extramuros. En Porec quedan casas romanas y palazzos venecianos que los siglos mantienen, a resguardo, como vivienda privada.

Claro que, para vestigios romanos de envergadura en la península, el anfiteatro que preside Pula, mirando al mar. 60.000 habitantes hacen de Pula la mayor ciudad del Condado. Roma comprendió pronto su importancia geoestratégica. También el Imperio Austrohúngaro, que allí tuvo su Academia Real para ingenieros militares. Y, por lo demás, actrices como Laura Antonelli y Alida Valli vinieron al mundo en su caldo de cultivo mediterráneo.

Anfiteatro de Pula

Camino de Pola desde Porec se pasa por Vrsar, que presume de mareas azul turquesa. Se atraviesa luego el fiordo de Lim y Rovinj, asentamiento isleño que en 1763 se unió al continente, tras ver cómo sus tribus de Iliria se romanizaban, adquirían naturaleza bizantina, se sometían a los francos, al Patriarcado de Aquilea y, a la postre, al Doge veneciano. De aquel entonces data su renacentista Torre del Reloj y el Arco de Balb, uno de los tres accesos que poseía su ciudadela. Posteriores son sus magníficas vistas desde la iglesia de Santa Eufemia y la colonia de pintores que puebla el lugar.

Vrsar

El campanario de la iglesia de Santa Eufemia imita de maravillas el de San Marco y es el más alto de Istria.

Medulin se llama la villa más meridional de Istria, ubicada entre olivos, viñedos, campos de trufa y yacimientos arqueológicos, como los del Vizula, el monte Vzcevan y Sveti Petar. Y, al doblar la península en dirección Este, surge la cuenca minera de Labin, en su día también fortificada por los venecianos. Vestigio de ello es la Puerta de la Santa Flor, tras la que se alcanza la plaza principal de esta villa, cuyas fachadas lucen colorido casi tropical. La llamada de la costa permite al Condado atesorar, tierra adentro, los orígenes remotos del castillo en torno al cual creció la medieval Pazin.

Bajo su museo etnográfico, el río Pazincica se adentra en la tierra, dando lugar a una espectacular sima cárstica: la Cueva de Pazin. Sus caminos discurren por un cañón de medio kilómetro, sobre 100 metros de caída libre… Toda una puesta en escena geológica que en 1885 inspiró a Julio Verne la novela titulada Mathias Sandorf, entre espeleólogos.

Muggier | GordonBellPhotography / iStock
Región de grandes artistas

 

Los novelistas Julio Verne y James Joyce habitaron y escribieron en Istria, siglos después de que lo hiciera Dante Aligheri, padre de las letras italianas. La belle époque y el modernismo, en todo caso, fraguaron la edad dorada de la península, sumando a sus crónicas el quehacer del compositor Gustav Mahler, el médico Robert Koch e Isadora Duncan. No en vano, la aristocrática ciudad de Opatija ejerció como epicentro de la vida artística centrouropea en tiempos del emperador Francisco José, allí donde el continente se anuncia.

Fue Opatija la gran residencia estival de los cortesanos austrohúngaros, del siglo XIX al XX, según pregona todavía su urbanismo costero, festoneado de palacetes, casas de baño y fachadas de grand hotel. Abbazia se llamaba entonces y el parque de Villa Angiolina, con su jardín botánico y sus marquesinas de orquesta, invita a cerrar los ojos, para oler y oír lo que fue perfume sonoro en la cultura de los grandes balnearios. Su arquitectura historicista, así como el museo que la casa suiza añade a las exposiciones de Villa Angiolina, explica que Opatija lleve por sobrenombre La Rivera del Adriático. Más allá queda ya la Bahía de Kvarner y la actual ruta del turismo dental que parte de Rijeka. Se siguen tomando las aguas medicinales por estas latitudes, cuyos odontólogos, por si fuera poco, se han hecho además famosos en todo el mundo. Pero esta ya es otra historia.

Vino y jamón más allá…

 

Dioniso se recostó en Istria al pasar a llamarse Baco en el panteón de divinidades romanas… Aunque desconocido todavía, bajo las viñas franco-alemanas de riesling y frente a los caldos italianos, gana puntos y adeptos el vino de autor esloveno. Se sirve en las tierras cársticas de la península y, regando su cocina creativa, atrae a quienes piensan que la brisa mediterránea se reduce en Eslovenia a sus 42 km de costa, con puerto de recreo en Piran y cargueros en Koper. El malvasía con Denominación de Origen sorprende en las bodegas de San Martin, Cejkotova Domaiya y Casa Crasna.

Jamón con rúcula en Trieste. | iStock

Por si fuera poco, en semejante comarca se anuncian jamones de calidad pata negra… No necesitan ahumarlo para que sepa a gloria, lejos de Extremadura. La villa rehabilitada de Goriska ejerce como epicentro cultural de tal zona viticultora, permitiéndose cada año un festival de jazz y otro de poesía, ambos al calor del vino. Stare Goriska se llama la ciudad que, tras la I Guerra Mundial, quedó del lado italiano, con población balcánica. El reajuste de aduanas, tras la caída del Imperio Austrohúngaro, hizo que en la Yugoslavia de Tito naciera una Nova Goriska, a su vez partida en dos con el Telón de Acero. Se entiende así que, frente a su estación ferroviaria, donde se estableció el último checkpoint trasalpino, en el 2004 celebrase Eslovenia, a bombo y platillo, su entrada en la UE sin fronteras.

 

Artículo tomado de : http://viajar.elperiodico.com/Artìculo firmado por:

Maurilio de Miguel

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