Fernando Botero cumplio 85 años y para soplar las velas hemos preparado un viaje alrededor del mundo a través de sus obras más importantes

 

Fernando Botero es el más popular de entre los artistas vivos de Latinoamérica del siglo pasado. Nació en Medellín, Colombia; pero su obra ha visitado el mundo entero, tanto en exposiciones permanentes como en temporales e itinerantes. Sigue en activo desde que en 1948 comenzara como ilustrador en el diario de su ciudad natal, El Colombiano.

No hay margen de error a la hora de reconocer una obra de Fernando Botero. El maestro, como se le llama cariñosamente en Colombia, es dueño de un estilo personal que lo sitúa entre los artistas vivos más importantes del arte contemporáneo. ¿Quién no ha visto un gordo o gorda de Botero? Sin embargo, él no lo reconoce así: “No he pintado una gorda en mi vida”, ha exclamado en repetidas ocasiones. Él prefiere explicar su obra como una búsqueda de la sensualidad a través del volumen.

El Boterismo
Botero ha sabido hacerse con un estilo muy personal (algunos lo llaman ‘Boterismo’) que se caracteriza por la exaltación del volumen y por el tono burlón y desenfadado con que trata diferentes aspectos de la condición humana y de las tradiciones colombiana. En su obra hay escultura, pintura y dibujo.

 

 Fernando Botero cumplió en abril 85 años y lo celebra con cuatro grandes exposiciones en Basilea, Hong Kong, Roma y Zurich. Esta última, precisamente, da idea de la importancia de su obra, pues abre un diálogo con Picasso, del que se celebra los 80 años del ‘Guernica’.

Desde Medellín al mundo

Su producción es tan popular que podemos dar la vuelta al mundo siguiendo el rastro de sus esculturas y cuadros. Pero para empezar, mejor acudir a Colombia. Más allá de Pablo Escobar, Medellín es la ciudad de Fernando Botero. En el centro se encuentra el Museo de Antioquia, al que el maestro ha donado la mayor parte de su producción, expuesta en la sala que recibe su nombre como homenaje. Fuera del recinto y abierta a todo público, se encuentra la Plaza Botero con una colección de algunas de sus 23 esculturas monumentales más famosas. Aquí la animación de vendedores y turistas que acuden a la ciudad de la eterna primavera es constante.

Plaza Botero, Medellín

La ciudad natal de Fernando Botero es Medellín; la capital de Antioquia es conocida como la ciudad de la eterna primavera. El artista ha ido donando desde 1975 una gran parte de su producción al Museo de Antioquia, que las exhibe en una colección permanente que brinda al visitante una visión completa de la trayectoria del autor

 

La vinculación entre Fernando Botero y la ciudad de Medellín es profunda. Dos de sus obras recuerdan en el Parque San Antonio los años violentos que la capital de Antioquia ha logrado dejar atrás. Son El pájaro herido y El pájaro. La primera fue dañada en un atentado que el gobierno colombiano atribuyó a narcotraficantes, en la década de los noventa. La segunda, la donó el maestro Botero poco después del suceso trágico. Hoy ambas guardan el recuerdo de las víctimas.

El Pájaro

Medellín es una de las ciudades más innovadoras de todo Latinoamérica. La ciudad ha sabido dejar atrás años de violencia e inseguridad y ha desarrollado un urbanismo que ha acabado por integrar en la ciudad incluso las zonas más desfavorecidas. Este desarrollo no ha dejado de lado la memoria de aquellos años pasados. Precisamente, una de las obras de Fernando Botero (El Pájaro) guarda el recuerdo de las víctimas de uno de los atentados más sangrientos vividos en la ciudad, el acontecido en 1995 en el Parque San Antonio.

 

Ya en España, son varias las obras que podemos disfrutar de Fernando Botero. Por ejemplo, en Madrid está Mujer con espejo que el maestro donó a la ciudad, o La Mano, que fue cedida para que el Ayuntamiento la exhibiera en el Paseo de la Castellana. Otra de sus obras famosas la encontramos en Barcelona, donde nadie deja de visitar El Gato, en la Rambla del Raval. Mientras que en el aeropuerto del Prat, en la Terminal 2, El Caballo da la bienvenida a los viajeros. En el resto del país, podemos encontrar esculturas de Fernando Botero en Palma (La Mujer recostada), Oviedo (La Maternidad) y en La Coruña (El Soldado).

De Medellín al mundo

Tal vez sean sus esculturas monumentales, que ocupan espacios públicos alrededor de todo el mundo, lo más reconocible de su obra. Son representaciones humanas y de animales que se desarrollan en volúmenes exagerados. En España se encuentran algunas de estas piezas, como El Gato, en la Rambla del Raval, en Barcelona

 

Pero continuemos el viaje a otras partes del mundo. Entre otros muchos países, con Fernando Botero podemos viajar a Lisboa. En el Jardín dedicado a la cantante de fados Amália Rodrigues, está Maternidade. En Londres, La Venus nos espera tumbada cerca la estación de Liverpool Street. Su Mujer que fuma, está en Yerevan, capital de Armenia, en el Jardín de Esculturas Cafesjian. Más lejos, en Singapur, en el Distrito Financiero, en la ribera del río, está su escultura El gran pájaro. En Dubai tampoco podía faltar una escultura del maestro. Y esto sólo en cuanto a sus esculturas monumentales; pero podemos seguir viajando a la búsqueda de sus cuadros, que se exhiben, por ejemplo, en museos tan importante como el MOMA, en Nueva York.

Sin ningún tipo de duda, este sí es un viaje XXL. Hay que agradecerle a Fernando Botero que regale tanta sensualidad por el mundo, ¿verdad?

 

Artículo tomado de: http://www.nationalgeographic.com

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