Con motivo del 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, la editorial Nórdica publica Cuentos para mi hijo Manolillo, un volumen que recoge los cuatro relatos escritos por el poeta para su hijo en la cárcel; y Espasa publica Tenemos que hablar de muchas cosas, una antología donde poetas contemporánes de diferentes voces y tendencias escogen varios poemas de las Obras Completas de Hernández.

Ilustración de Sara Morante para el cuento “El potro obscuro” de Miguel Hernández

A continuación reproducimos uno de los cuentos, “El potro obscuro”:

Una vez había un potro obscuro. Su nombre era Potro-Obscuro.
Siempre se llevaba a los niños y las niñas a la gran ciudad del sueño.
Se los llevaba todas las noches. Todos los niños y las niñas querían montar sobre el Potro-Obscuro.
Una noche encontró a un niño. El niño dijo:

¡Llévame, caballo pequeño,
a la gran ciudad del sueño!

-¡Monta! -dijo el Potro-Obscuro.
Montó el niño y fueron galopando, galopando, galopando.

Pronto encontraron en el camino a una niña. La niña dijo:

¡Llévame, caballo pequeño,
a la gran ciudad del sueño!

-¡Monta a mi lado! -dijo el niño.
Montó la niña y fueron galopando, galopando, galopando.
Pronto encontraron en el camino a un perro blanco. El perro blanco dijo:

¡Guado, guado, guaguado!
¡A la gran ciudad del sueño
quiero ir montado!

-¡Monta! -dijeron los niños.
Montó el perro blanco y fueron galopando, galopando, galopando.
Pronto encontraron en el camino a una gatita negra.

La gatita dijo:

¡Miaumido, miaumido,
miaumido!
¡A la gran ciudad del sueño
quiero ir, ya
ha obscurecido!

-¡Monta! -dijeron los niños y el perro blanco. Montó la gatita negra,
y fueron galopando, galopando, galopando.
Pronto encontraron en el camino a una ardilla gris. La ardilla gris dijo:

¡Llévenme ustedes,
por favor,
a la gran ciudad del sueño,
donde no hay pena
ni dolor!

-¡Monta! -dijeron los niños, el perro blanco y la gatita negra.

Montó la ardilla gris y fueron galopando, galopando, galopando.
Galopando y galopando hicieron leguas y leguas de camino.
Todos eran muy felices. Todos cantaban, y cantaban y cantaban.
El niño dijo:
-¡Deprisa, deprisa, Potro-Obscuro! ¡Ve más deprisa!
-Pero el Potro-Obscuro iba despacio, despacio, despacio.

Había llegado a la gran ciudad del sueño.
Los niños, el perro blanco, la gatita negra y la ardilla gris estaban dormidos.
Todos estaban dormidos al llegar Potro-Obscuro a la Gran Ciudad del Sueño.

Tomado de EL CULTURAL | 28/03/2017

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