Entre diciembre de 1974 y marzo de 1975 Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato se reunieron en siete ocasiones para mantener largas conversaciones sobre los más diversos temas. El periodista Orlando Barone fue el responsable de reunir en una serie de extensas charlas a los dos grandes escritores argentinos del siglo XX.

actualizado-recientemente5

Borges: No se que escritor dijo: “Las ideas nacen dulces y envejecen feroces”
Sábato: ¡Hermosa frase! Además son siempre los pensadores los que mueven la historia.
Borges: Pienso que toda la historia de la humanidad puede haber comenzado en forma intrascendente, en una charla de café, en cosas así, no?
Sábato: Perdone que me quede tocado por esa frase que usted citó. Recordemos las cosas feroces que se hicieron en nombre del Evangelio. Y las atrocidades que hizo Stalin en nombre del Manifiesto Comunista.
Borges: ¡Que extraño!… nada de eso a ocurrido con el Budismo.

Sábato: (Con tono escéptico) Pero digame, Borges, ¿A usted le interesa el Budismo en serio?. Quiero decir como religión. ¿Ó sólo le importa como género literario?

 

Borges: Me parece ligeramente menos imposible que el cristianismo. Bueno, quiza crea en el Karma. Ahora, que haya cielo e infierno, eso no. Por un instante las risas se confunden con las palabras. Los dos se divierten ¿Y qué opina de Dios, Borges?

Borges: (Solemnemente irónico) ¡Es la máxima creacion de la literatura fantastica!. Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imagino la teologia. La idea de un ser perfecto, omnipotente, todopoderoso es realmente fantástica.
Sábato: Si, pero podria ser un Dios imperfecto. Un Dios que no puede manejar bien el asunto, que no haya podido impedir los terremotos. O un Dios que se duerme y tiene pesadillas o accesos de locura: serían las pestes, las catastrofes….
Borges: O nosotros (Se ríen). No se si fue Bernard Shaw que dijo: “Dios esta haciéndose”

Sábato: Es un poco la idea de Strindberg, la idea de un Dios histórico. De todas maneras las cosas malas no prueban la inexistencia de Dios, ni siquiera la de un Dios perfecto.
Usted acaba de insinuar que cree mas bien en los budistas. Si un niño muere, de modo aparentemente injusto, puede ser que este pagando la culpa de una vida anterior. También puede ser que no entendamos los designios divinos, (que pertenecen a un mundo transfinito).

Borges: Eso coincide con los últimos capítulos del libro de Job.

Sábato: Pero digame, Borges, si no cree en Dios ¿Por que escribe tantas historias teológicas?

Borges: Es que creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del genero. – Sábato: Entonces, suponiendo que fuera el Gran Bibliotecario Universal, ese bibliotecario que toda la vida soñó ser. Borges pondría en el primer lugar la Biblia, no?

Borges: Y sobre todo un libro como Summa Teológica. Es una obra fantástica muy superior a la de Wells. (…)

Otros tres temas que ocupan el centro de estos encuentros son el sueño, la locura y el suicidio, tópicos que, en cierta medida, están conceptualmente relacionados entre sí. La idea de Dios, el amor, el arte de traducir, el tango, el teatro, el cine, la muerte.
No en vano el sueño (o el ensueño) ha sido considerado por ciertos pensadores como una suerte de muerte transitoria, fantasía o mera alucinación, que construye involuntariamente áridos o placenteros territorios imaginarios sin tiempo ni espacio.
En estos lúcidos coloquios que transcurrieron durante cuatro veraniegos meses, Borges y Sábato confirmaron algunas de sus más conocidas discrepancias, aunque coincidieron en temas cruciales vinculados a su quehacer literario.

Sabato evoca a Borges

Cuando todavía yo era un muchacho, versos suyos me ayudaron a descubrir melancólicas bellezas de Buenos Aires: en viejas calles de barrio, rejas y aljibes de antiguos patios (…). Más tarde, cuando lo conocí personalmente en Sur, supimos conversar sobre Platón o Heráclito de Efeso, con el pretexto de vicisitudes porteñas. Años más tarde, ásperamente, la política nos separó. Porque así como Aristóteles dijo que las cosas se diferencian en lo que se parecen, en ocasiones los seres humanos llegan a separarse por lo mismo que aman.”

Artículo firmado por Ernesto Sabato y publicado en el diario Clarín en 1996.

Fuente: delaberintosydeespejos.blogspot.com

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s